Tiempo real. Un fraude para Guinness.
Por: Alberto Acuña Navarijo
Cada vez que me tomo el tiempo para leer o ver los Records Guinness pienso en la decadencia de los valores y la vacuidad de la cultura de Estados Unidos. Ver a tanta gente patética tratando de romper records cada vez más estúpidos e inútiles nos hace pensar cómo está la sociedad americana para que pueda existir algo tan grotesco. Marcas como el hombre que puede lanzar escupitajos más lejos, el hombre que hace más burbujas de jabón en el menor tiempo con una araña en la boca o la mujer con el vello púbico mas grueso del mundo, por increíbles que parezcan son vergonzosamente reales. Si esto no es una descomposición cultural díganme qué es, porque ¿quién demonios se puede sentir orgulloso de tener tan infames marcas?.
Ahora bien, como se comentaba en el artículo dedicado a Kevin Smith, y con justa razón, ¿qué puede pedir y recibir a cambio una nación cuya única concepción de cultura y educación es la chatarra? En mi opinión, más del 80% de las marcas Guinness son una pérdida de tiempo. Pero un día, como muchos de ustedes, me topé con la noticia de una curiosa e interesante marca: una película desconocida hecha en México llamada Tiempo Real, dirigida por el debutante Fabrizio Prada y con el dudoso honor de haber sido producida por Hugo Stieglitz, había obtenido el Record Guinness por ser una pelicula que en sus 90 minutos de duración se hizo en una sola toma, sin edición ni trucos de por medio.
Es cierto, ya algunos otros filmes habían logrado tal proeza técnica y humana como La Soga (Rope, Alfred Hitchcock, 1944) o recientemente la sublime Arca Rusa (Alexander Sokurov, 2002) pero el joven Fabrizio Prada fue el primero que se puso vivo y registró la cinta para aparecer en el famoso anuario. Para ser sincero hubiera preferido una de tres opciones: que algún otro realizador hubiera registrado su filme antes, que a Prada nunca se le hubiera ocurrido meter su cinta a los anales de los records o, por último, que los señores que regulan y supervisan dichos records tuvieran un poco de sentido común y se hubieran negado a aceptarla. Cualquiera de esas tres opciones se agradecerían ya que Tiempo Real, con todo y su marca, es una reverenda tomada de pelo.
Efectivamente, la cinta está hecha en una toma única, pero ni ese logro (o gancho publicitario, como quieran verlo), es atractivo cuando estamos frente a una cinta tan pobre y mediocre en todos sus elementos, con subactuaciones, diálogos por demás burdos, un desarrollo aburridísimo, una trama inexistente, y denme cuerda y le sigo otro rato. En concreto, Prada y su equipo han realizado una cinta absolutamente estúpida y que no avanza a ningún lado.
Entre las líneas tenues que dividen al cine independiente, el infracine y el videohome, Prada nos quiere contar la historia de 4 asaltantes que, ayudados por un policía que está harto de servir a la justicia, roban el dinero de un empresario, a quien el mismo policía ha servido durante varios años. Cometido el atraco, sólo resta repartir el botín en partes iguales y tratar de realizar sus sueños con el dinero birlado, pero es ahí donde inicia el problema ya que las traiciones mutuas no tardan en aparecer. Todos quieren chingarse al resto de sus compañeros y salir con la mejor parte, haciendo caso omiso a la lealtad y amistad e incluso llegando a matar. Eso es todo, lo que pinta atractivo -tomando en cuenta que tenemos la idea del Record y las posibilidades que puede ofrecer- termina siendo una buena lección de lo que no se debe hacer en el cine: dejar el “guión” a la deriva, que tus actores hagan lo que se les pegue la gana, que no avances, no se transmita nada y que la película aburra, convirtiéndose en una tortura sólo para valientes.
Y es que en cuanto los personajes terminan de robar la lana, la película se concentra en puros “diálogos”, que sostienen los personajes en un auto, en la calle o en la casa de uno de ellos. Eso y nada más para demostrar de qué cuero salen más correas y al final quién se queda con la feria. Pero ni siquiera piensen que los diálogos son importantes, interesantes o inteligentes. Todo lo contrario. Sólo vemos la cámara fija y uno que otro movimiento con pulso de maraquero, mientras estos tipos se avientan toda clase de mentadas de madre, insultos y vulgaridades de la peor clase. Hay momentos en los que pareciera que han implantado otro Record, el ser la película con más groserías por minuto.
Quiero aclarar que no soy de los que les duelen los oídos al escuchar majaderías. Total, todos hablamos asi. En el cine es un elemento vital, pero siempre utilizándose como recurso y no como único medio de expresión. Imaginen pagar para ver durante más de una hora a unos tipos decir leperada y media, uno que otro diálogo respecto a lo que se va a hacer con el dinero, y ya. No exagero, en serio no hay algo más. No tendríaa nada en contra de esto si es que de por medio hubiera existido una verdadera historia.
En cuanto a la tan mentada toma única, también es una decepción mayúscula. La cámara está fija gran parte del tiempo, no hay movilidad de ninguna clase, y las pocas veces que se arriesgan y salen a la calle, caminando o conduciendo un auto, el equipo de producción se mete en líos horribles. Tal parece que en dichas consecuencias la cámara estuviera en manos de alguien en estado etílico, y es fácil ver las sombras o el reflejo del crew en el suelo o en los coches. Además, me sigo preguntando de dónde sacaron que la película se había hecho en 15 locaciones, cuando ni siquiera llegan a la mitad.
Estoy seguro que no faltará la justificación del director, el productor o alguno de los actores, argumentando que los problemas ocurridos se deben a que la película es ultraindependiente. Habrá quien le vea un mérito a Tiempo Real. Pero eso es uno de lo problemas más graves que ha sufrido el cine nacional desde hace mucho, la justificación y el conformismo, ese estigma que los mismos creadores tienen por estar en el sector independiente. ¿A poco por ser independiente debe de ser chafa lo que se hace? Claro, existirán varios errores comunes en la novatez, pero de eso a los resultados mostrados en ese tipo de producciones ya es otra cosa. No sé lo que ustedes piensen pero yo estoy harto de oír los pretextos de siempre. “Lo que pasa es que es producto mexicano” o “Para ser mexicano está bien”. Basta de eso.
Pecaré de soberbia y de pedantería pero corriendo el riesgo de varias rechiflas puedo decir que un trabajo como Tiempo Real lo puede hacer cualquiera. Toma una cámara, dile al compañero con peor pulso que la maneje, pon a varios “acctores” frente a la cámara a decir todo tipo de groserías y que improvisen como Dios les dé a entender, por ahi mete a “actrices” para hacer cierto equilibrio, intenta que todos se tomen muy en serio su papel, inserta por el final una escena “emocionante” para que la gente que no está roncando no lo haga, y para el gran final, agrega una escena chusca para que el público no salga de la sala con mal sabor de boca. Por último, intenta aguantarte la risa al verla y ¡listo! tienes una película para ganar un inútil Record Guinness.
Ahora que si no puedes o no te interesa hacer esto, entonces practica mucho para sacar leche por la nariz en el menor tiempo posible o para comer gusanos vivos en una hora y así entrar en los “gloriosos” Guinness. Chance eso sea más divertido, porque Tiempo Real definitivamente no lo es.
TIEMPO REAL
Dirección: Fabrizio Prada; Guión: Renato Prada Oropeza y Fabrizio Prada; Producción: Fabrizio Prada, César Balestra y Hugo Stieglitz; Fotografía: Everardo González; Música: Eliseo Hernández; Compañías Productoras: Cinemaprada, La Peluda Films y Hugo Stieglitz y Asociados; Con: Jorge Castillo (Jorge),Raúl Santamaría (Raúl),Waldo Facco (Pedro), Félix Lozano (Rodrigo),Carlos Ortega (Miguel) Leticia Valenzuela (Laura), Mónica Lavalle (Adriana), Tania Mascareño, Ixchel Prada (Testigos de Jehova)
México, 2002, 90 min.
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Cartagena, Colombia 2003: estuvo nominado a la India Catalina de Oro a Mejor Pelicula (Fabrizio Prada); Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba 2002: ganó la Mención Especial del Premio FIPRESCI (Fabrizio Prada) y estuvo nominado al Coral a Mejor Opera Prima (Fabrizio Prada); Muestra de Cine de Managua, Nicaragua 2003: nominado a Mejor Película (Fabrizio Prada); Festival de Cine Latinoamericano de New York, Estados Unidos 2003: nominado a Mejor Película (Fabrizio Prada); Festival Internacional de Cine de Non-Budget 2003: Premio Especial del Jurado a Mejor Película (Fabrizio Prada); Festival de Cine Latinoamericano de San Diego, Estados Unidos 2003: nominado a Mejor Película (Fabrizio Prada); Muestra de Cine de Santo Domingo, Republica Dominicana 2003: nominado a Mejor Película (Fabrizio Prada); Festival de Cine One Take, Sagreb, Croacia 2003: Premio a Mejor Película (Fabrizio Prada); Festival de Cine Latinoamericano de Varsovia, Polonia 2003: nominado a Mejor Película (Fabrizio Prada); Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, Francia 2003: nominado a Mejor Película (Fabrizio Prada)
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