Cerca de la libertad (Rabbit-Proof Fence)
Por Mauricio Matamoros
El nombre del director australiano Philip Noyce, puede no ser muy conocido por el público que frecuenta las salas cinematográficas en nuestro país, pero muchos deben recordar títulos como Juego de Patriotas (1992) o Sliver, Invasión a la Intimidad (1993), y más recientemente El Coleccionista de Huesos (1999) y la efectiva El Americano Impasible (2002).
Noyce emigró de su natal Australia hacia los Estados unidos a fines de los años ochenta, y observando los ejemplos citados dentro de su filmografía estadounidense, resulta casi increíble que haya realizado una película como Cerca de la Libertad (2002).
Casi increíble por el hecho de que su filmografía australiana es semidesconocida, pero ya es sabido que antes de establecerse en Hollywood como un rentable director y guionista, Noyce dirigió algunos documentales y largometrajes de ficción abordando las problemáticas de los aborígenes de la región desde sus tiempos de estudiante en la Escuela Nacional de Cine y Televisión, donde realiza el mediometraje God Knows Why, But It Works, que data de 1975 y aborda el tema de la medicina tradicional aborigen.

Después de más de una década de estancia en América, este mismo interés lo hizo regresar a Australia durante el 2002 para filmar Cerca de la Libertad, cinta en la cual se presenta una sorprendente historia de sobrevivencia cuya fuente no pudo ser otra cosa que un suceso real.
Basada en el libro de Doris Pilkington -hija del personaje principal en la película, Molly (interpretado por Evelyn Sampi)-, esta cinta narra el viaje de retorno a casa de Molly, Daisy y Gracie, tres niñas aborígenes separadas de su entorno y familia por las políticas inhumanas y racistas que, desde los años 30 a los 70, impuso el gobierno australiano como una forma para terminar con la raza negra.
Las tres niñas son internadas en una granja-escuela donde cientos de niños mestizos eran “educados” para convertirse en obreros o sirvientes de las familias ricas de Australia. Esta medida inhumana se escudaba en premisas absurdas que tenían como fin evitar que la raza negra fuera sublevándose.

Cansadas de vivir encerradas y sometidas, escapan buscando el camino de vuelta a su hogar, teniendo como única guía una interminable cerca de alambrado que se extendía a todo lo largo del valle australiano para impedir las plagas de conejos (de ahí el título original de Rabbit-Proof Fence), mientras las autoridades se encargan de perseguirlas para darles cacería.
Los mil 500 kilómetros que estas niñas recorrieron (además de los obstáculos humanos que tuvieron que librar) para regresar con sus familiares y vivir como deseaban (no en un castrante entorno aséptico), en la cita se convierten en un viaje de protesta ante las incoherencias gubernamentales, pero sin perder la forma de un bello entretenimiento cinematográfico en el que los colores e, incluso, los llantos se convierten en un coro extraño y sorprendente que se va mezclando con la música de Peter Gabriel.

La cinta se convierte de esta manera en una ficción cuya verdad es de tono documental, más aun cuando hacía el final de la cinta aparecen caminando junto a la misma cerca dos de las protagonistas de la épica real: Molly ahora de ochenta años y Daisy, que raya los setenta, para confirmar con su sola presencia que el anhelo por la libertad es más fuerte que cualquier miedo.
CERCA DE LA LIBERTAD
(Rabbit-Proof Fence)
Dirección: Phillip Noyce; Guión: Christine Olsen; Producción: Phillip Noyce, Christine Olsen, John Winter; Fotografía: Christopher Doyle; Música: Peter Gabriel; Edición: Veronika Jenet, John Scott; Con: Everlyn Sampi (Molly), Tianna Sansbury (Daisy), Laura Monaghan (Gracie), David Gulpilil (Moodoo), Ningali Lawford (Madre de Molly), Myran Lawford (abuela de Molly), Deborah Mailman (Mavis), Jason Clarke (Riggs), Kenneth Branagh (sr. Neville)
Australia, 2002
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