The Twins Effect. Estrellas pop del vampirismo.
Por: Rodrigo Vidal Tamayo
Es increíble lo que están haciendo los realizadores cinematográficos en Hong Kong. No sólo nos entregan películas que son todo un placer para el cuerpo y el espíritu, o que son un dechado de acciones imposibles pero bellas, tienen el descaro de que hasta sus películas malas resultan ser entretenidas…no, que digo entretenidas, son un verdadero orgasmo de diversión.
Las gemelas a las que hace referencia el título de The Twins Effect son un par de bellas lolitas chinitas llamadas Charlene Choi y Gillian Chung, un dueto que se ha convertido en la máxima sensación del pop en aquel lejano y misterioso país. Parte de ese gran éxito se debe a esta película, que para muchos era la esperanza del cine comercial de Hong Kong ya que resultó la cinta más recaudadora en el 2003. y aunque en el extranjero no causó ningún efecto gemelo, por lo menos sirve para demostrar lo atrasado que está Hollywood en cuanto a películas palomeras se refiere (porque harán muchas, pero solo un 10% alcanza en calidad a The Twins Effect).
Esta es una película que tiene todos los ingredientes que todo buen cinéfago que se respete busca en cualquier producción: artes marciales, espadas, efectos especiales potentes, vampiros y atractivo visual (tanto para ellos como para ellas). Además, como toda película que quiera formarse un culto, contiene una historia chafa y tonta y unas actuaciones mediocres que no son sino la cereza en el pastel. Lo que hace que The Twins Effect sea una joya es la atinada codirección entre Dante Lam y Donnie Yen, este último también fungiendo como coreógrafo, realizando lo que Wesley Snipes no lo dejó hacer (¿o no pudo?) en esa obra maestra llamada Blade 2. Hablando de esta película, uno tiene que verla para poder apreciar a The Twins Effect en todo su esplendor, ya que las dos son muestra de la genialidad y el trabajo del director al sacar algo bueno de guiones malísimos, además de que esta última bien puede ser la continuación de la historia de Guillermo del Toro.
La película trata, como casi todas las de vampiros de gran presupuesto de los últimos años, de la lucha de distintos clanes vampíricos por el poder y su constante persecución por un grupo de cazadores que siempre resultan ser hijos de víctimas de los hematófagos. Como se ve, la película no ofrece nada nuevo, pero el tono fresco y trivial que le otorga la presencia de las cantantes antes mencionadas la convierte en algo digno de verse. Si bien es cierto que la mayoría de los chistes que usa son tontos y se convierten en algo hartante cuando la película llega al clímax, es de agradecer que la película prefiera tomarse en tono de burla y no en serio, lo cual hubiera resultado en algo insufrible.
Ambos directores trataron de hacer la película ágil y vertiginosa, pero en su afán de querer darle a la historia y a los personajes mayor profundidad se quedaron cortos. Hay partes que se vuelven un poco tediosas, en especial aquellas en donde se pretende mostrar la complejidad de los personajes, que es tan efímera como el estrellato de las gemelas (que por cierto de gemelas sólo tienen el nombre), y hay partes en las que quisiéramos ver más acción, más wire fu y más espadazos. Sin embargo, la película cumple en el sentido de mantenernos disfrutando durante un buen rato, dejando reposar a nuestro cerebro y permitiendo que nos escapemos hacia un mundo de bella fantasía gracias a los buenísimos efectos especiales que maneja y a las inenarrables coreografías de pelea. Por algo el mejor cine del mundo es el de artes marciales de Hong Kong.
Si ustedes son de esos darketos que buscan en la figura del vampiro el aburrimiento al que los ha acostumbrado Anne Rice, olvídense de esta película (o mejor aún, véanla y dense cuenta que ser vampiro es un privilegio y no una carga) que está hecha para los fanáticos del Conde Pátula, de los vampiros luchadores del Santo, para todos aquellos que piense que un gran poder no implica una gran responsabilidad si no una gran diversión y, sobre todo, para todos los fans de Jackie Chan, quien tiene una pequeña pero fructífera aparición en esta película.
Afortunadamente en nuestro país es posible conseguir The Twins Effect en el afamado circuito callejero (oséase pirata) con los títulos de Efecto Doble y Efecto Vampiro, aunque ignoro si los bucaneros hayan realizado su labor de amor a partir de alguna copia con la versión completa o si la realizaron a partir del dvd región 1 que viene mutilado con 19 minutos menos de filme (una razón más para odiar a los gringos).
Y si después de verla se quedan con ganas de más, ya se ha comenzado la filmación de una precuela en donde podremos observar más de las gemelas en acción. Ojalá y esa sí la traigan a México, si no ya sabremos por qué la piratería es un beneficio más que un problema.
THE TWINS EFFECT
(Chin Gei Bin)
Dirección: Dante Lam, Donnie Yen; Guión: Chan Hing-kai, Jack Ng; Productor: Carl Chang, Bey Logan; Fotografía: Cheung Man-po; Música: Chan Kwong-wing; Edición: Chan Kei-hop; Con: Ekin Cheng (Reeve), Charlene Choi (Helen), Gillian Chung (Gypsy), Anthony Wong (Prada), Edison Chen (Kazaf), Jackie Chan (Jackie), Karen Mok (Ivy)
Hong Kong, 2003, 107 min.
Participaciones: Hong Kong Film Awards, 2004 (Donnie Yen, mejor coreografía de acción, Lui Chor-hung, mejor dirección de arte, Hai Chung-man, mejor maquillaje y vestuario, Chan Kei-hop, mejor edición, Tsang Kinson, mejores efectos de sonido, Eddy Wong, mejores efectos visuales, Josie Ho, nominada como mejor actriz de reparto); Golden Horse Film Festival, 2003 (Donnie Yen, mejor coreografía de acción, Eddy Wong, mejores efectos visuales)
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