El Día que la Tierra se Paralizó: 11 de Septiembre.

Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.

Si alguien dice que el nombre de este escrito parece título de ciencia ficción tiene razón. Y es que ese día fue como salido de una novela de H. G. Wells o de película gringa fantástica de los 50’s. Fue el día que el insumergible se hundió, el día que el zeppelín se incendió, el día que un negro ganó la medalla de oro en la Alemania Nazi, el día que miles de estudiantes fueron masacrados en una plaza de un país tercermundista, el día que un presidente elegido de forma verdaderamente democrática fue asesinado.

Pero tampoco fue para tanto, de hecho para algunos fue hermoso -monstruoso sí, pero hermoso-. ¿A quién no le gustaría desquitarse del abusivo de la escuela?, ¿o rebelarse contra su propio jefe del trabajo?. Por las noches, debajo de ese sueño sin sentido, está un niño imaginando ser más fuerte, más alto, más rápido, más libre.

¿Que la introducción de este artículos está cursi? Cierto, tan cursi como todo lo que pasó después de ese día. O peor aún , tan innecesario como lo que le siguió a esa fecha.

11 minutos, 9 segundos y 1 imagen, 11 directores, 11 países, 11 culturas, 11 formas de vida distintas, La idea no es mala, pero el pretexto para hacerlo si puede serlo.

Quizás se piense que la película está hecha para simpatizar con el pueblo gringo, o a manera de homenaje a los “caídos” (¿será cierto eso de que no hubo ningún judío muerto?), pero a mi parecer la mayoría de los directores, a su manera, utilizaron la idea para exponer su punto de vista real y en muchos casos no es a favor de la cocacola.

La directora iraní Samira Makhmalbaf nos presenta una muestra de la verdadera globalización. A los niños afganos refugiados ¿qué les importa si unas torres se cayeron?, ellos tienen más preocupaciones, como trabajar para reconstruir lo que los bombardeos de EE.UU. les dejaron. Esta historia sirve para mostrar que ni aún con todo su aparato mediático, los gringos pudieron convencer al mundo de su verdad. No se puede idiotizar a quien no tiene televisión.

Claude Lelouch, como buen francés, realizó una historia romántica, en la que gracias a lo sucedido una pareja se reencuentra y tiene su segunda oportunidad. Cursi en extremo, pero sirve para ejemplificar el sabio consejo maternal de que las cosas suceden por algo.

El egipcio Youssef Chahine construye, a mi parecer, la crítica más directa al mencionar que los gringos, sino fueron ellos mismos los autores del atentado por lo menos por dignidad no debieron de comportarse como lo hicieron.

Desde Bosnia-Herzegovina, otro país devastado por una guerra gringa, Danis Tanovic nos habla de rebeldía de sus mujeres, que a pesar de enterarse del ataque a las torres, se dan cuenta que eso no puede ni debe detener su lucha.

áfrica es representada por Idrissa Ouedraogo de Burkina Fasso (puntos a quien nos diga su capital). Es el extremo opuesto a la obra iraní, pues aquí un grupo de niños, convencidos de la culpabilidad de Osama bin Laden, se dedican a perseguirlo para poder cobrar la recompensa, la cual utilizarían para ayuda humanitaria, pero de a de veras, no como la que ofrece la OTAN. A mi juicio la obra que mejor refleja la vida en su país de origen.

El inglés Ken Loach nos enseña lo sucedido en un 11 de septiembre que de veras cambió la historia. En una carta dirigida a Nueva York, un chileno muestra su pesar recordando el golpe de estado a Salvador Allende, el primer presidente socialista elegido en las urnas, llevado a cabo por… ¡sorpresa!… los gringos. Sin duda alguna el mejor de todos los trabajos de la película, logrando empatizarnos con el dolor de alguien que tuvo que huir de su país por culpa de la diferencia de ideologías.

Del tampoco inocente Israel nos llega una burda comparación del atentado de las torres con lo que ellos llaman “terrorismo” -los ataques suicidas palestinos- (no negaré que efectivamente es terrorismo, pero también lo es ocupar a la fuerza un país) cortesía de Amos Gitai. El corto más flojo de todos descontando el mexicano.

Mira Nair, de la India, rehizo un caso verdadero y es otra de las críticas más fuertes a la sociedad gringa, reflejando el racismo, la ignorancia y la profunda estupidez que es capaz de hacerles ver al diablo en todo aquello que no se blanco, anglosajón y protestante, aunque sean precisamente todas la personas de colores las que sacan a su país adelante.

Como los gringos no podían faltar, Sean Penn le entra al quite con una historia “maravillosa”, muy al estilo del melodrama gringo en blanco y negro, con una soberbia actuación de Ernest Borgnine, también mostrando que de todo lo malo que pudo haber en el desastre algo bueno salió. Esta historia tiene puntos extras por el final tan mamila e innecesario que tiene.

Y para cerrar la cinta, Shohei Imamura, de la tierra del sol naciente, nos trae un cuento de hadas muy en el estilo onírico al que nos tiene acostumbrado el cine de arte japonés, mostrándonos de una manera poco convencional los horrores de la guerra. A mucha gente no le gusta esta porción, se me hace que es porque no le entiende, pero en realidad es el pedazo más bonito de toda la película.

Deje a propósito el corto de Alejandro González Iñárritu para el final (en realidad va después del de Ken Loach) porque es una verdadera desgracia. Este corto es un comercial de 11 minutos, 9 segundos y, efectivamente y como buen mexicano (incapaz de interpretar lo que le ordenan), de una sola imagen, ahh y con un final peor que el de Sean Penn. Creo que Gonzáles debería regresar a la televisión, de donde nunca debió de haber salido, en lugar de hacer quedarnos mal en el panorama fílmico mundial.

Y repito lo que he dicho en otros artículos, mientras nuestros directores desconozcan su propio acervo cultural no tendremos más opciones que el cine mexicano actual (hasta me salió en verso) y lo peor es que eso es lo que estamos mostrando al mundo ¡puaj!

11 DE SEPTIEMBRE
(11´09´´01)
Dirección: Youssef Chahine (Egipto), Amos Gitai (Israel), Alejandro González Iñárritu (Mexico), Shohei Imamura (Japón), Claude Lelouch (Francia), Ken Loach (Reino Unido), Samira Makhmalbaf (Irán), Mira Nair (India), Idrissa Ouedraogo (Burkina Faso), Sean Penn (Estados Unidos), Danis Tanovic (Bosnia-Herzegovina); Guión: Youssef Chahine (Egipto), Sabrina Dhawan (India), Amos Gitai (Israel), Alejandro González Iñárritu (México), Paul Laverty, Ken Loach, Vladimir Vega (Reino Unido), Claude Lelouch (Francia), Samira Makhmalbaf (Irán), Idrissa Ouedraogo (Burkina Faso), Sean Penn (Estados Unidos), Marie-Jose Sanselme (Israel), Danis Tanovic (Bosnia-Herzegovina), Daisuke Tengan (Japón), Pierre Uytterhoeven (Francia); Producción: Alain Brigand; Fotografía: Samuel Bayer (Estados Unidos), Luc Drion (Burkina Faso), Ebrahim Ghafori (Irán), Pierre-William Glenn (Francia), Yoav Kosh (Israel), Mustafa Mustafic (Bosnia-Herzegovina), Jorge Müller Silva, Nigel Willoughby (Reino Unido), Mohsen Nasr (Egipto), Masakazu Oka (Japón), Declan Quinn (India); Música: Alexandre Desplat (introducción), Michael Brook, Heitor Pereira (Estados Unidos), Mohammad Reza Darvishi (Irán), Manu Dibango, Salif Keita (Burkina Faso), Osvaldo Golijov, Gustavo Santaolalla (México), Taroh Iwashiro (Japón), Vladimir Vega (Reino Unido); Edición: Rashida Abdel Salam (Egipto), Kim Bica, Robert Duffy (México), Jay Lash Cassidy (Estados Unidos), Julia Gregory (Burkina Faso), Allyson C. Johnson (India), Mohsen Makhmalbaf (Iran), Stéphane Mazalaigue (Francia), Jonathan Morris (Reino Unido), Kobi Netanel (Israel), Hajime Okayasu (Japón), Monique Rysselinck (Bosnia-Herzegovina). Con: Maryam Karimi (Iran), Emmanuelle Laborit, Jérôme Horry (Francia), Nour El-Sherif, Ahmed Seif Eldine (Egipto), Dzana Pinjo, Aleksandar Seksan, Tatjana Sojic (Bosnia-Herzegovina), Lionel Zizréel Guire, René Aimé Bassinga, Lionel Gaël Folikoue, Rodrigue André Idani, Alex Martial Traoré (Burkina Faso), Vladimir Vega (Reino Unido), Keren Mor, Liron Levo, Tomer Russo (Israel), Tanvi Azmi, Kapil Bawa, Taleb Adlah (India), Ernest Borgnine (Estados Unidos), Tomorowo Taguchi, Kumiko Aso, Akira Emoto, Mitsuko Baisho, Tetsuro Tamba, Ken Ogata (Japón).
Inglaterra - Francia - Bosnia-Herzegovina - Egipto - Israel - Japón - México - Estados Unidos, 2002. 134 min.
Participaciones: Premios César, Francia, 2003 (nominada como mejor película de la Unión Europea); Festival de Venecia, 2002 (Ken Loach, premio FIPRESCI, Youssef Chahine, Amos Gitai, Alejandro González Iñárritu, Shohei Imamura, Claude Lelouch, Ken Loach, Samira Makhmalbaf, Mira Nair, Idrissa Ouedraogo, Sean Penn, Danis Tanovic, premio UNESCO).

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