Pepenadores
Por Luis Xavier García
Imaginemos un lugar donde miles de personas viven de productos reciclables, las casas son construidas con materiales que nadie quiere, los muebles son recogidos de lejanas zonas urbanas y los niños, tanto como los adultos, visten cada pedazo de ropa que encuentran. El trabajo nunca acaba, día y noche camiones repletos de desechos llegan y se van. Es el pepenador el encargado de seleccionar las más de doce mil toneladas de basura que genera en un sólo día la Ciudad de México. Muchos de los trabajadores ahí crecieron y han vivido siempre, no conocen otro lugar que los tiraderos al aire libre en la periferia de la ciudad.
El cortometraje documental Pepenadores (México,1992) de Rogelio Martínez Merling está ubicado en el bordo de Xochiaca, uno de los 16 tiraderos que actualmente son considerados ambientalmente peligrosos y de los cuales viven más de ocho mil personas. Es un lugar desconocido y a la vez olvidado por los habitantes del Distrito Federal, la mayoría sin una cultura de reciclaje. Los desechos de papel, cartón, vidrio, fierro, aluminio, etc., son recolectados por las comunidades que conforman el tiradero; familias enteras que viven, trabajan y comen de la basura.
El filme comienza con un travelling sobre la carretera que lleva al tiradero, se dejan ver montones de basura sobre la orilla y más atrás el horizonte es formado por cerros de desperdicios. En el paisaje no pueden faltar hogares hechos de lamina, cartón y llantas; el camino es largo. Al llegar al lugar se ven las filas de camiones que entran saturados de basura y salen con las cajas oscuras y vacías, cada miembro de la comunidad elige un material y lo trabaja separándolo de los demás desechos para después venderlo, las ganancias no se acercan ni al sueldo mínimo. Así comienza Pepenadores, un filme cargado de marginada miseria e insalubridad.
A pesar de lo dicho, la mayor virtud del trabajo de Rogelio Martínez Merling es evitar un documento amarillista cargado de estadísticas e imágenes grotescas. Su trascendencia radica en el retrato que de la cotidianidad hace; niños que juegan con y sobre la basura mientras sus padres pepenan, expuestos a altas enfermedades por respirar el ambiente contaminado que los remolinos de aire y basura generan. La jornada que nunca termina; el paisaje de un horizonte incierto donde la acumulación de basura se levanta hasta no ver nada más, y en medio de todo se organiza una fiesta de quince años; las familias de la comunidad se reúnen en lo que parece ser la iglesia del lugar y entre surcos de basura dos jovencitas vestidas de blanco desfilan hasta el recinto religioso, única fecha que pueden darse el lujo de ser “reinas por un día”, tal y como les señala el cura.
Es importante mencionar que para filmar este documental, el director utilizó lo que el etnólogo y cineasta francés Jean Rouch (Petit a Petit, 1969) denominó en la década del sesenta “El método del cine directo y participativo”: técnica humanista de acercamiento a los individuos y a las sociedades con estricto respeto por su identidad étnica y cultural. Al igual que el pionero francés del cine etnográfico, Rogelio Martínez convivió con los personajes de la cinta durante seis meses en el tiradero. Sin que nadie supiera su identidad, el cineasta llegó al lugar y comenzó a trabajar como pepenador hasta instalarse en la comunidad, viviendo y comiendo de la basura, siempre con la intención de conocer la conducta y el círculo social que rodeaba a sus personajes; practicando un método de acercamiento cada vez más personal.
Como Los Olvidados (México, 1950) de Luis Buñuel -película que en su momento fue acusada por la prensa de ser un panfleto antinacional por denigrar a los pobres y a la sociedad mexicana, y que sólo logró ser bien recibida a partir de que su autor recibió el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes- Pepenadores también retrata un México olvidado, donde los desperdicios son separados de la realidad de sus habitantes y de los cuales muchas otras familias viven. Si bien el documental no sufrió los ataques y censuras que la cinta de Buñuel obtuvo, sí lo atacó otro tipo de mal, y me refiero a su escasa distribución en México, donde muy pocas veces ha sido exhibido.
Por el contrario, su proyección en diferentes festivales del mundo ha sido mayor, de los cuales ha sido acreedor del Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Friburgo Alemania en 1993, el Premio al Mejor Guión en el Festival de Cine y Video Ambiental de Praga, Republica Checa. Así como un reconocimiento a Rogelio Martínez Merling por su obra artística, por parte del Dr. José Sarukhán, ex-Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Al igual que Los Olvidados, Pepenadores es un filme que se ha ido abriendo camino por sí solo.
PEPENADORES
Investigación, Guión y Realización: Rogelio Martínez Merling; Producción: Rogelio Martínez Merling, CUEC/UNAM; Fotografía: Javier Ramos Torrescano; Sonido: Jaime Beltrán Romero; Música Original: Antonio Fernández Ros; Edición y Montaje: Leandro de Gante y Rogelio Martínez Merling
México, 1992, 27 min.
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A quien me responda:
Deseo saber cuantos premios obtuvo este documental, así como en donde puedo comprarlo, debido a que en el área que laboro nos puede servir para el desarrollo de los contenidos que edita esta Dirección de Área.
Les agradeceré me puedan dar respuesta a la brevedad posible.
Saludos María Cristina.
Hemos turnado su comentario al autor de este texto. Espero que pronto se ponga en comunicación con usted.
JLO