Baran
Durante el último cuarto del siglo pasado, los cinéfilos saturados del cine hollywoodense y europeo dirigieron su mirada hacia las cinematografías de las naciones periféricas olvidadas por décadas, una de ellas la iraní. Películas que por sus propias características de producción económica y nula distribución más allá de sus mercado naturales, se limitaban a una serie de constantes temáticas que situaban a un personaje central enfrentándose a un destino difícil, aun dentro de su propia comunidad.
El cine iraní supo aprovechar las limitaciones de su propia industria convirtiéndolas en su principal virtud. Las temáticas con conflictos reducidos al mínimo -situaciones y problemas cotidianos que el mundo occidental ha olvidado- terminó por potenciar valores universales. Amor, tristeza, lucha por salir avante de los conflictos emocionales, económicos y sociales se convirtieron en el centro de sus películas, desarrolladas con un equilibrio plástico más cercano al cine trascendental de los grandes cineastas orientales que a las piruetas efectistas propias de occidente.

El “descubrimiento” del cine iraní se da gracias a que de manera discreta, pero recurrente, fue dejándose ver en varios festivales internacionales de cine, dándole un merecido prestigio a los directores de aquella nación, uno de ellos Majid Majidi, conocido en nuestro país por Niños del Cielo (1997) y El Color del Paraíso (1999), dos bellos relatos donde sus respectivos personajes sólo cuentan con la esperanza y el amor para seguir adelante en sus vidas a pesar de los impedimentos.
Ahora se edita en DVD Baran (2001), filme que retoma el estilo narrativo propio de Majidi: historia sencilla, mínima en su conflicto, pero alrededor de la cual gira toda una amalgama de sentimientos que toman cuerpo en sus dos principales personajes: Latif (Hossein Abedini), mozo encargado de preparar el té y los alimentos a un grupo de obreros de la construcción en Teherán, y Baran (Zahra Bahrami), un misterioso jovencito que ingresa a la obra a suplir a su padre que se ha roto una pierna.
Las relaciones entre ambos son tensas desde el primer día. Baran, incapaz de realizar los esfuerzos físicos propios del trabajo, termina por quitarle a Latif su cómoda posición de mozo, lo que hace que éste termine odiándolo, hasta que descubre el secreto el chico: se trata en realidad de una mujer. A partir de ese momento Latif se enamorará perdidamente de ella.
La historia contada así en pocas líneas resulta poco original, pero paradójicamente ahí reside su atractivo. Majidi extrae de un hecho común varias líneas de lectura a su película. Primero, que los trabajadores son un grupo de ilegales afganos trabajando en una nación donde son rechazados y humillados; segundo, la condición de las mujeres en los países musulmanes, ignoradas como individuos careciendo de los mínimos derechos. Tercero, el amor que termina por brindar una ilusión para continuar adelante sorteando todo tipo de obstáculos.

Porque finalmente Baran es eso, una película de amor, donde el inocente romanticismo de Latif se expresa de las formas más desaforadas, pero sinceras. Majidi borda la historia de manera divertida, recurriendo sobre todo a una balanceada coreografía de gags visuales que suplen a los inexistente diálogos entre ambos jóvenes, donde una mirada furtiva conlleva una carga emotiva mucho más evidente que una declaración formal. Aun así, el director evita hacer de su película una cursi historia de fotonovela al no perder de vista los conflictos sociales que anteriormente mencionamos.
Si tuviésemos que etiquetar de alguna forma a esta película, sin duda podríamos decir que se trata de una comedia romántica enmarcada en un Irán desolado, al filo de la miseria, que de inmediato nos remite a los largos años de guerra y conflictos interraciales que sufre el Medio Oriente -a los que Majidi hace referencia explícita al incluir un personaje que orgullosamente grita ser un kurdo en espera de venganza- y cuyo humor tiene cierto dejo de amargura.
Baran es efectivamente una comedia romántica, pero situada en las antípodas de aquellas veleidosas películas a las que el mercado occidental nos ha (mal)acostumbrado: plagadas de jóvenes cuyo principal motivo de angustia es que ropa llevarán al baile de graduación.
Sitio Oficial: baran.cinemajidi.com
BARAN
Dirección, Guión: Majid Majidi; Producción: Majid Majidi, Fouad Nahas; Fotografía: Mohammad Davudi; Música: Ahmad Pezhman; Edición: Hassan Hassandoost; Elenco: Hossein Abedini (Latif), Zahra Bahrami (Baran), Mohammad Amir Naji (Memar), Hossein Mahjoub (buhonero), Abbas Rahimi (Soltan), Gholam Ali Bakhshi (Najaf), Jafar Tawakoli (inspector)
Irán, 2001, 94 min.
Participaciones: Festival de Gijón, España, 2001: Majid Majidi, mejor director, mejor guión, nominado al Grand Prix Asturias a la mejor película. Festival de Montréal, Canadá, 2001: Majid Majidi, Grand Prix des Amériques, Premio del Jurado Ecuménico – Mención Especial. European Film Awards, 2001: Majid Majidi, nominado al Screen International Award. Festival de Cine de Fajr, 2001: Majid Majidi, mejor película, mejor director. Golden Satellite Awards, 2002: nominada como mejor película en lengua extranjera. Fesival Oslo Films from the South, 2001: Majid Majidi, Films from the South Award.
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