Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

The Punisher. Castigo a los malvados (y a los tontos también).

Prólogo: Innecesaria introducción

Con dos meses de retraso nos llega la más nueva de las franquicias que Marvel Comics ha llevado al cine. En esta ocasión le toca el turno a un personaje poco conocido fuera del circulo de lectores de cómics (al menos en México) que sin embargo es uno de los más influyentes en las tres últimas décadas, de hecho fue el primero que sentó las bases para la creación de antihéroes violentos que han venido a dominar a las historietas comerciales (¿les suena Spawn?).

Thomas Jane es The Punisher

Thomas Jane es The Punisher

1ª. Parte: El cómic como medio de difusión.

The Punisher (cuya traducción más acertada sería la que le dieron en Novedades editores como El Matón y no la chulesca El Castigador, ya que el personaje hace de todo menos padrotear mujeres) es la idea exacta de lo que los gringos creen debe ser un supehéroe: un ser sanguinario dispuesto a acabar con el mal a como dé lugar llegando a utilizar los mismos métodos de las personas que dice aborrecer. Perfecto ejemplo de aquello que dice que el fin justifica los medios, no tiene empacho en sobajar y abusar de los criminales vengando en cada uno de ellos a la familia que perdió a manos de unos malhechores.

Curiosamente, el Matón surge como un villano de apoyo en las páginas de nuestro amistoso vecino el Hombre Araña, contratado para eliminar al arácnido, sin embargo fue tanta su popularidad que los editores decidieron lavar su imagen de criminal y lo convirtieron en un alma en pena, un personaje que justifica las masacres que comete con el pretexto de castigar a todos aquellos que traen pena y desgracias al ciudadano promedio. Para los gringos fue tal la impresión que el personaje llegó a tener tres series regulares y una infinidad de miniseries y especiales, sin contar las múltiples copias que surgieron durante los 80 y 90, en especial en esta última década, cuando el mundo comiquero estuvo sumida en una crisis creativa que pretendió ocultarse tras la violencia vacía y el nulo contenido literario de un sinfin de series que afortunadamente hoy ya no existen.

El encanto de el Matón reside en que a diferencia de nuestros íconos de la infancia como Batman, Superman y el infinidad de veces heroico Hombre Araña, él si elimina a los criminales, evitando que estos vuelvan a infestar las calles. Es un vengador anónimo experto en el uso de todas las armas y artes marciales, sin contar el apoyo tecnológico que financia con la lana que llega a recuperar de los mismos villanos, si a esto le añadimos que sus enemigos son en su mayoría vendedores de droga y mafiosos es fácil entender por qué a los gringos les encanta. No es que sea un mal personaje, de hecho hay varias historias muy bien escritas en sus treinta años de existencia, lo que puede criticársele es que no se le ha desarrollado lo bastante como para permitirle una evolución, de hecho estuvo varios años en el olvido hasta que llegó un irlandés loco a resucitarlo.

John Travolta en The Punisher

John Travolta en The Punisher

2ª. Parte: el cómic gringo hecho por no gringos.

Garth Ennis es el culpable de que la violencia absurda se haya convertido en lugar común en los cómics que actualmente se publican, pero a diferencia de los ya citados asquerosos 90 (y no solo en cómics, la música también fue basura y no se diga la televisión) la violencia que Ennis predica va acompañada de una explicación que aunque muchas veces no es nada lógica en algunos casos llega a ser incluso teológica. Con su serie Preacher, este irlandés nos entregó una visión poco ortodoxa de Cristo y su religión, utilizándola para criticar todo lo criticable que puede haber en ella de una manera sumamente inteligente y tremendamente graciosa. Fue justamente al terminar esta serie que Marvel le encargó revivir a un personaje que y había dado todo de sí.

Los detractores de Ennis utilizaron su trabajo en The Punisher para criticar los puntos bajos de todos sus trabajos: un nulo desarrollo de personajes, una violencia injustificada y grotesca utilizada para generar polémica y vender más y una moralidad tan baja que dejaba de ser atractiva.

Si bien todo lo anterior es cierto, lo que los críticos no vieron fue el sutil pero contundente cambio que Garth Ennis le propinó a un personaje acabado. Mientras que años atrás los escritores se empeñaban en justificar las acciones de el Matón, manteniéndolo a fuerzas como un ser humano noble y desinteresado, Ennis decidió privarlo de toda cordura y convertirlo en el psicópata que siempre fue, eliminando la necesidad de buscarle explicaciones a sus acciones. El Punisher del nuevo milenio es ahora un loco que inspira a otros a tomar la justicia en sus propias manos, pero a diferencia del original los nuevos pelean con corporaciones explotadoras, criminales domésticos y con villanos más globales, dándole al cómic un contenido social del que siempre careció.

Ennis es también el culpable de que se haya hecho una nueva versión cinematográfica de el Punisher -la anterior, con Dolph Lundgren en el papel principal, se perdió entre la poca relación con el personaje original y su tufo de película clase Z- pues su serie reivindicativa reactivó al personaje llevándolo a un éxito todavía mayor del que gozó en el siglo pasado. De hecho, fue tal el apoyo a la primera serie escrita por este irlandés que se decidió basar la cinta en ella, tratando de recrear el tono fársico y la atmósfera negra, tanto genérica como humorísticamente hablando. Se dice que el mismo Garth Ennis fue consultor de la película y estuvo bastante pegado al director durante el rodaje.

Kevin Nash y Thomas Jane en The Punisher

Kevin Nash y Thomas Jane en The Punisher

3ª. Parte: Una película castigada.

Lo primero que uno nota al comenzar la película es que Thomas Jane no tiene el registro para recrear a un ex soldado experto en todas los tipos de armas, pelea y tortura que pueden observarse en Irak. Quizás el guión no le ayudó mucho, puesto que las características anteriormente mencionadas nunca se mencionan ni quedan claras. Lo segundo en observarse es que al guionista le dio flojera leer los cómics y escribir la historia de una manera interesante, limitándose a contarla linealmente y totalmente plana, sin giros ni sorpresas y sin modificar el tono serio del algunas veces nos salva el director, al incluir algunos chistes negrísimos (lo que comprueba que Ennis sí estuvo junto a él).

El origen del héroe pudo contarse a manera de retrospecciones y convertir una media hora algo aburrida en un delineamiento mejor de los personajes, evitando que algunos de los que en el cómic son de los mejores se perdieran al cometer el error de dejarlos mudos (consigan la serie de Welcome Back Frank para que conozcan en verdad a el Ruso, pueden conseguirla en español publicada por Editorial Vid). Algunos personajes también resultan incomprensibles debido a su inutilidad dentro de la historia, lo que reditúa en escenas inconexas e ilógicas.

Siendo una película de acción es de extrañar que las escenas clímax brillen por su ausencia y que si uno se emociona es por el conocimiento previo de la tira cómica. También muchas escenas son opacadas por la repetidísima actuación de John Travolta, quien no conecta con las intenciones de su personaje, pero sin ser totalmente su culpa pues, repito, el guión es el punto más débil de la película.

Otra falla que se nota bastante es la carencia de discurso político y social, pues parece que la historia se desarrolla en un país sin medios de comunicación y habitado únicamente por el Punisher, sus vecinos y sus enemigos. La ausencia de un medio social provoca que la película se vea más plana de lo que ya es. Obviamente la crítica política es evitada al ser un producto del stablishment gringo del momento, pero es inimaginable que el cuestionamiento de los motivos del personaje se reduzca a un mero diálogo de dos líneas y nunca se mencione la posibilidad de redención, eje central del cómic original.

Thomas Jane y Rebecca Romijn en The Punisher

Thomas Jane y Rebecca Romijn en The Punisher

Con todo la película no es tan mala y puede ser vista en el ya clásico miércoles de descuento. Los fanáticos del cómic podrán salir algo decepcionados pero divertidos con las recreaciones de algunas escenas ya clásicas y los espectadores casuales podrán conocer a un superhéroe sin superpoderes y compararlo con otros más conocidos. Espero que no se queden con la idea tan limitada del personaje que la película maneja, el Punisher o el Matón (pero nunca, nunca, nunca el castigador) puede ser un personaje interesante sabiéndolo manejar.

Epílogo: Pequeña diatriba contra las distribuidoras de cine.

¡¡¡DOS MESES!!!, ¡¡¡NOS TUVIERON ESPERANDO DOS MESES!!!, ¿Y HELLBOY CUÁNTO MÁS?

Y todavía tienen el descaro de quejarse de la piratería.

Desde hace dos meses circula esta película en los mares de asfalto de esta imposible ciudad por lo que seguro será un fracaso en el circuito comercial pues ya todo mundo la vio. Pero no culpen al pobre trabajador o estudiante que no puede pagar una entrada a uno de nuestros modernos cines con sonido para sordos y 15 minutos de retraso, culpen a su falta de visión (e inteligencia) para estrenar películas que pueden agradarle al público mexicano. Se merecen todo lo les pueda pasar y si dejan de traer este tipo de películas debido a su poca rentabilidad no me preocupa, los benditos piratas nos las harán llegar. Jus semper loquitur.

Sitio Oficial: www.punisherthemovie.com

EL CASTIGADOR
(The Punisher)
Dirección: Jonathan Hensleigh; Guión: Jonathan Hensleigh, Michael France, basados en el comic “The Punisher”; Producción: Gale Anne Hurd, Avi Arad; Fotografía: Conrad W. Hall; Música: Carlo Siliotto; Edición: Steve Kemper; Elenco: Thomas Jane (Frank Castle), John Travolta (Howard Saint), Rebecca Romijn-Stamos (Joan), Will Patton (Leonard Glass), Roy Scheider (Mr. Castle), Laura Elena Harring (Livia Saint), Ben Foster (Spacker Dave), Kevin Nash (El Ruso)
Estados Unidos, 2004, 124 min.

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