Por: Francisco Campa

Para algunos, la diferencia entre erotismo y pornografía es una sutil línea que se mide por la visualización de los genitales. Para otros, la diferencia la marca la presentación de penetraciones explícitas. Para un tercer grupo de espectadores, la diferencia es una mera categoría administrativa que antiguamente provocaba que una película pudiera ser clasificada S, X., Y ó Z.

Y para otros, entre los que me cuento, la diferencia estriba en la forma de tratar los temas. Es decir, podemos encontrarnos ante una película pornográfica, que no nos resulte erótica y viceversa. El objetivo final del erotismo y la pornografía es la excitación de la libido, y esto es un fenómeno tremendamente subjetivo: hay hombres que se excitan viendo a una chica desnuda, hay quien la necesita vestida de sirviente y también hay quien se excita con un chico.

Hay una afirmación muy clásica, pero muy acertada, que dice que es más excitante ver a una chica subiéndose la falda que vestida en traje de baño, aunque muestre menos.

Y en muchas ocasiones, el erotismo busca esta excitación sugerida más que la exhibición explicita. Como muestra de todo ello, hay unas cuantas buenas películas y un buen puñado de directores que sirven de buen ejemplo de lo que contábamos anteriormente. El italiano Salvatore Samperi es uno de ellos.

Salvatore Samperi: Una Carrera Breve

Nacido en Padova en 1943, después de cursar estudios de ingeniería técnica decide dedicarse profesionalmente al cine, enfrentándose a su primera película en 1969, contando con veintiséis años. Durante toda su carrera trabajo con guiones propios, o escritos en colaboración con autores, pero tomando él una parte destacada, y ello se manifiesta claramente en su temática.

A lo largo de su carrera, Samperi ha abordado en numerosas ocasiones la temática de las relaciones entre un joven adolescente y una mujer mayor que él, generalmente de su misma familia. Este es el caso de algunas de sus más conocidas películas: Mauda, Grazie Zia!, Me Gusta Mi Cuñada, Casta y Pura o Patrizia. Pero antes de comentar algunas de sus más destacadas películas, convendría dar un vistazo a su filmografía. Ya hemos dicho que comenzó en 1969 con Grazie Zia, para continuar en 1971 con Beatti i Ricchi (“Santos y Ricos”).

En 1973 dirigió la que seria su más conocida película, Malicia, una obra morbosa y llena de implicaciones, interpretada por Laura Antonelli en plenitud de su rotunda belleza, y por el joven Alessandro Momo, que supo interpretar muy adecuadamente el despertar adolescente a la sexualidad. Esta película lanzaría a la fama a Samperi y a Antonelli.

El año 1974 repetiría con Antonelli y Momo en una película titulada Peccato Veniale (“Pecado Venal”) y que fue estrenada como Me Gusta Mi Cuñada -una especie de Taboo pero a la europea-. En 1976 rodó Scandalo!, estrenada como Miedo al Escándalo de una Mujer Casada, en la que volvería a contar con Lisa Gastoni para hacerse cargo del papel principal. Y ese mismo año rodaría una película de encargo: Sturmtruppen. La cinta estaba basada en un comic de gran éxito en Italia, creado por Bonvi, en el que se satirizaba a un grupo de soldados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Hasta el final de la década, rueda una película al año, que no acaban de obtener éxito comercial: en el año 1977 dirige Nene, en 1978, Ernesto, en 1979, Liquirizia, y en 1980, Un Amore In Prima Classe (“Un Amor en Primera Clase”). Todas ellas siguen inéditas en nuestras pantallas mexicanas. En 1982, después de tomarse un año sabático, dirigiría Casta y Pura junto a su actriz fetiche Laura Antonelli, una coproducción con España, en la que uno de los papeles mas importantes estaba protagonizado por Fernando Rey.

El año siguiente dirigió Sturmtruppen-2, de unas características muy similares a la primera de la saga. En 1984 dirigió Fotografando Patrizia, que fue emitida por “Tele 5″ de España que programaba a altas horas de la madrugada de los viernes, una serie de películas bajo el denominador común de Erotismo.

En 1986 dirigiría La Bonne, y ya no volvería a ponerse tras la cámara hasta el año 1992, en el que dirigió la que hasta el momento presente es su ultima película: Malizia 2000 (distribuida en video con el mismo titulo, por Manga Films). En un intento de reverdecer éxitos pasados, volvió a llamar a su actriz favorita, Laura Antonelli, que necesito de varias intervenciones clínicas para conseguir recordar sus pasadas lozanías.

Y ahora convendría dar un repaso a alguna de sus películas más destacadas.

Comenzar con un Incesto

Su primera película fue Grazie Zia! (¡Gracias, Tía!), que trataba sobre el despertar sexual de un adolescente en brazos de su madura y cochinona tía. El joven era Lou Castel, y la dama en cuestión era Lisa Gastoni. El chico era un inválido, y la tía era una mujer insatisfecha y activa, casada con un hombre carente de cualquier imaginación sexual, interpretado por Gabrielle Ferzetti. Lisa Gastoni estaba en la plenitud de su belleza, y sentía que la juventud se le esfumaba entre los dedos que termina dejándose arrastrar por los deseos de su cuerpo, y entregándose a un apasionado amor incestuoso con su joven inválido. El chico, tremendamente excitado al ver pasearse a su tía completamente desnuda por la casa, se va excitando progresivamente hasta convertirse mentalmente en la quintaesencia del sexo. Y llegado a este punto, una morbosa Lisa Gastoni se encarga de cumplir de los deseos del joven inválido.

Al final de la película, e intentando dar una lección de moralina, el protagonista fallecía. Toda una declaración de principios de un joven Samperi, que posteriormente omitiría, permitiendo unos finales más acordes a la gran tensión morbosa que sabia mantener a lo largo de sus películas.

Malicia: El Morbo Ingenuo

Salvatore Samperi, nada más terminar el rodaje de esta película, definió a su actriz principal, Laura Antonelli, como una belleza “sexy, dulce, mezcla de ingenuidad y sensibilidad, con una expresión maternal sobre un cuerpo de vampiresa”. Y se trata de una buena definición. Laura Antonelli, que después de algunas destacadas apariciones en películas como El Mirlo Macho y La Virgen de las Pieles, había llamado poderosamente la atracción de los espectadores masculinos -y femeninos- de Italia, logro en esta película trascender de ser una actriz sexualmente atractiva, a convertirse en un mito sensual de los adolescentes y de los que no lo eran tanto.

La película nos narraba, a manera de comedia, las andanzas de un viudo con dos hijos que necesita a una mujer que se ocupe de las tareas domésticas. La llegada de Ángela a la casa desencadena la pasión del padre y del hijo mayor y comienza a despertarla en el hijo pequeño. Sin dejar muy claro si es una provocadora o una chica servicial y deseosa de complacer al pequeño, cae en todo tipo de insinuaciones y provocaciones, terminando por establecer unas relaciones casi de dominación, en las que ella es un juguete en manos del chico. El final es mucho más prometedor que en su primera película, y aunque la chica se casa con el viudo, queda muy claro que para el hijo menor se abre una puerta a todo tipo de placeres diarios y domésticos que no han hecho mas que comenzar con la boda. De esta forma, Samperi volvía su tema incestuoso, aunque en esta ocasión era con una madrastra.

Los Pecados de la Carne

En Pecato Veniale, rodada a continuación de su gran éxito, intento recrear un ambiente más festivo y menos morboso que el que había desarrollado en Malicia. En esta ocasión, y para seguir con su recorrido familiar, que ha comenzado con la tía y ha seguido con la madrastra, le toca el turno a la cuñada.

Sandro es un jovencito que va a pasar las vacaciones a la playa, acompañado de sus severos padre y madre, de su hermano mayor y de la mujer de este, Laura Antonelli. Pero el marido debe volver entre semana a trabajar a la ciudad, y encarga a su hermano pequeño que vigile a su atractiva esposa. Sandro se toma el papel muy a pecho, y comienza a salir con ella a todas partes, a llevarla a la playa protegiéndola de moscotes, a la llevaría a sus propios guateques… El cuerpo de Laura Antonelli es entre-visto por el chico en multitud de ocasiones, lo que termina por despertar sus deseos más irrefrenables.

El Amor al Padre

Fue nuevamente Laura Antonelli la encargada de interpretar a la protagonista de Casta y Pura, una película coproducida con España en la que, además de Fernando Rey, que hacia de padre de Rosa, aparecen un buen numero de otros conocidos actores y actrices de nuestro país.

En esta película, Rosa promete a su madre, en el lecho de muerte, que cuidara de su padre hasta que este desaparezca. No existe ningún tipo de relación sexual entre ambos, aunque el padre es un ser despótico, que tiraniza a su hija, y que no desea que se case para no perderla. Encerrada siempre en casa, con unos familiares que están follando a todas horas, la joven sufre el asedio de uno de sus primos, que la llega a fotografiar mientras se desnuda, en una inolvidable escena iluminada por el flash de la Polaroid y las luces naturales de los rayos. A la muerte del padre, y al hacerse cargo de la cuantiosa herencia, la chica se desprende de todos sus garañones y empieza a vivir su propia vida.

La Hermana Mayor

Para acabar con este recorrido de las múltiples posibilidades eróticas que brinda la familia, hablaremos de Fotografando Patrizia (“Fotografiando a Patricia”), estrenada en México con el titulo de Patricia: Retratos de una Mujer.

En esta ocasión la actriz elegida para el papel estelar fue Monica Guerritore, que ya había trabajado a las ordenes de Samperi en Pecato Veniale, en el que interpretaba a una de las ingenuas adolescentes de la pandilla del joven protagonista, que quedaba desplazada por la llegada de su cuñada. En Patrizia se nos cuenta la historia de un chico joven, pero no adolescente, que ha vivido toda su existencia en un palacio veneciano, acompañado de su madre y al abrigo de los múltiples peligros que le aguardan en el mundo exterior.

La muerte de la madre provoca la llegada de la hermana mayor, que empuja al chico a salir y a vivir la vida. Incluso llega a ofrecerle a alguna de las modelos que trabajan para ella. Pero este deseo de despertar sexualmente a su hermano, un feroz consumidor de películas y revistas pornográficas, se convierte en una trampa en que ella misma queda atrapada.

Esta puede ser considerada como la ultima gran película de Salvatore Samperi, y una de las que tenia mayor contenido de erotismo y morbo.