Dejen a los Muertos Descansar: Mictlan
Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.
Siempre he pensado que cuando existe una cinematografía sana se puede dar el lujo hasta de filmar cintas de corte fantástico y que éstas son el mejor vehículo para dar a conocer la cultura, las tradiciones y la idiosincrasia de un país. Así pues, la mejor forma para demostrar que en México no hay cine es la total ausencia de cintas fantásticas; lo peor es que cuando alguien decide hacerlas es porque creció viendo las películas de Santo y ABSA (la fructífera compañía de Abel Salazar, productora, entre otras, de El Vampiro) y quiere recuperar esa magia. Pero muchas veces lo único que se retoma son las ridiculeces y limitaciones que dicho cine sufrió, y para colmo de males, aquella época de ingenio e ingenuidad ya hace eones que pasó. Ahora los tiempos requieren que esos temas sean tratados con mayor responsabilidad y respeto, al igual que a sus potenciales espectadores.
Aquí entramos en otro terreno escabroso, ¿por qué una cinta de corte fantástico, en esta caso de ciencia ficción, debe ser necesariamente enfocada hacia un público infantil? O bien ¿por qué si se gestó como un producto para el público infantil debe ser estúpida?. No basta con que las cadenas televisivas minimicen la capacidad intelectual de los infantes, ahora también las productoras independientes creen que a los niños les va a gustar cualquier porquería. En el caso de la película que nos atañe, Mictlan de Enrique Martínez, a lo mejor el resultado no es tan malo para los gustos curtidos de un cinéfago hecho y derecho, pero si su público meta es el infantil, los bostezos la sepultarán.
Queriendo recuperar un poco de la pseudoidentidad nacional aferrándose al mismo tiempo de las nuevas mitologías, la película tiene una premisa -hay que reconocerlo- bastante interesante y original. Con la Conquista, los dioses prehispánicos se vieron obligados a encarnarse en humanos comunes y corrientes, excepto Mictlantecuhtli (Manuel Ojeda), quien únicamente requiere del sacrificio de 100 niños para recuperar todo su esplendor y gloria… ¡ah!… y para completar su proyecto de apoderarse del mundo. Lo bueno es que también está Gucumatz (Marco Antonio Orozco), quien está dispuesto a todo con tal de detener al señor del Inframundo (me refiero a Mictlantecuhtli y no a Marco González). Lo acompaña la muy sabrosa Xóchitl (Julieta Carpinteiro), una hada poseedora de superpoderes.
Si tomamos en cuenta que la película nos narra esta premisa al inicio con unas letras que surgen de la parte inferior de la pantalla y suben hasta perderse en el fondo de ésta (nomás le faltó la música de John Williams a lo Star Wars), que Gucumatz tiene una vara que lanza rayos láser, como también lo hacen los secuaces de Mictlantecuhtli, aquí llamados nahuales y que, créanlo o no, se transforman en animales (bendito video digital) y que esta cinta significa el debut cinematográfico de esa entidad cthulhiana que es Jimmy (2) (el niño gritón que hiciera infame al Teletón), esta película debería ser el parteaguas hacia una nueva era del cine mexicano.
Lástima que como dije al principio, esta película rescata todos los errores que cometió el cine fantástico mexicano de la era dorada: actuaciones nefastas, donde un tercio de la película son chillidos de padres impotentes ante el rapto de sus hijos -e impotentes también de dar una caracterización real-, una edición pésima que interrumpe las escenas de suspenso o acción con los chillidos antes mencionados y repite escenas del Jimmy; pero sobre todo, la incapacidad de contar la historia con un interés constante sin abusar de la buena fe de su público y no buscar complacer únicamente a los que gustamos de la basura.
Pero no todo está perdido; los efectos especiales no están del todo peor: los rayos láser (de colores rojo, azul y verde, como las espadas jedi), las transformaciones de los nahuales, y sobre todo la escena donde el mentado Jimmy terroríficamente levita son bastante decentes, por no decir espectaculares, una de las ventajas de filmar en video digital.
El vestuario de Mictlantecuhtli es acertado y en algunas partes se ve imponente, no así el de Gucumatz y el de los malosos, que no pasa del taparrabos y los bigotes de Cantinflas (¿de verdad creen que los mexicas se vestían así?, hasta donde se sabe no eran un pueblo primitivo). La escenografía del Mictlan está bien pensada e incluso le da un aire a la cueva de Macario, escena cumbre de la Muerte en el cine nacional.
El ambiente semi rural en que se desarrolla la historia ayuda a que el choque entre la modernidad y lo prehispánico no se vea tan ridículo (sin contar a los nahuales que roban niños únicamente tapados en sus partes pudendas) y la música original resulta adecuada, aparte de estar bien hecha (supongo fue lo más caro de toda la producción).
Algo que en verdad me molestó es que la película no explota de manera total la imagen del Jimmy. El que pudo convertirse en ídolo del pueblo y fuente inagotable de mercadería (nomás imagínense sobre su cama un peluche con la forma del niño cantor) es reducido a unas cuantas líneas, una de las cuales se repite, y ni siquiera hay un número musical donde podamos solazarnos con lo que en primer lugar lo hizo famoso -tan bien que hubiera quedado al final, después de la consabida derrota de Mictlantecuhtli, un desfile con todos los niños salvados llevando al Jimmy en brazos interpretando el “Yo no fui”- .
Hablando en perspectiva, es de agradecer que alguien se interese en hacer cine fantástico en un país reaccionario y retrógrada como el nuestro, y es mil veces preferible que el resultado sea algo como Mictlan, paradójicamente divertida y tediosa al mismo tiempo y no como La Tregua, o peor aún, como la pretenciosa Nicotina. Por lo menos Mictlan resulta original y está dirigida al pueblo que la vio nacer.
1. Debo pedir disculpas anticipadas por si alguno de los datos de la película son erróneos, todos fueron tomados del programa del festival Pantalla de Cristal, pero ante la irresponsabilidad de los redactores de dicho programa, que no aplicaron el mismo formato a las descripciones de cada película, no estoy seguro de que el nombre del actor corresponda al del personaje mencionado. Asimismo en los créditos de la película aparece Enrique Martínez como director general y otras personas cuyos nombres se omitieron del programa, como directores de escena. volver
2. Para los que desconozcan al Jimmy, él es un niño que nació con una insuficiencia renal llamada Síndrome de Fanconi, que impide su desarrollo y crecimiento normales y que se hizo famoso cuando el “periodista” Joaquín López Dóriga lo usó en horario estelar de su noticiero nocturno para aumentar su rating televisivo apelando a su simpatía para conmover los bolsillos de la gente. De ahí fue llevado a varios programas de televisión, donde expuso sus supuestas dotes como cantante a dúo con Pedro Fernández, además de presumir su carácter abierto y su aguda inteligencia. Le llovieron bastantes ofertas de trabajo (entre otras, esta película, una temporada en un circo y algo de proselitismo político) debido a su carisma y talento -o a su condición de fenómeno, ustedes decidan- que fueron explotadas por su madre, lo que motivó que el niño dejara de asistir a su rehabilitación, provocando que sus males físicos se agravaran y cuentan que hasta estuvo a punto de morir. La última noticia que se tuvo de él es que cumplió 12 años. volver
MICTLAN
Dirección: Enrique Martínez; Argumento: Francisco Arasanz; Producción: Ramón Barba Loza; Fotografía: Alberto Arellanos; Música: Luis Cano; Edición: Alfonso Curiel; Con: Manuel Ojeda (Mictlantecuhtli), Jimmy (Jimmy), Marco Antonio Orozco (Gucumatz), Julieta Carpinteiro (Xóchitl)
México, 2002, 85 min.
Participaciones: Festival Pantalla de Cristal, Ciudad de México, 2003.
Cinefagia en Facebook
La pelìcula “Mictlàn” es muy buena. Desgraciadamente las pelìculas de fantasìa para chavitos, se han dejado a un lado y con esta cinta se puede retomar un gènero de corte fantàstico del cual gozamos muchos cuando eramos niños. Por otro lado es padre ver actrices frescas como la bella JULIETA CARPINTEIRO, que no se le conoce por escàndalos y sì por su manera de actuar tan ching..na. Y Què tal un villanaso como MANUEL OJEDA, (gran talento del cine mexicano ya de varias generaciones) que le pone todas las trabas a la pobre Xochitl para encontrar a Gucumatz .
A mi, me gusta este tipo de cosas sanas y aportatìvas para la raza chica.
Hasta pronto y excelentes artìculos de la revista.