Plan 9 del Espacio Exterior
Por: Marco González Ambriz
La obra maestra de Ed Wood abre con el profeta Criswell sentado en un escritorio, dirigiéndose al público en los siguientes términos: “El futuro nos interesa a todos porque ahí es donde pasaremos el resto de nuestras vidas”. En apenas un par de minutos el director y guionista demuestra por qué Plan 9 es considerada un clásico del absurdo y del humor involuntario y de paso desmiente a los que afirman que los diálogos de Ionescu son insuperables.
Esto es apenas el inicio de la película psicotrónica por excelencia. Desde que fue mencionada por los hermanos Larry y Michael Medved en su libro The Golden Turkey Awards de 1978 como la peor película en la historia del cine, es mucho lo que se ha escrito sobre esta obra. A partir de entonces Plan 9 From Outer Space ha sido comentada en todas las publicaciones sobre cine de culto que se puedan imaginar. Michael Weldon en su Psychotronic Encyclopedia of Film la describió como “la película mala más entretenida que se puede encontrar”.
Jim Morton, editor de Trashola, otro fanzine de gran importancia en el desarrollo del género, logró una definición más acertada en su intervención en el libro Incredibly Strange Films, diciendo que Plan 9 está lejos de ser la peor película jamás filmada porque ese honor le corresponde a la más aburrida. Si aplicamos ese criterio nos encontraremos con que la renombrada Solaris, del admiradísimo Andrei Tarkovski, debe ser nombrada como la peor película en la historia de la humanidad. Además, Morton señaló acertadamente que las mismas personas que se burlan de los errores de continuidad de Plan 9 se enojan cuando uno señala estos mismos defectos en películas como E.T. y La Guerra de las Galaxias.
Sin embargo, es precisamente esta fama de ser la peor película en la historia lo que ha generado una auténtica industria que hasta la fecha incluye documentales (Flying Saucers Over Hollywood), libros (Nightmare of Ecstasy), un biopic hollywoodense (el de Tim Burton, claro), juegos de video, tazas, juguetes y hasta una iglesia inspirada en las enseñanzas de su director (visitar www.edwood.org) que patrocina eventos como Ed-Woodstock. ¿Cómo es posible que todo esto haya surgido a partir de una película “mala”? Desde mi punto de vista, la explicación está en que la obra de Ed Wood, en particular Plan 9, nos obliga a reflexionar sobre lo que entendemos por “calidad” en el cine.
No voy a negar las pifias de Ed Wood. Todo lo que se ha dicho es cierto. El nombre de Bela Lugosi figura en los créditos como la estrella de Plan 9 cuando el actor sólo aparece en un par de escenas al inicio. Wood no pudo utilizarlo en el resto de la cinta porque Lugosi murió antes de que iniciara el rodaje. Para reemplazarlo Wood reclutó a un quiropráctico amigo suyo para que representara el mismo papel. Pensó que para burlar al público sería suficiente con que el quiropráctico se cubriera el rostro con la misma capa que había usado Lugosi. Wood no tomó en cuenta que el sustituto era bastante más alto que el actor original, por lo que el truco no surtió el efecto deseado.
Los efectos especiales son igualmente patéticos. Para simular la aparición de platillos voladores el director usó platos desechables colgados de hilos. En una de las secuencias más divertidas el ejército norteamericano repele el ataque de los alienígenas con imágenes de archivo. Un humilde actor con uniforme de general hace gestos y por corte directo pasamos a una batería antiaérea que dispara al cielo. Acto seguido, los platillos voladores, que se balancean precariamente frente a una pintura que muestra algunas nubes, retroceden ante el furioso ataque gringo.
El insólito elenco es otra de las razones para la notoriedad de esta cinta. Mientras que el peso de la historia lo llevan ilustres desconocidos como Gregory Walcott y Mona McKinnon, la participación en papeles secundarios de una auténtica corte de los milagros ha contribuido a la fama de la película. Además de los ya mencionados Criswell y Lugosi, tenemos a Vampira (neé Maila Nurmi), una exhuberante sueca que se ganaba la vida presentando películas de terror en una televisora local y cuyo máximo logro fue involucrarse con James Dean.
Interpretando al detective Clay aparece el también nórdico Tor Johnson, un luchador que aparecería en otras películas de Wood (Night of the Ghouls) así como en otras producciones igualmente estrambóticas (The Beast of Yucca Flats). En Plan 9 a Wood no le importó que el acento de Johnson fuera tan marcado que en las contadas ocasiones en las que tiene diálogos éstos sean prácticamente incomprensibles. Tanto Tor Johnson como Vampira se limitan a caminar torpemente, avanzando hacia los héroes con los brazos extendidos, cual corresponde a cadáveres reanimados.
El invasor Eros es interpretado por Dudley Manlove, que a pesar de tener nombre de actor porno gay no tenía el físico adecuado para desempeñarse en este medio. Su jefe, el supervisor de la invasión extraterrestre, es nada menos que John “Bunny” Breckinridge, un afeminado sujeto que en la vida real fue nombrado Reina de la Lavandería durante su estancia en la cárcel. Es tal la devoción que muchos sienten hacia los actores de Plan 9 que Conrad Brooks, quien tuviera un pequeñísimo papel en ella, todavía es llamado a participar en producciones independientes como Dr. Horror’s Erotic House of Idiots y Zombiegeddon, las dos del 2003.
Por supuesto que la escenografía también ha sido objeto de burla por parte de los críticos. Un cementerio que contiene un mausoleo del tamaño de un refrigerador y tumbas de cartón que se caen solas, la cabina de un avión simulada con dos sillas y una cortina, la diminuta oficina de un general del Pentágono, son apenas algunas de las delicias que esperan al espectador desprejuiciado.
Mencionaba al principio de este artículo que la fama de “peor película de la historia” es injusta. Para ilustrar esto nada mejor que un recuento de la trama de Plan 9. El narrador, en este caso el profeta orate Criswell, nos informa del terrible destino de un anciano (Bela Lugosi, el de verdad). Su esposa había muerto y él falleció poco después a consecuencia de un accidente (que sucede fuera de cámara). Más tarde una serie de extraños sucesos, incluyendo la presencia de OVNIs y apariciones fantasmales, inquieta a los vecinos del cementerio donde había sido enterrado. El matrimonio conformado por Jeff y Paula Trent es testigo de estos hechos. Gracias a que es piloto de aviones comerciales, Jeff constata que los rumores que hablan de platillos voladores son ciertos pero recibe órdenes de no hablar al respecto.
Más adelante, los platillos voladores sobrevuelan Hollywood provocando el pánico entre la población. El ejército norteamericano ataca a los extraterrestres con artillería y el coronel Tom Edwards es designado para investigar el caso de los avistamientos en el cementerio. Con la ayuda de Jeff y el jefe de la policía local el coronel Edwards descubre que los extraterrestres han puesto en marcha el Plan 9, que consiste en reanimar a los muertos para que ataquen a los vivos, en un intento por disuadir a los terrícolas de seguir desarrollando armas de destrucción masiva que pueden tener consecuencias catastróficas para el resto del universo.
Bien vista, la trama de Plan 9 From Outer Space no es menos absurda que la de otras cintas de ciencia ficción de la época ahora consideradas clásicas. El cerebro intergaláctico prófugo de la ley de The Brain From Planet Arous o la invasión extraterrestre que empezaba en el altar de I Married a Monster from Outer Space tampoco son conceptos que se puedan considerar como ejemplos de salud mental. Incluso la tan celebrada The Day The Earth Stood Still comparte con Plan 9 la idea de un emisario alienígena que llega a nuestro planeta con fines pacifistas, sólo que en la cinta de Wood la misión de Eros acaba muy mal.
La misma historia sería retomada por una película posterior, la inepta pero no tanto Invisible Invaders. Incluso la respetadísima Night of the Living Dead de George Romero nunca explicó adecuadamente por qué los muertos habían salido de sus tumbas para devorar a los vivos, la única razón que se daba en la película era que una sonda espacial había regresado de Venus esparciendo una extraña radiación. ¿Podría tratarse del Plan 10 del Espacio Exterior?
En realidad, Plan 9 sería una cinta de ciencia ficción más si no fuera por las carencias de Ed Wood y su troupe de inadaptados, que le dieron ese toque delirante que ha cautivado a generaciones enteras de cinéfagos. Algunos espectadores se han quejado de que las partes más convencionales, las que podrían incluirse en cualquier antología del cine de ciencia ficción de los 50, son lentas y aburridas, lo que indica la expectativa que se ha generado en torno a Plan 9.
Otros personajes con delirio de persecución han ofrecido sus propias explicaciones sobre el valor de esta película. Steve Johnson, editor del fanzine Delirious, llegó a insistir que el mérito de Ed Wood era abordar temas que en esa época estaban prohibidos, como sugerir que el gobierno de Estados Unidos le ocultaba la verdad a sus ciudadanos y que sabían más sobre los OVNIs de lo que estaban dispuestos a admitir. Menos creíble es la aseveración de Danny Peary, autor de Cult Movies, en el sentido de que Ed Wood había hecho su película “mal” a propósito para ocultar un mensaje subversivo. Siguiendo el modelo de Peary propongo la siguiente hipótesis: el autor de Cult Movies es un crítico genial y adelantado a su época, a tal grado que se ha visto en la necesidad de escribir con las patas para que sus colegas menos dotados no copien sus ideas. Como diría Criswell, ¿pueden probar que esto no sucedió?
Más allá de su muy dudoso valor como cine de denuncia, la obra de Ed Wood se ha colocado en el gusto del público gracias a que recuperó esa inocencia que casi todo el cine ha perdido en aras de un contenido dizque profundo y un aburrido naturalismo, en el que todo debe ser lógico y creíble. Plan 9, Godzilla, el Enmascarado de Plata y Jackie Chan representan una alternativa frente al opresivo discurso oficial del cine, que no deja lugar a la imaginación, tan necesaria como la irrealidad de Greenaway y Polanski. Y recuerden, amigos, eventos futuros como éste nos afectarán en el futuro.
PLAN 9 FROM OUTER SPACE
(Grave Robbers From Outer Space)
Dirección, Guión, Producción, Edición: Edward D. Wood Jr.; Fotografía: William C. Thompson; Música: ; Con: Gregory Walcott (Jeff Trent), Mona McKinnon (Paula Trent), Duke Moore (Lt. John Harper), Tom Keene (Col. Tom Edwards), Carl Anthony (patrullero Larry), Paul Marco (patrullero Kelton), Tor Johnson (inspector Dan Clay), Dudley Manlove (Eros), Joanna Lee (Tanna), John Breckinridge (el líder de los alienígenas), Lyle Talbot (General Roberts), Vampira (mujer vampira), Bela Lugosi (el espectro)
Estados Unidos, 1959, 79 min.
