El regreso a la infancia. Spider-Man 2.

Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.

Hay gente que guía su vida en base a la filosofía de algún personaje famoso. Nunca falta en una reunión el pacifista ecoamistoso que dice seguir las máximas de Gandhi, el comunista ateo seguidor de Marx o los nihilistas acomplejados adoradores de Nietzsche. Qué bueno que en la historia de la humanidad existan personas que han servido para guiar los pasos de los estudiosos, gracias a ello tenemos una diversidad de pensamientos fenomenal y una maraña de ideologías tan colorida como contrastante.

Pero si uno osa mencionar que gran parte de su actitud para con la vida y el prójimo proviene de las letras de Stan Lee, una de dos reacciones puede esperarse: o la cara de quien ¡”#$%%&/()=?¡ es ese mono, o una mirada de conmiseración por tener una vida tan vacía.

En realidad, los cuentos de Lee no tiene nada de vacíos, todo aquel que fue niño durante los 80 puede constatarlo. Con él aprendimos que no importa ser diferente si eso nos sirve para ayudar (X-Men), que no es bueno aguantarse la ira (Hulk), que el ser discapacitados no nos limita (Daredevil), pero lo más importante es que un gran poder conlleva una gran responsabilidad, ¿cómo sería el mundo si más gente tomara en cuenta esto?.

En el caso de la franquicia del superhéroe más querido, Sam Raimi tenía la gran responsabilidad de cumplir con todas las expectativas que los fanboys esperábamos de una segunda parte y más después de lo excepcionalmente buena que fue la primera. Ojalá que con esta película Marvel Comics se dé cuenta que cualquiera de sus personajes puede ser un hit si se trata con respeto y apegado a la historia original, que fue la que en primer lugar los llevó a colocarse en el gusto del respetable.

El poder que le otorgaron a Raimi para llevar al cine al máximo héroe de todos los tiempos no fue producto de la casualidad. Su capacidad para dirigir de una manera tan pictórica y a un ritmo de una página por minuto lo convirtieron en la única opción viable para rodar una película que pudiera transportar el lenguaje del cómic al de la pantalla de plata (que no es que sea difícil, de hecho se parecen bastante, pero por alguna razón extraña casi nadie lo hace bien). Darkman, Crimewave y Army of Darkness son ejemplo de las mejores películas basadas en cómics que nunca existieron pero su dinamismo y ritmo perfecto hicieron realidad el sueño de un geek, que para fortuna de todos los demás resultó en una maravilla de filme.

En el caso de Spider-Man 2 (que por azares del infortunio no pudo llamarse The Amazing Spider-Man) no hay duda, Raimi lleva el listón mucho más alto, entregándonos a un superhéroe totalmente humano, tan real que podría ser cualquiera de nosotros. Es cierto que parte de ese realismo también se debe al trabajo que Alfred Gough y Miles Millar –culpables también del inusitado éxito de la serie de televisión Smallville- le dieron al guión. Convirtiendo a la historia en un reflejo de la telenovela que era el cómic cuando Stan Lee y Steve Ditko lo comenzaron hace más de cuarenta años.

Habrá quien diga que la primera hora de la película es aburrida. Nada más falso. En esa primera parte podemos ver el desarrollo de un Peter Parker tal y como todos los ñoños lo recordamos, con problemas económicos, académicos, sociales y para colmo amorosos (levante la mano el que esté libre de pecado). La cantidad de referencias a viñetas del cómic es tan abrumadora que quizás pueda pensarse que la cinta peca de barroca, pero la nostalgia de ver en movimiento imágenes de nuestra infancia no hace más que engrandecer la película.

Tobey Maguire quizás no logre salir nunca del encasillamiento que este papel le dará su pobre registro como actor; Kirsten Dunst a lo mejor no es tan bella como debería serlo Mary Jane; pero sin duda Alfred Molina sienta un precedente en cuanto a caracterización de supervillanos se refiere, con un Dr. Pulpo que rivaliza con la interpretación que Willem Dafoe hizo del Duende Verde en la primera entrega. El entusiasmo con que Molina actúa es hipnótico, además hay que agradecer que de seguro leyó los cómics con las apariciones del científico loco de ocho brazos.

Pero lo mejor es que el Hombre Araña se mueve como debe de hacerlo y las secuencias de batallas son de lo más épico y dramático entregando una cinta en la que todos encontrarán algo de su agrado, aunque no todo salga bien librado en la película, algunas explicaciones de la historia parecen salidas de películas clase B e imágenes tan clásicas como conmovedoras como aquella donde se ve a Peter remendando su traje después de alguna batalla brillan por su ausencia. Algunos de los gráficos por computadora son bastante notorios pero se perdonan por la magnificencia de los demás.

Ignoro quien dijo que segundas partes no son buenas, a lo mejor tenía razón, afortunadamente personas como Sam Raimi ponen a prueba a la regla, realizando cintas que sin duda alguna alcanzarán el estatus de clásico.

Sitio Oficial: www.spiderman.sonypictures.com

EL HOMBRE ARAÑA 2
(Spider-MAn 2)
Dirección: Sam Raimi; Guión: Alvin Sargent, basado en el comic de Stan Lee y Steve Ditko; Producción: Avi Arad, Laura Ziskin; Fotografía: Bill Pope; Música: Danny Elfman; Edición: Bob Murawski; Con: Tobey Maguire (Peter Parker), Kirsten Dunst (Mary Jane Watson), James Franco (Harry Osborn), Alfred Molina (Dr. Pulpo), Rosemary Harris (May Parker), J.K. Simmons (J. Jonah Jameson), Donna Murphy (Rosalie Octavius)
Estados Unidos, 2004, 127 min.

Escribe una respuesta