Tarantino Desatado. Kill Bill Volumen 2.
Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.
Después de ese festín de kung fu, sangre, sudor y vísceras que fue Kill Bill volumen 1, que sorpresivamente gustó al público mexicano y que si no pegó más fue por la clasificación C (sólo adultos) que le dieron, la cual impidió que los calenturientos adolescentes y púberes acudieran en manada a llenar las salas de exhibición, muchos nos quedamos con la duda de si la segunda parte podría, no superar porque al haber sido partida en dos por mera estrategia mercadológica y no por decisión propia del director todos sabíamos que la calidad debería ser igual, pero por lo menos mantener el nivel narrativo y capturar la atención del espectador sin repetir el regodeo en el morbo de la primera parte (aunque yo no hubiera reclamado nada si en esta segunda entrega también hubiera habido masacre tras masacre).
Tras una larga, larga espera (gracias a la poca visión de su distribuidora… y todavía tienen el descaro de quejarse de la piratería) por fin podemos conocer el final de la aventura de La Novia, también conocida como Uma Thurman, quien, repito, demuestra que tiene elementos para ser considerada una verdadera actriz (y qué mejor que lo siga demostrando en películas de su castigador Tarantino), y el director nos da una película que viene a ser el polo opuesto de lo que fue la primera parte, o para decirlo en términos de la película: este volumen 2 es el yang del yin del volumen 1.
Mientras que en la cinta anterior todo se enfocaba a homenajear distintos subgéneros de cine psicotrónico, utilizando aquellos elementos que han hecho las delicias de todo cinéfago que se respete, aquí Tarantino decide hacer una película más contemplativa y profunda, con un guión que desarrolla y profundiza más en los personajes, creando a verdaderos seres humanos, adornándolos con un matiz de sentimientos y emociones pocas veces visto en sus trabajos, pero sin omitir ese triunvirato homenaje-fusil-parodia que eleva a ambos volúmenes a obra maestra y sin ser algo aburrido o eterno como nos ha acostumbrado el mal llamado cine de arte.
Si bien es la venganza la pasión que mueve a la novia (que, por cierto, aquí se descubre su verdadero nombre) en esta historia descubrimos que el odio que le tiene a Bill no es únicamente por la salvajada que le cometió, es algo más complicado, que involucra incluso el giro a una vida que no es totalmente de su agrado, todo en aras de ese instinto primario de supervivencia. Bill, por su parte, no es el asesino de corazón frío que nos muestra el primer volumen ni el malvado encaprichado con la niña bonita, es un hombre conciente de su calidad de ser viviente pero muy responsable en su trabajo, el mejor en lo que hace. Resulta escalofríante la simpatía que nos puede llegar a causar este personaje, conociendo de antemano lo que es capaza de hacer. La ambigüedad moral que maneja, así como sus resultados en nuestro estómago es algo digno de tomarse en cuenta a la hora de exaltar esta película.
Considero que la edición de este volumen es mucho mejor que en el anterior. Tiene un ritmo ascendente que es mejorado por la inclusión de pequeñas gotas de la violencia absurda, aunque siempre justificada, que es la marca de fábrica del director. Las retrospecciones y divisiones del plano funcionan mejor en ésta y es casi imposible que alguien se confunda o pierda el hilo de la historia. Las pocas secuencias de peleas quedan compensadas por la magnificencia de estas y no queda de otra más que alabar al maestro de maestros Yuen Woo Ping por haber creado una coreografía tan impresionante como lo es la de la pelea decisiva entre la novia y Bill. Además, la interacción de los personajes produce suficientes emociones como para agradecer que no se nos haga secretar más adrenalina con más peleas.
Otro gran acierto de Tarantino, que de hecho lo es en todas sus películas, es la elección de actores. ¿Quién iba pensar que Daryl Hannah logrará crear a alguien a alguien tan despreciable como Elle Driver y a la vez hacerlo lucir tan bien? Ni hablar de la actuación de David Carradine como Bill, quien logra quitarse el estigma de Kwai Chang Caine y le da vida a un personaje tan amable como terrorífico que sin duda se lleva toda la película. Michael Madsen también asombra con su muy bien dibujado Budd, alcanzando niveles pocas veces vistos en un personaje secundario.
Y para no dejar atrás las menciones a otras películas, basta decir que incluso se llega a escuchar ese clásico del gore histórico japonés que es Lone Wolf and Cub (conocida en occidente como Asesino Shogun), } sin olvidar las múltiples refencias al (bendito) cine de artes marciales e incluso pirateándose escenas de películas de Gordon Liu (Pai Mei) con él mismo. Los cinéfagos mexicanos podrán encontrar una referencia al cine de Santo el Enmascarado de Plata en una escena sacada directamente del cómic de Kalimán.
Quizás la única duda que deja Kill Bill es cómo se habría visto en una sola película, a lo mejor el impacto hubiera sido más fuerte con el contraste que le hubieran dado los distintos matices que manejó Tarantino a lo largo de las cuatro horas, pero también pudo haber resultado en algo tedioso y aburrido. Sea cual sea, el resultado es una excelente película, que como mencioné para la primera parte, es la cinta que define la cultura posmoderna del siglo XXI, por lo menos para los gringos.
Ahora solo nos queda esperar a que salgan los dvds con las versiones extendidas, las versiones japonesas en donde las partes en blanco y negro están a color y uno donde quizás venga los diez capítulos de corrido, como originalmente la imaginó el director.
Mientas tanto disfruten esta película, que pocas veces Holywood permite que un director realice lo que realmente quiere.
Sitio Oficial: www.kill-bill.com
KILL BILL: LA VENGANZA VOL. 2
(Kill Bill Vol. 2)
Dirección, Guión: Quentin Tarantino; Producción: Lawrence Bender; Fotografía: Robert Richardson; Música: Robert Rodriguez y RZA; Edición: Sally Menkes; Con: Uma Thurman (La Novia), David Carradine (Bill), Michael Madsen (Budd), Darryl Hannah (Elle Driver), Gordon Liu (Pai Mei), Michael Parks (Esteban Vihaio), Perla Haney-Jardine (B.B.), Helen Kim (Karen)
Estados Unidos, 2004, 137 min.
