Perfect Blue

Por: Arturo Rojas

¿Alguna vez se han preguntado por qué cuando tocamos algo muy frío sentimos que nos quema? Según me explicaron alguna vez, esto se debe a que el impacto al cuerpo es tan fuerte que nuestra mente se dispara hasta la sensación opuesta.

Algo parecido pasa con mucha gente cuando escucha animación. Inmediatamente piensan en caricaturas, en chistes o ternura y, por lo tanto, en niños. Pero cuando ven que se trata de animación japonesa… la cabeza se dispara hasta el otro extremo.

Desgraciadamente eso evita que disfruten lo que el anime tiene para ofrecer. Un estilo que ha incursionado en prácticamente todos los géneros existentes del séptimo arte y que ha creado sus propios clásicos tanto para televisión como para cine con series como Candy Candy, Remy, Fuerza G (título que se le dio en nuestro país a La Guerra de los Planetas), Mazinger Z, Marte (nombre que recibió en México Astroboy), entre otros.

En largometrajes (desgraciadamente apenas tuvimos la suerte de ver estas producciones en video, olvídense de 35 mm.) Akira (1988), Ghost in the Shell (Kôkaku Kidôtai, 1995) y, recientemente, la ganadora al Oscar por Mejor Animación El Viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no Kamikakushi, 2001). Cintas reconocidas no sólo por los seguidores de este tipo de cine, sino por la crítica especializada y a la que me parece también pertenece la cinta que quiero comentar en esta ocasión: Perfect Blue.

Mima Kirigoe es integrante del grupo musical “CHAM”. Un trío que se esfuerza por figurar en el hit parade de Japón. Un grupo que está por separarse. Mima anuncia que deja a sus amigas Yukiko y Rei para incursionar en el terreno de la actuación, una decisión que no todos los seguidores de la señorita Kirigoe toman con agrado, sobre todo porque su participación en la película Double Bind (algo así como “doble atadura”) implica un cambio radical en la imagen tierna y juvenil de la ex estrella pop. Todo empeora cuando la nueva actriz acepta participar en una reveladora sesión fotográfica.

Al mismo tiempo Mima averigua que hay un sitio en internet llamado “El Cuarto de Mima”, que reseña todos sus movimientos, ahí descubre que se incluyen hasta conversaciones privadas que tiene con las personas más cercanas a ella. Es entonces cuando las cosas se tornan complicadas.

Una carta bomba dirigida a la ex cantante en el plató de filmación de Double Bind hiere a su representante. El escritor de la cinta, así como el fotógrafo encargado del sensual portafolio, son asesinados. Mima descubre textos en “su” sitio web que aparentemente ella misma escribió, pero no recuerda haberlo hecho. Apariciones de una figura que representa su anhelo reprimido de ser por siempre la amada estrella pop. La nueva actriz ya no sabe qué es realidad y qué es fantasía. Ahora teme que ella haya tenido una participación más activa en todos esos sucesos extraños a su alrededor.

Perfect Blue (1997) es el debut como director de Satoshi Kon, quien para este punto ya había participado en otras cintas de dibujos animados (uno oye esto y otra vez piensa en Bugs Bunny, ¿verdad?) como Patlabor 2 y Memories. Como dato curioso, esta cinta estaba pensada originalmente para ser interpretada por actores; al parecer cancelaciones de último momento obligaron a la producción a convertir esta historia en una animación. Su pérdida fue nuestra ganancia, ya que Kon decidió seguir por el camino del anime.

Perfect Blue es una cinta muy diferente a lo que estamos acostumbrados en esta corriente. Por lo regular nos encontramos con películas pletóricas de robots, naves espaciales y disparos de energía, ciencia-ficción en general. En cambio, esta es una cinta de suspenso elaborada con calma, soltura y eficiencia. Desde la primera secuencia de la película (sin exagerar) nos vemos de frente con la pregunta que ha de plagar toda la trama: “¿esto es de verdad?”. A partir de ahí la historia se construye lentamente pero nunca de manera cansada, tomándose su tiempo para dejar claramente establecidas las dudas que poco a poco se forman en la mente de Mima, hasta el punto de dudar de su propio sentido de la realidad, y, a veces, parece que las cosas no tienen sentido alguno.

Esta característica del cine oriental (lo que vemos en la pantalla parece en ocasiones no tener coherencia con lo que ocurrió un segundo atrás) le viene como anillo al dedo a la cinta. Gracias a ello logra crear ese sentimiento de desorientación que sube de tono paulatinamente, hasta llegar a un punto en que pensamos si todo lo que vimos hasta este momento en la pantalla es sólo producto de la fantasía de una mujer terriblemente afligida.

Todo llega a un estupendo clímax cuando la búsqueda de la protagonista por su identidad llega a su fin y descubre, de una vez por todas, quién es ella en realidad. De hecho, la novela en la que está basada la cinta, obra de Yoshikazu Takeuchi, habla precisamente de esa búsqueda de nuestra propia identidad y las consecuencias que hay que afrontar al dar, o no, ese paso.

La historia de Mima representa esa transición de la infancia a la madurez que puede causar un temor desmedido, un miedo a lo desconocido. Desde un principio su mente se llena de dudas acerca de si valía la pena dejar todo lo que había conseguido, las personas que ama y aquello que le da seguridad. Arriesgar todo por tratar de avanzar en su camino para conseguir su deseo de convertirse en actriz.

Como si sus propios temores no fueran suficiente, tiene que lidiar con el éxito de sus antiguas compañeras musicales ahora que no forma parte de “CHAM” (¿acaso era yo la que no funcionaba en el grupo?) y con la imagen que sus admiradores ahora tienen de ella. Personas que se rehúsan a su cambio porque no entienden la razón de modificar algo que, a sus ojos, es perfecto. ¿Por qué una adolescente tan hermosa y talentosa como ella desearía convertirse en “una asquerosa mujer”?

Un cambio que se da de manera fuerte, marcada y contrastante. De escenarios llenos de música pop y luz de sol al mediodía, con atuendos juveniles; a oscuros sets de filmación, pasillos claustrofóbicos apenas iluminados, plagados de gente (y dudas) que la acechan por todos lados. Una adolescente que tiene que enfrentar directamente las consecuencias de crecer y madurar amenazando su cordura.

Una cantante que se ha visto de frente con situaciones muy parecidas a las que vive Mima, es Madonna (aunque su trabajo como actriz ha sido poco menos que desastroso), quien siempre provoca comentarios (buenos y malos) en cada nueva dirección que toma, pero se niega a dejarse llevar por la opinión de su público. Hace poco tuve la oportunidad de ver su “Drown World Tour” (2001). Durante un cambio de vestuario el público queda en compañía de varias escenas anime en la pantalla gigante. Cuál no sería mi sorpresa al ver imágenes de Perfect Blue. A simple vista son sólo imágenes para mantener entretenido al público, pero lo cierto es que Madonna se reconoció en la cinta y quiso comunicárselo al auditorio.

Seguramente la inclusión de Perfect Blue en esta gira no obedece sólo a un asunto estético, sino a que Madonna reconoció el valor de la historia y, seguramente, se reconoció a sí misma en ella. No sé cuántas personas en el concierto sepan siquiera de dónde salieron esas imágenes y, mucho menos, lo que puede significar para su artista favorita y lo que trató de comunicar con ellas en ese momento. Pero el hecho de que un icono de la cultura popular, como es ella, considere que esta cinta merece un lugar dentro de sus giras habla a favor de la misma.

Esto es tan sólo una muestra de cómo el anime ha influido en la cultura occidentalen los últimos cinco o seis años. Desde 1999, los hermanos Wachowski nos dieron la mejor adaptación de los elementos estéticos y dramáticos que ofrece el anime en Matrix. En el 2001 el dueto Daft Punk presentó su disco “Discovery” cuyo primer sencillo, “One More Time”, dio inició a una miniserie de videos que rendían tributo a la ya clásica Tren Espacial (Galaxy Express 999, 1972). Todos ellos descubrieron la universalidad de las historias narradas a través de la animación japonesa, así como las posibilidades artísticas que conlleva. Por ello me parece que lo último que me queda por decir es: Give anime a chance

PERFECT BLUE
Dirección: Satoshi Kon; Guión: Sadayuki Murai, basado en la novela homónima de Yoshikazu Takeuchi; Producción: Hiroaki Inoue, Haruyo Kanesaku, Masao Maruyama, Yutaka Maseba; Fotografía: Hisao Shirai; Música: Masahiro Ikumi; Edición: Harutoshi Ogata; Voces Originales: Junko Iwao (Mima Kirigoe), Rica Matsumoto (Rumi), Shinpachi Tsuji (Tadokoro), Masaaki Ôkura (Uchida), Ruby Marlowe (Mima Kirigoe, versión en inglés)
Japón, 1997, 81 min.
Participaciones: Festival Internacional de Cine Fant-Asia (Premio a Mejor Película Asiática), Montreal, Canadá 1997; Festival Internacional de Cine Fantástico Fantasporto (Premio de la Sección Fantasía a Mejor Película en Animación), Oporto, Portugal 1998; Festival de Cine B-Movie (Premio B-Movie a Mejor Película en Animación), Nueva York, Estados Unidos 2000

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