Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

XLII Muestra Internacional de Cine: En Otoño Caen las Hojas y Florece lo Mejor del Cine Mundial (segunda parte)

Por: Alberto Acuña Navarijo

Continuando con el amplio recorrido geográfico y de estilos de ver y hacer cine, por supuesto que la cinematografía asiática no podía faltar a su cita en la XLII Muestra Internacional, en la que se encuentra representada por tres países: China, Tadjikistán y Afganistán, ejemplos que servirán para ilustrar al público que mucho del mejor cine contemporáneo se está filmando en aquellas latitudes -y sin efectos especiales ni estrellas multimillonarias de por medio-.

De China llega el cuarto largometraje de Sijie Dai, La Pequeña Costurera (China – Francia, 2002). Ubicada en plena Revolución Cultural a mediados de los años setenta, cuenta la historia de Luo y Ma, dos jóvenes que según el Partido Comunista son una amenaza para la sociedad por sus ideas burguesas, por lo que son mandados a una granja para ser reeducados en una remota aldea en la frontera con el Tibet. Ahí, mientras trabajan arduamente en los arrozales, conocen a un viejo sastre y a su nieta (la costurera del título), quien les informa que existe otro joven que posee un baúl lleno de novelas prohibidas por el gobierno. Cuando estos tres jóvenes lo encuentran, se inicia una relación amorosa -erótica de grandes alcances.

De Tadjiskistán llega El Ángel de mi Derecha (coproducida junto con Francia, Italia y Suecia en el 2002) de Djamshed Usmonov, una cinta que como ya es costumbre en el cine de esas naciones, le interesa presentar la realidad social del país; esta vez por medio de la historia de un hombre que regresa después de varios años de Moscú a su aldea natal para cuidar a su madre enferma y empezar una nueva vida. La sorpresa que se lleva al recibir presiones del alcalde corrupto para que pague deudas pendientes; del pueblo por no aceptar a su hijo que abandonó diez años atrás y de la enfermera que cuida a su madre, quien tratará de seducirlo, hace que olvide su propósito original para intentar una nueva huída.

Si hay una película celebrada que se ha convertido en todo un fenómeno en cuanto festival se presenta, es Osama (Afganistán-Japón-Inglaterra, 2003), del director afgano Siddiq Barmak (desconocido en nuestro país). Basada en una historia real, Osama narra la odisea que viven una madre y su pequeña hija cuando en Afganistán inicia el dominio Talibán, por lo que ambas pierden su trabajo en el hospital. Decididas a huir tratan de llegar hasta la casa de la abuela, pero como las leyes dictan que ninguna mujer puede estar en la calle sin compañía masculina, la madre decide disfrazar a su hija de hombre y llamarlo Osama, después que su esposo e hijo murieron, acarreando con esto consecuencias insospechadas. Esta es buena oportunidad para cualquier cinéfago de descubrir algo del cine que se esta haciendo por aquellas zonas, pese a la guerra.

Por último y como regalo de Navidad y hasta de Reyes, los organizadores tuvieron el tino de presentar una versión remasterizada de El Gran Dictador (Estados Unidos, 1941), una de las obras maestras dirigida y protagonizada por el genio de la comedia, Charles Chaplin. Lo único que resta es invitarlos a disfrutar de lo mejor del arte cinematográfico contemporáneo que se viene realizando en nuestros días.

PD.- Gente que sólo va a la sala a criticar sin causa o motivo dándoselas de muy acá, favor de abstenerse.

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