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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Entrevista a Christian González (segunda parte)

Entrevista por Marco González Ambriz

Ve a la primera parte de esta entrevista


Cinefagia: Un tema que ha sido recurrente en tu obra es el de los judiciales. Va relacionado con la sordidez de la que hablas, pero ¿por qué específicamente este tema? ¿Por qué se presta para contar las historias que te interesan?

Christian González: Porque el policía mexicano no había sido visto bien por el cine mexicano salvo en una película de Ripstein, curiosamente, que es Cadena Perpetua, pero en malo, en malito. El policía mexicano es ojete porque necesita ser ojete. El judicial es quizás el policía más inquietante del mundo porque vive en los dos mundos y además transita de uno al otro con la misma facilidad.

Cinefagia: Es policía tanto como es criminal.

Christian González: Él guarda un orden cósmico, que es: el que se tiene que palmar se tiene que palmar. Hay que palmarse con el jefe y todo el mundo tiene que seguir un cierto orden corrupto para que haya justicia, porque ésa es la justicia a la mexicana. Si en México se aplican las leyes como son nadie se queda fuera de la cárcel.

Imagínate si se pusieran a cazar a todos los evasores de impuestos, no acaban nunca. Claro, tienen que haber ejemplos, como Sergio Andrade. Ahora resulta que Sergio Andrade se cogió hasta a los niños que le tocaban a Michael Jackson. Tenemos nuestros culpables. El que mató a los siete, allá en Tlalpan, el chavo éste, pues ahora él tiene que pagar por lo de las muertas de Juárez. Ésa es la justicia mexicana. Los chivos expiatorios. El que se tiene que palmar, porque siempre hay uno que se tiene que palmar. El mundo en el que todo se puede arreglar. Es un mundo mágico.

Yo he hecho varias películas que tuvieron éxito con ese tema. El Bulldog es una de ellas. Es con Jorge Reynoso, incluso hasta Jorge Reynoso está muy bien en esa película, y trata esto precisamente. Puede haber el policial mexicano con intriga, con villanos y todo, pero antes que nada está el hombre que va a navegar en los dos mundos, y hacer justicia a la mexicana.

Cinefagia: Sí, y esto se ve también en otras películas. Por ejemplo, en Me Vale Madre, donde Miguel Angel Rodríguez es un judicial que tiene una relación con el criminal y en este sentido el videohome, aunque se le ha criticado que se encasilla en lo que son narcos, judiciales y niños de la calle, igual te ha servido mucho para explorar esto, la temática que te interesa.

Christian González: Yo he tenido la suerte desde niño de convivir con las capas más jodidas de la ciudad y del país, por el trabajo de mi padre. Entonces yo cuando veía las películas mexicanas me daba cuenta que eran la visión clasemediera pinchurrienta de la gente del condominio, que con embarrarle grasita en la cara a la hija del productor…

Cinefagia: …que era güerita y de ojos azules…

Christian González: …ya era pobre y que Rosenda Bernal era la niña pobre de un rancho jodido. Cuando me dan la posibilidad de hacer mis películas creo que mi éxito, o lo que yo considero que es mi éxito como cineasta, era poder relacionarme con espectadores que son totalmente marginados. Yo considero que mis espectadores son las putas, los drogadictos, los carteristas, los judiciales, toda esa gente que habla el mismo lenguaje.

Cinefagia: Que entiende ese código, esa forma de ver las cosas.

Christian González: Y empecé con La Cumbia Asesina. Ahí empiezo con esos temas duros. Es una película muy importante en mi carrera y es la más exitosa. Y con la que mejor me ha ido porque tengo chamba por La Cumbia hasta la fecha.

Cinefagia: Te siguen llamando por esa película.

Christian González: Por La Cumbia Asesina, que hizo un escándalo. Yo creo que está considerada de las clásicas dentro del video. Hay anécdotas, el mismo Felipe Pérez te lo va a decir, junto con otros cuates, es una película de verla el viernes por la noche y chupar con los amigos, cosa que se me hace… En lugar de irse a un pinche cabaret o a un burlesque pues se empedan en una habitación y ven la película 5 o 6 veces. A soñar con Eva Garbo. A soñar que tú eres el judicial que llega y le jala las tetas a Eva Garbo y soñar con todas esas aventuras que viven, la violencia, pero más que nada creo que en la película sí se cree que la gente coge. Eso es muy importante, no hace el amor, coge. En Seducción Judicial, no sé si la viste, una película que hice con Miguel Angel Rodríguez…

Cinefagia: Creo que sí la vi, ¿es una donde sale también Paty Muñoz?

Christian González: Sí, ésa. Hay una escena donde el personaje de Miguel Angel discute con su esposa clasemediera, incluso escogí a una actriz güerita, de Jalisco, niña Televisa, donde él le dice: “es que yo quiero coger” y ella le responde: “no, coger es de nacos, nosotros la gente decente hacemos el amor”.

Eso es México. Para mí eso es México. Un racismo encabronado. Un clasismo encabronado. Las castas. Las chachas. Las patronas. La casta entre las putas. No es lo mismo ser golfa que ser puta que ser vestida. En México no hemos asumido el carnaval que somos. Tú ves a nuestros políticos y, puta, son más vulgares que los polleros del mercado. Pinches ridículos que hacen en el extranjero. Dice uno, no mames, y habiendo gente tan preparada. México es eso, es un carnaval de naquez, que la tenemos que asumir porque si no se vuelve contra nosotros. Somos nacos y nacos nos vamos a morir, como dice El Imperio de los Malditos.

Cinefagia: El videohome se ha formado casi como una escuela. Por ejemplo, Ignacio Rinza, que empezó escribiendo guiones y luego estuvo de asistente de dirección contigo en Me Vale Madre ahora acaba de dirigir una película para Felipe Pérez, y también Jorge Ortín, que empezó de actor…

Christian González: …y también fue mi asistente.

Cinefagia: Y volviendo a esto del CUEC, ¿tú le recomendarías a alguien interesado en hacer cine, más que en “ser cineasta” como dices, que se meta a una escuela de cine o que entre al videohome aunque sea de chinchihuilla?

Christian González: Es extraño, mira, yo te voy a decir que sí, que sí se meta al videohome, pero por esto: que se meta esperando nada. El CUEC me dio pedigrí…

Cinefagia: Puedes decir “soy cuequero”.

Christian González: Soy cuequero y es más, ya no lo digo yo, lo dicen los demás que es peor. Ahora que gané el concurso éste de guión de la Motion Picture y de Sogem, los tres ganadores éramos “del CUEC”: Gerardo Lara, Rentería y yo. “Los tres son del CUEC” nos presumía Marcela Fernández. Yo creo que lo que te ayuda de entrar a una escuela de cine es que te pones en contacto con otros cineastas, te abren la biblioteca, te pones en contacto con la cámara, tienes la oportunidad de ver mucho cine que no vas a ver en otro lado, pero no le hagan caso a los maestros, no saben lo que hacen ni saben lo que dicen. Háganle caso a su instinto. De ahí tienes que salir y enfrentarte a la realidad que eres cineasta y como me dijo Alejandro Galindo una vez: “¿Usted es cineasta, cabrón? Pues filme, porque cineasta que no filma sirve pa´ pura chingada”

Pero él tenía mucha razón, a Don Alex a sus ochenta años lo llamaban para una película y él iba, que es un pinche churro horripilante, pues sí, pero es mi oficio, es lo que sé hacer, no soy Ripstein, yo no soy hijo de un productor, eso es lo que decía Don Alejandro, yo me tengo que chingar con la renta, todavía pagaba renta el viejito, y con todo y que había dado obras muy dignas al cine mexicano y tenía su nombre ya en la historia del cine mexicano, iba y hacía sus churritos.

Sergio Véjar es otro tipo de director. Tal vez ahí podamos cuestionar las obras o no cuestionarlas, es lo de menos. Pero sí son gente que se ha aventurado a joderse y trabajar. A veces, de vez en cuando, como me pasó a mí con Shibari, puede uno darse el lujo de hacer “mi película”, pero después de Shibari cuántas le tuve que hacer a Felipe Pérez.

Cinefagia: ¿Cuántas has hecho este año?

Christian González: Este año ha sido bajo, han sido dos.

Cinefagia: ¿Y el año pasado?

Christian González: Trece.

Cinefagia: A lo que voy es que te mantienes muy activo, estás filmando constantemente.

Christian González: Le bajé porque me pasó una cosa que yo pensé que nunca me iba a pasar: me harté de filmar. Me harté de filmar porque me harté de trabajar con actores que no son actores. El videohome tiene ese defecto muy grande.

Cinefagia: Sí, hay muchos improvisados.

Christian González: Los improvisados le han dado en la madre al negocio. Incluso ya hubo un accidente y grave, hubo un muerto, y es por improvisados todos, desde el productor, el director, el actor, el utilero, todos. Yo muchas veces lo vi en los rodajes. Ir a filmar a lugares tan jodidos y sin hacerte la relación con la gente… porque llegas a la de a huevo. No, cuando hice Chavos de la Calle, pues filmamos en un barrio bravo, se ve, ¿no?

Cinefagia: Fue en Xochiaca, ¿verdad?

Christian González: En Xochiaca, y la gente de ahí es muy cabrona, pero como llegamos y hablamos con ellos y vieron que nos integrábamos, puta, nos trataron muy bien. Incluso un chavo ahí, hijo de una señora que nos prestó su casa para el maquillaje y el vestuario, terminó yéndose de microfonista con el staff, cosa extraña, pero el videohome tiene su claroscuro también.

Cinefagia: Conozco a otros directores que se dedicaron mucho años al videohome pero que ya tienen tres años sin filmar porque se cansaron de trabajar con presupuestos tan bajos y de tener que filmar una película en una semana. ¿Qué tanto te afectan estas carencias de presupuesto en las películas que has hecho, que te tengas que ajustar a estos tiempos de filmación o a ciertos temas en los que sabes que tienes que usar locaciones a huevo, porque no hay forma de hacer otra cosa?

Christian González: Mira, ésa no es limitante. La limitantes es la falta de calidad en la temática y que no utilizen este recurso para encontrar a esos actores mexicanos chingones, de raza de bronce y morenos, que están en las escuelas pidiendo una puta oportunidad para salir, son a los que no buscan, buscan a los cuates…

Cinefagia: …y los ponen a hacer chavos de barrio, que es lo peor.

Christian González: Todas las estrellitas de videohome que hay ahorita van de caída porque nadie los conoce, además ya no van a trabajar por el tipo de películas que se van a hacen ahora. Estos chavos que nacieron porque cobraban barato, no por otra cosa, porque el productor es amigo de ellos, cobran barato y a veces proporcionan la droga del rodaje o algunas otras cosas, aprendieron de la mala escuela, de la escuela que dejó Don Mario Almada. No es que Don Mario haya hecho una escuela, sino que él aconsejaba en base a su mito: que los villanos deben morir en el rollo nueve, que él debe tener villanos que pueda matar, que los villanos se deben arrodillar y pedir perdón, que el bueno nunca debe morir porque es la leyenda. Pero esto Don Mario lo inventó y lo tomaron los demás y lo modificaron a su pinche gusto. Por eso encuentras gente como (Armando) Zamarripa, (Jorge) Ortín, (Flavio) Peniche, y dices tú, cabrón, pérate.

Ellos dicen: “es que yo ya vendo cassettes”. No cabrón, los vendo yo y te lo puedo demostrar. Si ven mis películas se han vendido un chingo, pero vaya, eso es un accidente, es una consecuencia, a mí me vale madres eso. No, a estos niños les alimentan su pobre ego, los inflan, y los meten a un mundo ficticio, tan ficticio como el mundo de Imcine, fíjate, vamos a los polos.

El videohome debería ser esos temas cabrones, candentes, hardcore, underground, con actores que recién salen de la universidad, con cineastas que salen del CUEC y del CCC que dicen “bueno, voy a aprender por la vía dura” porque no es lo mismo que te suelten en tu primer película un millón de dólares… porque no es tu película, es la película del productor.

El chavo éste que dirigió Asesino en Serio, ¿qué? ¿Dirigió? ¡Le pusieron un video assist! Yo he visto cómo dirigen ahora los chavos. Les ponen un pinche video assist, dicen “¡aaacción!”, dicen “¡cooorte!” y traen su storyboard.

Cinefagia: Pero no voltean a ver a los actores.

Christian González: Exacto, ni siquiera. Entonces, lo que me enseñado el videohome es que tú eres capaz de expresarte mientras tú película se venda y la raza compre el cassette y te quieran. Eso pasa, la gente te busca, te acepta y compra tu material porque estás siendo honesto con ellos. Pero hazle cine lo mejor que puedas, y no importa tanto el precio. En lugar de llevarte a estos actores mediocres, inflados, pobres tontos, que les pagan además tres pesos, porque por eso los infla el productor, para poderles pagar 3 mil pesos, porque no cobran más, deberíamos contratar gente que realmente sí se muere por una oportunidad. Que no sean bellos físicamente es lo de menos, la gente no quiere eso, para eso tiene las películas de Altavista, para ver gente bonita, y ni eso porque ahí tambíen salen actores bien gachos, pero viven en ese mismo mundo de ficción.

El problema del cine, yo creo, y es mundial, nada más que aquí es reproducido en naco, es que vives una película, la de afuera, y no vives la película que está en la pantalla. Ése es el gran problema. Entonces llega el elenco a actuar de actores y el director llega a actuar de director pero la pinche pantalla está vacía. ¿Lo puedes creer? Y se gastaron un millón de dólares o se gastaron doscientos mil pesos y es la misma pinche mierda. Tú ves película tras película y dices “¿cuál vale la pena?” Pues ninguna. Muy pocas, y en el mundo, no estoy hablando de cine mexicano nada más.

Te pongo un ejemplo de una película con un actor consagrado. Una de Gene Hackman, que es un fusil de una película francesa, se llama El Interrogatorio o La Confesión y es un pinche churro. Si tenían un guión y tenían buenos actores, ¿por qué ese pinche churro? Porque hacer cine es un acto de convicción, simple y sencillamente.

En la tercera parte de esta entrevista Christian González sigue hablando de las limitaciones del videohome pero también de aquellos actores que tienen la capacidad de trascender el medio.

 

Ve a la tercera parte de esta entrevista

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