Mini Espías 3-D
Tras alcanzar la fama repentimanente con El Mariachi, que estaba concebido como un videohome más, Robert Rodríguez ha logrado algo que muchos cineastas anhelan pero que muy pocos consiguen: la posibilidad de controlar todos los aspectos de sus películas sin la interferencia de un productor. Esto no significa que Rodríguez elabore cintas sólo para el consumo de sus amigos, como sucede con otros directores que se preocupan exclusivamente por plasmar su visión, sino que se trata de obras abiertamente comerciales. Del Crepúsculo al Amanecer, Desperado, las dos primeras partes de la saga de Spy Kids y próximamente Once Upon a Time in Mexico están muy lejos de los delirios autistas de los que se preocupan ante todo por impresionar al jurado de los festivales de cine.

Aún así, Robert Rodríguez se caracteriza por un estilo fresco y desinhibido que hace de cada una de sus películas un placer para todo espectador… hasta ahora. Sucede que Mini Espías 3-D tal vez sea la cinta con la que se rompa el encanto y es que al contrario del resto de su obra aquí Rodríguez parece más interesado en los aspectos técnicos de filmar en tercera dimensión que en ofrecer un espectáculo digno.
El conato de argumento narra cómo el joven agente Juni Cortez (Daryl Sabara) es reclutado por sus antiguos jefes para entrar en un nuevo juego de video llamado Game Over y salvar a su hermana Carmen (Alexa Vega), quien quedó atrapada al intentar detener a un villano conocido como Toymaker (Sylvester Stallone). A Juni se le informa que no sólo Carmen corre el riesgo de permanecer para siempre en el juego sino que todos los niños que lo compren están en peligro de ser capturados por Toymaker. Por fortuna, el chico tiene la posibilidad de llamar a otra persona para asistirlo en el juego y decide solicitar la ayuda de su abuelo (Ricardo Montalban).
Seguramente se preguntarán por qué no menciono a Antonio Banderas y Carla Gugino, que tuvieron papeles importantes en las dos primeras partes de la serie. Me temo que la explicación es una de las claves para entender por qué Mini Espías 3-D no está a la altura de sus predecesoras. A diferencia de éstas, aquí todo el peso de la película cae sobre Daryl Sabara, quien es el integrante menos carismático de la familia Cortez. Antonio Banderas y Carla Gugino aparecen sólo en la escena final, junto con los otros personajes de las películas anteriores.

El grueso de la trama, que es bastante idiota, muestra los esfuerzos de Juni por superar los distintos niveles de Game Over con la ayuda de otros jugadores. Está claro que lo va a lograr y mientras eso sucede a uno no le queda más remedio que entretenerse contando las referencias a los distintos videojuegos que Rodríguez incluye en la cinta. En cada nivel Juni encuentra desafíos que corresponden a los diferentes géneros que existen en este medio: combates entre robots, carreras por autopistas fantásticas, deportes extremos con lava, etc. El problema es que presenciar las aventuras de Juni es igual de divertido que ver un juego de PlayStation y no poder participar. Sin interactividad los videojuegos son muy aburridos.
Eso sí, el diseño de producción que simula el interior de Game Over es impresionante. Los colores son vívidos y la tercera dimensión hace que uno realmente sienta que está en el interior de un videojuego. Al menos esa es la teoría. La triste realidad es que en el momento en que uno se pone los lentes de 3-D la gama de colores se reduce a tres: gris con manchas rojas y azules. Ocasionalmente se puede ver algo de amarillo y morado, pero para algo que se anuncia como el retorno del cine en tercera dimensión el problema de la proyección en una sala normal sigue sin ser resuelto. No sólo los colores desaparecen, sino que es muy cansado ver el efecto en tercera dimensión durante una hora y más cuando es tan defectuoso como en Mini Espías 3-D.
Además de recetarnos a Stallone en un inmisericorde papel cuádruple (!), Rodríguez incluye actuaciones especiales de George Clooney y una muy divertida de Elijah Wood, con mucho lo mejor de la película. Hay otros detalles ingeniosos y en general es de admirarse la forma en que se integran los actores a la escenografía, creada casi en su totalidad en la computadora. Sin embargo, el pésimo guión, lo deficiente del efecto de tercera dimensión, la cursilería de los diálogos y la falta de espontaneidad que acusa la película, hacen de Mini Espías 3-D algo que más vale evitar, pese a los ruegos de los escuincles.
MINI ESPÍAS 3-D
(Spy Kids 3-D: Game Over)
Dirección, Guión, Fotografía, Música, Edición: Robert Rodríguez; Producción: Elizabeth Avellan, Robert Rodríguez; Elenco: Daryl Sabara (Juni Cortez), Sylvester Stallone (Toymaker), Ricardo Montalban (Abuelo), Alexa Vega (Carmen Cortez), Salma Hayek (Francesca), Ryan James Pinkston (Arnold), Bobby Edner (Francis), Courtney Jines (Demetra), Robert Vito (Rez).
Estados Unidos, 2003, min.
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