Todopoderoso (Bruce Almighty)
Por José Luis Ortega Torres
En más de una ocasión, cualquiera de nosotros, simples mortales, hemos padecido uno de esos “días difíciles”, donde la mejor alternativa hubiera sido no salir de la cama. La situación se complica cuando esa mala racha se extiende por un tiempo indeterminado. Esta es justamente la circunstancia por la que atraviesa Bruce Nolan.
Reportero de un noticiero televisivo en la ciudad de Búfalo, Bruce parece estar condenado a cubrir las notas chuscas, aun cuando él busca ascender y ocupar un puesto de mayor jerarquía. Pero su carácter desinhibido y jovial le ha orillado a esa posición, en tanto que colegas mucho más petulantes, como Evan Baxter, se cubren de gloria y alcanzan los puestos que Bruce ambiciona. De esta forma, la frustración laboral comienza a afectar su entorno familiar, tornando fría y un tanto desinteresada la relación que comparte con la bella Grace, su novia desde hace ya algún tiempo. Pero, sin que ninguno lo sepa, el peor de los días en la vida de Bruce, aun está por llegar.
Cansado ya de cubrir las notas intrascendentes, le es brindada una oportunidad transmitiendo un reportaje en directo desde las cataratas del Niágara, lo que para él representa un significativo paso en su lucha por acceder a la titularidad del noticiero. Sin embargo, las cosas no resultan como esperaba. Evan es el seleccionado para la vacante, y como consecuencia de la rabieta subsecuente, Bruce es despedido, humillado, golpeado por un grupo de pandilleros cuando trata de defender a un indigente, y por si fuera poco, se disgusta con Grace.

La situación no podía ser peor, aunque por supuesto, siempre hay un culpable, un responsable único de todas las tragedias: Dios. Así que Bruce lo cuestiona acerca de su mala suerte -como todos lo hacemos alguna vez- y en un acto supremo de fe, pide una señal que le haga recobrar la esperanza perdida, y la obtiene: estampa su auto en un poste.
Esa es la gota que derrama el vaso. Encolerizado reniega del Creador, acusándolo de ser un niño con una lupa, en tanto que Bruce es la hormiga que se quema debajo de ella. Justo por ese detalle tan divertido ante los ojos del Señor, Bruce es llamado -por beeper- a sus oficinas. Dios está ente él y le brinda una oportunidad inesperada para curar sus aflicciones: le cede sus poderes para que cuide del mundo -y de él mismo- de la manera que considere pertinente. Ahora Bruce es el Todopoderoso, mientras Dios decide tomar unas merecidas vacaciones.

Tom Shadyac, director de filmes como El Profesor Chiflado versión Eddie Murphy (1996) y Patch Adams (1998), es también responsable de dos de los mayores éxitos comerciales de Jim Carrey, Ace Ventura (1994) -prácticamente su primer estelar con el que es lanzado a la fama mundial- y Mentiroso, Mentiroso (1997), razón más que suficiente para que el comediante canadiense -en funciones también de productor- decida poner en sus manos esta agradable comedia, donde nos brinda una muestra de que a cada filme madura más dentro de su trabajo actoral. Ya no es solamente el hombre capaz de hacer mil gestos en una sola escena.
Después de las amargas experiencias que han sido los consecutivos rechazos al trabajo de un Jim Carrey fuera de sus constantes genéricas al servicio de directores de renombre como Peter Weir en El show de Truman (1998), la excelente cinta de Milos Forman El lunático (1999), y más recientemente El Majestic (2001) de Frank Darabont, el actor ha tenido la inteligencia suficiente para abordar otro tipo de comedia, con mayor carga de acidez y humor negro con películas como Irene, yo y mi otro yo de los hermanos Farrelly y ésta de Todopoderoso.

Aquí se juega con una de las ambiciones de cualquier humano en momentos de angustia: ser capaces de controlar no únicamente el destino propio, sino también el de los demás. Por supuesto que Bruce Nolan no tiene la conciencia tan negra -como la piel de Dios- para intentar dominar al mundo, simplemente busca un poco de justicia recobrando su empleo y el amor de Grace, aunque para ello deba hacer uso de sus poderes constantemente.
Aun así, el abuso del poder trae consecuencias trágicas en algunos casos, fuerzas que Bruce, con todo y ser un nuevo Dios, no puede controlar. En sus deseos por brindarle a la humanidad lo que pide, termina por descubrir que la raza humana es tan contradictoria que en realidad no sabe lo que quiere.
Ni siquiera él mismo lo sabe, ya que después de ayudarse “fabricando” sucesos impresionantes para ganar él mismo la noticia, y una vez consumada su inocente venganza contra el petulante Evan Baxter, se da cuenta de que en realidad ha cometido un error. Finalmente el Dios verdadero le hará saber que el poder de cambiar las cosas para el beneficio propio y de los demás, radica justamente en el interior de cada una de las personas y es en el corazón donde está esa fuerza.

A pesar del mensaje final ciertamente intrascendente, pues se parece a cualquier sermón de misa dominical, Todopoderoso cuenta con logradas secuencias que van de la comedia romántica -¿cuántas veces hemos soñado con bajarle la luna y las estrellas a nuestra amada?-, a lo grotesco -el changuito que “nace” de un cholo-, pasando por lo bíblico -cuando juega a ser Moisés dividiendo el mar, pero en escala de un plato de sopa- y algunas francamente hilarantes, como el desorden lingüístico del pesado de Evan Baxter al dar las noticias a cuadro.
Es aquí donde debo hacer mención de la actuación sorpresa, pues si bien ya conocemos el desempeño de Carrey, la solvencia de Morgan Freeman (¡en el papel de Dios! …eso sí es humor negro) y el innegable encanto de Jennifer Aniston; es justamente el rol secundario de Steven Carrell como el tal Evan Baxter quien más destaca en los pocos momentos que tiene a cuadro, luciendo desde su presencia física -mezcla de Mr. Bean y Adal Ramones- hasta su desempeño facial en la secuencia arriba citada de la venganza de Nolan.

En suma, con todo y ser una película entretenida, Todopoderoso ciertamente no se convertirá en un clásico de la comedia contemporánea, pero eso no demerita el logro de un solvente Tom Shadyac, y sobre todo de Jim Carrey, que mientras continúa con sus aspiraciones guajiras de convertirse en el nuevo Tom Hanks -dando el salto al drama para convertirse en “actor” y colgar el sambenito de “comediante”-, pues bastante claro está el desprecio de la Academia de Hollywood por sus intentos (¿o será porque es canadiense?), siempre puede disponer de este tipo de vehículos, confeccionados para su éxito y cómodos para el engrosamiento de su cuenta bancaria.
TODOPODEROSO
(Bruce Almighty)
Dirección: Tom Shadyac; Guión: Steve Koren, Mark O´Keefe, Steve Oedekerk; Producción: Jim Carrey, Michael Bostick, James D. Brubaker, Steve Koren, Mark O’Keefe, Tom Shadyac; Fotografía: Dean Semler; Música John Debney; Edición: Scott Hill; Con: Jim Carey (Bruce Nolan), Morgan Freeman (Dios), Jennifer Aniston (Grace Connelly), Steven Carrell (Evan Baxter), Catherine Bell (Susan Ortega), Philip Baker Hall (Jack Keller).
Estados Unidos, 2003.
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