Hulk

Durante décadas, los amantes de los cómics hemos esperado ver en la pantalla de plata las adecuadas adaptaciones de nuestros superhéroes favoritos, conservando aún el sabor de boca de las versiones naif de los años sesenta a ochenta. Series como Supermán, El asombroso Hombre Araña y Batman; con todo y sus inolvidables globos de zas! boom! pock! apareciendo a cuadro, programas que se convirtieron en el deleite de las matinés dominicales.
Para ser sinceros, con una visión complaciente y alejada de prejuicios de cinéfilos exquisitos y haciendo de lado los efectos especiales de cartón, podemos disfrutar y revalorar los muchos aciertos de aquellas añejas series de las cuales El increíble Hulk es referencia más que obligada.
Protagonizada por Bill Bixby como David Banner y el entrañable gigantón Lou Ferrigno en el papel del monstruo verde, ésta serie se diferenció de las antes mencionadas por una simple característica: la atmósfera amarga que se respira en cada capítulo. Si bien cada superhéroe bendice sus poderes y los legitima sirviendo a la humanidad, para Banner, éstos son una maldición, pues escapan por completo de su control, terminando por dañar a los que ama. Jack Kirby y Stan Lee, los creadores del personaje de la historieta, siempre pensaron en eso: presentar la otra cara del poder.
Ahora, en el 2003, en pleno auge de los filmes de humanos poderosos, toca el turno a The Hulk, filme dirigido por Ang Lee, ganador del Oscar por aquella joya llamada El Tigre y el Dragón (2000). De entrada debemos decir que esta versión se toma ciertas licencias que no son originales del cómic, pero que ayudan a darle coherencia a una historia que debe de contarse en dos horas.
Por supuesto que existe una explosión de rayos gamma, fuente de origen de los poderes de Bruce Banner (Eric Bana), sin embargo, también se juega con esa paranoia de fin de siglo: la manipulación genética, explicada en un atinado prólogo sobre la infancia de Bruce. Desde allí las reformas a la historia se hacen presentes, y si bien pueden no ser del agrado de los fans ortodoxos del universo Marvel, es de entender que fueran necesarias ciertas modificaciones, por dos sentidos: modernizar la historia y dar al mismo tiempo fluidez narrativa.

La guapísima Jennifer Connelly en Hulk
En esta nueva versión de Hulk encontramos elementos que renuevan la historia conocida. Bruce sigue siendo un brillante científico, pero que desconoce su verdadero origen y el destino de sus padres. Trabaja al lado de su colega, la doctora Betty Ross (Jennifer Connelly), hija del general que conoce el pasado del Bruce.
La explicación de los acontecimientos previos da paso a largas escenas donde se presentan cada uno de los personajes, por lo que la acción tarda en llegar, dando la impresión de falta de ritmo. No obstante, el acierto del director es no dar por hecho que la historia del gigante esmeralda es por todos conocida, y menos cuando inserta licencias argumentales desconocidas.
La película va in crescendo paulatinamente, al igual que la transformación de Banner, que es más compleja de lo que se imagina, pues a la par que su cuerpo se transforma, también su mente adquiere nuevos estados de consciencia, recordando a momentos el mito de Jekyll y Hyde, sintiéndose liberado y hasta gozoso cada vez que el monstruo entierra al científico. Esa emancipación no es otra cosa que el deshacerse de sus propios atavismos. Siendo un joven retraído y más bien común –un nerd de laboratorio–, el lado salvaje de su naturaleza explota de forma avasallante. Cuerpo y mente se unen, pues con la evolución física viene la liberación del trauma, haciendo que Banner se encuentre a sí mismo y a un tortuoso pasado reprimido. Sólo existe una fuerza superior a su furia contenida: el amor.

Hulk en acción
Con este elemento, Ang Lee juega a reelaborar una versión/homenaje en color verde de King Kong (Cooper & Schoedsack, 1933), no sólo en lo formal –las escenas de ataques aéreos al monstruo– sino también en el discurso, justo trayendo a la memoria las escenas en las que el gorila calma su ira con la presencia de la bella dama objeto de su afecto y emprende una excursión por Nueva York para encontrarla, puntos de contacto con este Hulk. Aunque por supuesto, la transgresión entre erotismo y bestialidad no alcanzan la majestuosidad del clásico de 1933.
Con todo, Hulk versión 2003 se beneficia precisamente de ser un producto de nuestros días, haciendo uso de cuadros intertextuales que nos llevan a evocar clásicos de antaño, tanto cinematográficos como literarios y del cómic, considerado ya todo un arte moderno. Es justo decirlo, hace años que las historietas dejaron de ser productos infantiles introduciendo discursos complejos, elaborados con vistas al público adulto.
Esa premisa de madurez en las historias ha hecho que los recientes filmes dedicados a personajes como Spiderman, Daredevil, X-Men y el inolvidable Batman de Tim Burton (1989) gocen de prestigio crítico y de público, discursos que, complementados con los espectaculares avances tecnológicos –impensables en décadas anteriores–, han brindando al público momentos asombrosos.
Ang Lee ha sabido sacar provecho de una historia conocida agregándole puntos a favor, que sumados a su inventiva visual nos introducen –literalmente– al mundo del cómic, usando, por ejemplo, el recurso de la pantalla dividida, creando en un sólo plano diversos cuadros a manera de viñetas, de tal forma que el cambio entre secuencias simula el acto de cambiar de página. El director comprendió que la magia de las nuevas versiones de superhéroes no está en la simple ilustración de un cómic, sino en darle vida, logrando que el aficionado cumpla uno de sus más preciados sueños: sentirse dentro de las historias luchando junto al héroe de su infancia.
HULK
Dirección: Ang Lee; Guión: John Turman, Michael France y James Schamus, basado en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby; Producción: Avi Arad, Larry J. Franco, Gale Anne Hurd y James Schamus; Fotografía: Fred Elmes; Música: Danny Elfman; Edición: Tim Squyres; Con: Eric Bana (Bruce Banner), Jennifer Connelly (Betty Ross), Sam Elliott (General “Thunderbolt” Ross), Josh Lucas (Talbot), Nick Nolte (David Banner), apariciones especiales de Lou Ferrigno y Stan Lee.
Estados Unidos, 2003, 138 min.
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