Mis dos mujeres (Nos enfants cheris). Los años maravillosos en la campiña francesa
Por: Alberto Acuña Navarijo
Sin lugar a dudas, si exceptuamos al monstruo que resulta ser Hollywood, la industria internacional que más atrae al publico mexicano -de cualquier generación- es la que llega de Francia en todas sus vertientes: la del cine de arte, la independiente y la más comercial y accesible. Es una industria que ha sabido meterse poco a poco y de una manera muy inteligente en la cartelera y el gusto del respetable mexicano. Muestra de ello es la invasión de cintas galas en Muestras, Foros y Festivales de Verano; sitios interesados en exhibir lo más reciente de su filmografía (como es el IFAL en sus diferentes sedes), y hasta ciclos especialmente dedicados a difundirlo, como ha sido el ya famoso Tour de Cine Francés que este año cumplirá su octava edición.
Otro perfecto ejemplo de la efervescencia del cine francés en nuestro país, es la llegada del Festival de Cine Franco Mexicano que se llevó a cabo en noviembre pasado en la ciudad de México, después de seis años de realizarse en Acapulco. En este evento pudimos apreciar los derroteros por los que atraviesa el cine galo, rumbos que por cierto no muy quedan bien definidos debido a que se debate entre la tradición e identidad que lo ha caracterizado, o dar el salto al marketing más descarado.

En dicho evento nos pudimos topar con varias propuestas sorprendentes: la polémica Irreversible (Gaspar Noé 2002), la cinta erótica Pasiones Secretas (Jean Claude Brisseau 2002), una comedia bastante agridulce, Janis y John (Samuel Benchetrit 2003); el inteligente drama Swimming Pool (Francois Ozon 2003), la tragicomedia Padre e Hijos (Michel Boujenah 2003) y hasta una sorprendente animación, Los Niños de la Lluvia (Michel Ozelot 2003). En general, podemos decir que se trató de un evento con una buena selección a la altura de las expectativas, si no fuera por que también se incluyo la infame comedia costumbrista Mis Dos Mujeres, dirigida por Benoit Cohen (previo el cortometraje Les Ailes du Plaisir 1994 y los largometrajes Camalone 1996 y Les Acteurs Anonymes 2001), que probablemente sea la cinta más aburrida, convencional, obvia, inútil y sin gracia alguna que Francia ofreció en el evento.
La cinematografía gala nunca ha podido zafarse del todo de sus estructuras básicas y es muy común que tenga como premisa protagonista a la crisis de pareja con edades entre los 30 y 40 años, la conducta y costumbres sexuales de una sociedad más abierta como es la europea, donde la figura de el o la amante funcionan como sinónimo de desahogo y boleto de escape, así como los eternos fondos parisinos o de la campiña francesa como los idílicos escenarios en donde todo puede ocurrir por la magia que desprenden dichos lugares. Lo malo es que en Mis dos mujeres lo que vemos es simple y pura rutina, un humor bastante burdo y flojo (no sé si causa gracia en su país), personajes tan desdibujados que rápidamente resultan una verdadera carga que el realizador no puede soportar.
La trama es tan sencilla y predecible que aunque no la hayan visto, sabrán sobre que va la cinta: Martin es un tipo que ha llegado a la temida edad de los 30 años. Esta casado con la neurótica y fodonga Ariane, es padre de una niña y aunque es amante de tocar el violonchelo, es un mandilón de primera cuya atención por los niños es insuperable.

Decididos a cambiar de aires por un rato, la pareja decide tomar unas vacaciones en una casa de campo. Pero antes de dicho descanso, Martin se encuentra con Constance, su novia de juventud que ahora está casada con el odioso y machista Arnaud, con quien tiene dos hijos, pero sus gustos que comparte desde siempre con Martin siguen vigentes, por lo que la idea de que las dos parejas tomen sus vacaciones juntas no suena descabellada.
Aunque claro, lo que suena bien no se desarrolla del todo, ya que junto con ellos se cuelan un odioso matrimonio amigo de la primer pareja; Claire y Jean Marc, además del afable Simon. Esto -faltaba más- es un mero pretexto para que veamos como Martin deberá de una vez por todas sentar cabeza, y la posibilidad de lograrlo esté con Constance, cuyo amor no se ha muerto del todo, aunque para ello deberán de mirar hacia atrás y darse cuenta que la época de juventud ha terminado y ahora las responsabilidades están a la orden del día: hijos que cuidar, trabajos que atender, parejas que tratar, vidas que llevar al mejor cause posible. Probablemente el regreso entre ambos sea un sueño o una realidad incierta que deberán afrontar en una época donde el amor pareciera un producto de lujo.
Ahora bien, ante las buenas intenciones y algunas agradables presencias como son Eleonore Pourriat y Julien Boisselier, se encuentra una cinta vacía que no avanza, que no sabe que camino tomar, si el de ser una comedia o un drama, donde lo peor de todo son un puñado de personajes que no aportan nada y sólo están de relleno en una cinta de ritmo paquidermo y carente de chispa. Suena bastante exagerado, pero creo que durante toda la película no existe un momento interesante, llegando, a momentos, a resultar insoportable e insultante.
Para un servidor, lo mejor que puedo hacer ante una película tan complaciente como es Mis dos mujeres, es dejar de desgastarme y terminar de escribir. No sé, puede ser más productivo buscarse otra película por televisión, bajar pornografía de Internet, o echarse en la cama y jugar Playstation. Ahora bien, si quieren tomar riesgos y verla, adelante, posiblemente le encuentren sabor a lo insípido.
…y ya que no voy a gastar más mi tiempo con esta “comedia”, con su permiso, voy a ver videos porno en Internet, que la neta están más dinámicos.
MIS DOS MUJERES
(Nos enfants cheris)
Dirección: Benoît Cohen; Guión: Benoît Cohen y Eleonore Pourriat; Producción: Frédéric Bal , Benoît Cohen y Véronique Rofé; Fotografía: Bertrand Mouly; Música: Jean-Philippe Goude; Edición: Marine Deleu; Compañías Productoras: Attention Moteur!, Shadows Films; Elenco: Mathieu Demy (Martin), Laurence Côte (Ariane), Romane Bohringer (Constance) Mathias Mlekuz (Arnaud), Fabio Zenoni (Jean-Marc),Eleonore Pourriat (Claire), Julien Boisselier (Simon), Emmanuelle Destreneau (Marjorie)
Francia, 2003, 86 min.
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