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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Begotten

Por Marco González Ambriz

Considerada como un ejemplo de “splatter metafísico” y según la escritora Susan Sontag “una de las películas más importantes de la era moderna” (as if anyone cares), Begotten (“Engendrado”) es una magnífica cinta que para muchos será insoportable –porque es experimental, porque “no pasa nada”, por intelectualoide, por lo áspero de su propuesta– pero que debe ser vista por todo aquel interesado en la vanguardia cinematográfica.

Begotten es la ópera prima de E. Elias Merhige, más conocido por Shadow of the Vampire, donde recreaba la filmación del clásico silente Nosferatu, con John Malkovich y Willem Dafoe en los papeles estelares. Los que esperen ver algo que siga en esta misma línea pueden quedar desconcertados, incluso enojarse, al ver el primer trabajo como director de Erhige.

Begotten admite todas las lecturas que sus espectadores quieran hacer, de acuerdo a su bagaje cultural (o falta de), intereses filosóficos, tolerancia por la violencia, experiencias previas con el cine experimental y disposición de aceptar la ambigüedad de una narración que nunca decide si quiere ser un mito de origen, un rito de transición o una representación dionisíaca.

Una de estas lecturas, la del mito de origen, es la que nos indican los créditos al final de la película y debe ser evitada por los que quieran formarse su propia opinión sobre Begotten. A estas personas les recomiendo que se salten el siguiente párrafo.

En una cabaña en ruinas, el Dios Que Se Mata A Sí Mismo vomita sangre al tiempo que se lacera con una navaja. Tras una larga agonía de espasmos y excremento, la Madre Tierra emerge del cadáver, puta y virgen como todas las mujeres, para fecundarse con el semen del Dios muerto. El fruto de esta unión-incesto es el Hijo de la Tierra – Carne y Hueso, un ser indefenso que se convulsiona incontrolablemente y que es hallado en medio del lodo por cuatro nómadas que lo atan y lo golpean sin misericordia. La Madre interviene y es violada, tras lo cual ella y su Hijo son descuartizados por los miembros de la tribu, mientras el ciclo de vida y muerte de la naturaleza prosigue inalterable.

Es posible ver en esto una reinterpretación de la inmaculada concepción, martirio y crucifixión de Cristo, en donde la inocencia del Hijo de Dios es recompensada por la iniquidad humana. Mejor aún, puede entenderse como la escenificación de los ritos paganos que dieron origen a la mitología cristiana, antes de ser despojados de su sentido de conclusión y renacimiento para dar paso a la abyecta moral de esclavos que hasta la fecha padecemos.

La estética de Begotten nos recuerda la de un documental etnográfico de principios del siglo pasado. Esto no es ninguna casualidad, sino que se debe a un laborioso proceso en el cada minuto de pietaje requirió de diez horas de trabajo por parte de Merhige, usando filtros y volviendo a filmar la película con diferentes formatos hasta obtener el resultado final, que asemeja una prueba de Rorschach en movimiento. Las imagenes en blanco y negro, con el grano reventado, de un contraste que en ocasiones impide apreciar los detalles, hace imposible ubicar en un tiempo y lugar particular lo que vemos. Por una parte, esto refuerza la atemporalidad del mito, pero también puede verse como un ritual pagano, en el que un integrante de la tribu es sacrificado para propiciar los regalos de la naturaleza.

Una diferencia importante entre Begotten y los documentales antes citados es la ausencia de narración. Mientras el cine etnográfico con frecuencia cedía a la tentación de explicar de forma paternalista y eurocéntrica lo que aparecía en pantalla, en la cinta de Merhige no hay diálogos ni una voz en off. La cámara actúa como el antropólogo ideal, el que atestigua los hechos sin participar en ellos, permaneciendo al margen de lo que hacen los miembros de la tribu, por extraño o repulsivo que pueda parecer a ojos occidentales.

Tampoco hay música incidental. En lugar de una banda sonora que use el sistema tonal para reforzar las emociones que el realizador quiere plasmar o para acompañar a la narración, el sonido que acompaña al ritual en Begotten consiste en sonidos de agua, viento, insectos y otros elementos de la naturaleza, lo que reafirma el sentido arquetípico de lo que vemos.

El aspecto de la representación nos lo da la corporeidad de los actores, que remite al trabajo de Jerzy Grotowski y del Odinteatret, con su búsqueda por encontrar una verdad primigenia en el trabajo histriónico, que recuerda la obsesión medieval por dejar atrás la inmundicia del cuerpo y alcanzar la divinidad. No resulta sorprendente que Begotten haya surgido del trabajo que Merhige realizó con el Theatreofmaterial, que él mismo fundó en 1985, o que se haya mantenido activo trabajando en teatro, además de realizar videos para Marilyn Manson.

Begotten llegó a México gracias a la bendita piratería y es de fácil obtención en el Tianguis del Chopo y espacios contraculturales afines, además de que se programó con cierta frecuencia en cineclubs universitarios. Queda claro que no es una obra para todos los gustos (¿acaso alguna lo es?), pero es una cinta imprescindible para los que se interesan en la vanguardia cinematográfica… la de verdad, no la de la Muestra.

BEGOTTEN

Dirección, Guión, Producción, Fotografía: E. Elias Merhige; Música: Evan Albam; Con: Brian Salzberg (Dios Que Se Mata A Sí Mismo), Donna Dempsey (Madre Tierra), Stephen Charles Barry (Hijo de la Tierra – Carne y Hueso), James Gandia, Daniel Harkins, Michael Phillips, Erik Slavin, Arthur Streeter, Adolfo Vargas, Garfield White.

Estados Unidos, 1989  -  78 min.

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2 Comments

  1. Excelente texto!, el primero que lei en este sitio hace ya cinco años!; en verdad es una pelicula no apta para cualquiera, aun hoy en dia con el boom pretencioso del cine de auteur es extremadamente dificil encontrar una copia en DVD en linea, un comienzo mas que interesante a una poca pero muy prometedora filmografia, ojala volvamos a ver a Elias Merhige haciendo cine de nuevo

  2. Perdón pero no puedo estar más en desacuerdo con esta crítica… creo que no logra apreciarse nada de lo que explicas y que si no es por el cast final nadie entiende que es Dios matándose a si mismo (por nombrar solo un ejemplo). Puede que como metraje sea vanguardista pero con eso no basta. Muy mala película..