tabu-estilo-americano-1Ahhh… el incesto, una de las prácticas sexuales más condenadas en estos tiempos posmodernos que vivimos pero… ¿por qué? ¿Será acaso por la idea de que los niños producto de ese gran pecado (a decir que una gran cantidad de religiones) nacen con colas de puerco? ¿O tontos? ¿Y si no fuera así? Sabia es la naturaleza y no creo que permitiera algún mal a sus hijos y menos al fruto proveniente de un gran amor filial o mejor aún, de un gran deseo y buen rato de placer “carnal”. Es de sobra conocido que entre los animales el incesto ocurre de manera natural, cualquiera que tenga manadas de gatos o perros en su casa podrá decirlo y los cachorros son tan normales como el papá o la mamá. En el humano debe ocurrir más o menos lo mismo: la primera generación saldrá normal, pero si se continúa la práctica la variabilidad genética se reducirá hasta que toda la familia tenga la misma información en su ADN y entonces sí pueden venir problemas serios, pregúntenle a los rednecks gringos si no me creen.

Lejos de los relatos sexuales intrafamiliares en la mitología (Caín, Abel y sus hermanas, Lot y sus calenturientas hijas, las orgías en el Olimpo) o de familias reales afectadas por la consanguinidad (la más conocida es la rusa de finales del siglo XIX), el incesto resulta ser la peor de las perversiones así como la más atrayente (a decir de Donatien Francois Alphonse de Sade) y no es extraño que el cine porno la haya hecho suya en múltiples ocasiones.

Al parecer todo empezó con la aburrida Taboo de Kirdy Stevens, rodada en 1980, que nos relata la historia de una familia donde todo es amor y deseo, el papá le pone con la hija, la mamá hace lo suyo con el hijo y ambos hermanos se pasan corriente, pero esta película carece de la chispa de la familia degenerada (la de los chistes) y la película resulta aburrida y somnífera. La idea no era mala, solo había que pulirla y se tendría un éxito seguro, para 1985 llegó Henri Pachard y creó la obra máxima del incesto en la pantalla de lubricante: Taboo American Style, protagonizada por una pléyade de estrellas del porno combinando gente joven con artistas maduros, lo que le da a la cinta un toque verdaderamente realista y la hace más cachonda. Además es de esos casos ahora raros en que una película de porno duro contiene una historia más o menos interesante y no se dedica únicamente a mostrarnos las idas y venidas de los intérpretes.

Entre los cuerpos que podemos disfrutar esta el de Raven en el papel de Nina, muchacha que dicen las malas lenguas acababa de cumplir los 18 años cuando filmó está película. Y aunque es la que tiene el papel principal resulta la actuación más sosa y tiesa, descontando que su cuerpo no es lo que llamaríamos bello y que nunca llega a disfrutar las escenas donde le dan lo suyo. Sin embargo tiene una pinta de mujer del puerto que no se la acaba y quizá sea lo que ayude a su interpretación.

Por su parte Gloria Leonard (quien aparte de darle vuelo a la hilacha es una reconocida activista de la libertad de expresión), quien interpreta a Emily, la madre de familia, constituye lo que en inglés se denomina una MILF (Mother I´d Like to Fuck). Siendo una actriz madura y con un cuerpazo (aunque sea una verdadera lástima que nunca muestre sus enormes pechos) el papel le encaja a la perfección y tiene puntos extras por interpretar a una adicta a las pastillas calmantes.

Pero la que constituye la mejor actriz de la película es sin duda Taija Rae, una suculenta (léase carnosa) dama estupenda a la hora de fingir que todo lo que le entra le gusta. Ella interpreta a Lisa, la amiga pobre de Nina que desea su hermano y acaba de prostituta. Aplausos de pie. Y para que las mujeres no se quejen de machismo o de exclusión vamos a hablar de los hombres de esta cinta, que a mi juicio realizan mucho mejor sus papeles que las propias hembras y que cubren un espectro más amplio en lo que a físicos se refiere.

Para aquellas que gustan de los hombres experimentados, la primera opción sería Paul Thomas, en el papel de Harding, el padre de Nina y esposo de Emily. Si hay un término para describirlo sería el de DILF (cámbiese el Mom por Dad), perfecto para las chicas que quieren un ligue con el papá de sus amigas.

tabu-estilo-americano-2Frank Serrone es Clete, el hermano de Lisa y primer camote de Nina. El es el típico moreno alto y musculoso que las adivinadoras dicen les va a aparecer a todas las urgidas.

Pero si ustedes son de las que prefieren cantidad a calidad, no lo duden Tom Byron (Tom, hermano de Nina) es su hombre. Es el chavito inexperto, flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones pero que tiene un gran porvenir por delante. Por si no entienden, posee el carajo más largo de todos lo que aparecen en el metraje.

¿Y la película de qué va? Concebida como una miniserie, la película se divide en cuatro partes y así es como se puede encontrar en video en México, y aunque no he podido comprobarlo, sospecho que son versiones cortadas, pero de todas formas las cuatro son altamente disfrutables, recomendables y perfectas para un rato de esparcimiento individual o colectivo.

En la historia conocemos a la familia Sutherland, integrada por Harding, quien ha descuidado a su esposa Emily, lo que ha propiciado que se ligue y tire al chambitas Jack Chinaski (R. Bolla). Nina, la hija, es testigo de las escapadas de su madre y le va con el chisme al papá, quien es devastado por las noticias. Al verlo tan agüitado, Nina decide ayudarlo a recuperar su autoestima, y lo hace por medio de besitos al pitufo y de matar al oso a sentones. Emily los descubre y entra en la más profunda de las depresiones, de la cual sale ayudada por múltiples dosis de pastillas y amamantándose de su hijo Tom, el cual es un “gran” hombre.

Las cosas cambian cuando Nina conoce a un productor de cine y decide dedicarse a la actuación. Se coge a medio hollywood y se convierte en la máxima estrella joven, abandonando a su familia y desoyendo los ruegos de su padre/amante.

Como subargumentos, tenemos la amistad de Nina con Lisa, hija del chambitas rompehogares, quien le enseña las mieles del lesbianismo y la conecta con su hermano Clete para que la desvirgue. Pero Nina es un súcubo hambriento de sexo y no parará hasta ver a Clete fornicándose a su propia hermana o hasta engullirse el tremendo miembro de su hermano Tom. Toda una fichita.

Aunque las actuaciones son bastante tiesas y en algunos casos ridículas, estas llegan a formar parte del encanto y le dan sazón a la película. La historia no es de lo más inteligente pero si llega provocar una buena calentura y hay algunas líneas que merecen una mención honorífica, como cuando Harding, después de inyectar a Nina con un chorro de pasión en la boca dice “Dios mío, ¿qué he hecho?” ; o cuando Nina le está enseñando a Lisa a masturbarse y suelta la ridícula frase de “Primero, frótate el clítoris… el clítoris es esa cosa que parece un pequeño pene entre tus labios vaginales”; y qué decir de cuando Nina le dice a su padre que lo va a dejar para seguir su carrera de actriz y este le contesta “No me dejes, te amo”, amor filial 100% puro.

Un punto importante es que en ningún momento las mujeres son tachadas de pirujas o sobajadas. Ni siquiera en las escenas duras hay una humillación hacia ellas y aunque si exista algo de eso para con los hombres, a mi parecer la cinta trata de llevar una igualdad entre ambos sexos, mediante el discurso de que tod@s podemos disfrutar lo bueno de la lubricación ( y sobre todo si las mujeres llegan al orgasmo). Sin duda constituye un hito dentro del cine porno y propicia que la película sea disfrutable tanto por hombres como por mujeres.

TABÚ ESTILO AMERICANO
(Taboo American Style)
Dirección: Henri Pachard; Elenco: Gloria Leonard (Emily), Raven (Nina), Taija Rae (Lisa), Paul Thomas (Harding), Frank Serrone (Clete), R. Bolla (Jack Chinaski), Tom Byron (Tom).
Estados Unidos, 1985. 65 min. (primera parte), 67 min. (segunda parte), 72 min. (tercera parte), 66 min. (cuarta parte).