El quinteto de la muerte (The Ladykillers)
Por: Marco González Ambriz
Para Joel e Ethan Coen no hay nada más natural que retomar los géneros cinematográficos del pasado, trátese de la comedia screwball, el film noir, los gangsters, los musicales o las elegantes farsas hollywoodenses de los 30 y 40. Por eso no debe sorprender a nadie que ahora acometan su primer remake declarado, con esta nueva versión de The Ladykillers, deliciosa comedia Ealing dirigida por Alexander Mackendrick en 1955.
La elección de esta cinta era algo perfectamente lógico. La versión original de El Quinteto de la Muerte, como se le conoció en español, contenía ya todos los elementos que a los Coen les resultan imprescindibles a la hora de filmar. La historia de cinco arquetípicos ladrones ingleses que se hacían pasar por músicos para intentar un audaz robo, contando para ello con la ayuda involuntaria de una inofensiva viejecita que terminaba por frustrar sus planes, era lo más indicado para encajar con el resto de la obra de los Coen, que se caracterizan por sus tramas ligeramente absurdas.
La cinta de Mackendrick es considerada con razón como una de las cumbres del humor negro británico, donde las desventuras de los protagonistas se convertían en un espectáculo muy divertido, recurso muy querido por los Coen. Otro de sus temas favoritos, también presente en The Ladykillers, es el del crimen perfecto que no lo es tanto por el abismo que media entre la complejidad del plan y la inteligencia de los criminales, como sucedía con el robo de un niño en Raising Arizona y el secuestro malogrado en Fargo.
Algo que también debió interesar a los Coen es que el elenco de The Ladykillers está formado íntegramente por personajes que no son lo que aparentan, como sucedía con la irresistible cazafortunas y el invencible abogado de divorcios enamorándose y estafándose a la vez en El Amor Cuesta Caro o las innumerables traiciones de la laberíntica Miller´s Crossing. A veces esta doble cara hace parecer débiles (la sheriff preñada en Fargo) o tontos (el inventor del aro hula en The Hudsucker Proxy) a quienes están en la mira de los ya mencionados criminales, que invariablemente se encuentran con que sus presuntas víctimas se erigen en sus verdugos.
Los personajes que habitan el universo de los Coen tienen la constante necesidad de encontrar alguna forma de afianzarse en su incierta realidad y una de sus armas más frecuentes es el lenguaje. Es tan grande la distancia entre lo que ellos son y lo que quisieran ser que intentan salvarla empleando una jerigonza casi incomprensible, ya sea para disimular su falta de argumentos o para escudarse detrás de ella como quien usa una máscara y se convence de que ése es su verdadero rostro.
Todo lo antes mencionado está presente en esta nueva versión de El Quinteto de la Muerte y pese a ello la cinta pasó inadvertida en la más reciente edición del festival de Cannes, además de tener una tibia respuesta por parte de la crítica anglosajona. Sin duda la cinta original era el material idóneo para ser retomado por los Coen, con sus ladrones de buen corazón malgré tout y viejecitas no por despistadas menos imbatibles, pero en este caso la realidad imitó a la ficción y el proyecto no pudo llegar a buen puerto.
Uno de los cambios que los Coen le hicieron al original fue la locación. En esta nueva versión la acción transcurre en el Deep South de los Estados Unidos, en la época actual aunque bien pudo suceder hace decenios. El líder de la banda es el prosopopéyico Goldthwait Higginson Dorr (Tom Hanks, que no es santo de mi devoción pero lo hace bien), un brillante criminal capaz de asumir la identidad de un profesor de literatura de la universidad de Mississippi, pero que corre a esconderse debajo de la cama cada vez que la policía toca a la puerta. El falso profesor Dorr está convencido de tener el plan perfecto para robar un casino cercano sin dejar rastro y para conseguirlo se hace acompañar del experto en explosivos Garth Pancake, el ex-guerrillero vietnamita de bigotito hitleriano conocido sólo como El General, el fortachón descerebrado Lump y el locuaz Gawain MacSam (Marlon Wayans), el inside man que es en realidad un humilde conserje siempre a punto de perder su empleo.
A diferencia de la versión original, donde sabíamos muy poco sobre los ladrones y podíamos creerlos capaces de alcanzar su meta, en la cinta de los Coen es evidente que esta banda de malhechores sería incapaz de asaltar un puesto de periódicos. En este aspecto la película de Mackendrick es superior al remake porque el contraste entre los criminales y la viejecita que viene a desbaratar sus planes está mejor logrado. La señora Wilburforce (o Lopsided, como insistía en llamarla uno de los miembros de la banda) de la versión original, que con su desarmante fragilidad impedía el atraco, ha sido convertida por los Coen en la viuda sexagenaria Marva Munson (Irma P. Hall), más preocupada por cantar gospel y por donar cinco dólares mensuales a la Universidad Bob Jones que por evitar el robo del siglo, pero que al ser una robusta mujer de armas tomar no genera la misma simpatía que la ancianita desvalida de la cinta británica.
Para suplir estas carencias los Coen acumulan chistes y situaciones chuscas que terminan por diluir la trama. Cada integrante de la banda viene acompañado de pequeñas viñetas que le sirven de introducción, tics y personajes secundarios (como la ventruda concubina de Garth Pancake) que no aportan nada a la historia. De igual forma, hay frecuentes números musicales que ilustran la pasión de la señora Munson por el gospel pero que no tienen ninguna relación con el resto de la cinta. Incluso hay algunos gags que se pueden comparar con la mediocridad de Satuday Night Live, como el Síndrome del Intestino Irritable que aqueja a uno de los personajes y que se manifiesta en los momentos más inoportunos. Además, uno de los rasgos distintivos del cine de los Coen, el tercer acto donde se resuelven todos los hilos de la trama en un acto de malabarismo, en The Ladykillers no acaba de cuajar y está por debajo -otra vez- de la versión original.
Pese a todo, no se puede calificar a este Quinteto de la Muerte como decepcionante por el simple hecho de que sigue siendo preferible a la mayoría de las comedias que llegan a nuestra cartelera. Aquí no hay adolescentes calenturientos ni parodias de otras películas, gracias a Jebús, y nada más por eso hay que agradecerles a los Coen que sigan filmando este tipo de cintas, aunque no se pueda decir que esté a la altura de sus obras anteriores.
Sitio Oficial: ladykillers.movies.com
EL QUINTETO DE LA MUERTE
(The Ladykillers)
Dirección: Ethan Coen y Joel Coen; Guión: Ethan Coen y JOel Coen, basados en la película “The Ladykillers” escrita por William Rose; Producción: Ethan Coen, Joel Coen, Tom Jacobson, Barry Josephson, Barry Sonnenfeld; Fotografía: Roger Deakins; Música: Carter Burwell; Edición: Roderick Jaynes; Con: Tom Hanks (Profesor Goldthwait Higginson Dorr), Irma P. Hall (Marva Munson), Marlon Wayans (Gawain MacSam), J.K. Simmons (Garth Pancake), Tzi Ma (El General), Ryan Hurst (Lump Hudson), Diane Delano (Montañesa), George Wallace (Sheriff Wyner)
Estados Unidos, 2004, 104 min.
Participaciones: Festival de Cine de Cannes, Francia, 2004: Irma P. Hall, Premio del Jurado como mejor actriz; Joel Coen, Ethan Coen, nominados a la Palma de Oro.
Cinefagia en Facebook