Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

El Creyente

Por: Montgomery Guillaume Frankenheimer van der Beck

Datos del caso real y de los problemas
de exhibición en Estados Unidos y México
proporcionados por Roberto Garza Iturbide

El núcleo familiar y el entorno social nos deja como legado una serie de valores que casi por inercia nos vemos obligados a seguir al pie de la letra, y por si fuese poco, tenemos la obligación de perpetuarlos. Uno de esos valores -tal vez el más arraigado- es el religioso.

Dentro de las incontables formas y ritos por las que se rinde culto a una deidad superior podemos hablar del judaísmo como una de las más antiguas y constantemente castigadas. A la vez, son una comunidad fuertemente vinculada entre cada uno de sus miembros, preocupados siempre por guardar las tradiciones de la forma más pura posible. Aunque entre ellos, como en cualquier otra religión o filosofía de vida, siempre surgen incómodos cuestionamientos.

Ante lo incomprensible que puede resultar la vida diaria, se buscan respuestas de orden religioso, sin embargo, los credos pocas veces dan la solución práctica. “Cuestión de fe” dirán muchos, pero la fe es algo muy escaso en nuestros días.

Para Daniel Balint las preguntas fueron cotidianas desde su infancia. Siendo judío y estudiando la Torah como lo ordenan los cánones, sus enfrentamientos con compañeros y rabinos se convirtieron en cosa de todos los días. Los tutores creían que Daniel no entendía nada, pero la realidad es que el chico estaba un paso delante de ellos y leía otro significado: el de un Dios ensordecido a los reclamos de su pueblo y mareado de poder. Un Dios que pidió a Abraham el sacrificio de su hijo más querido sólo por vanidad y la sumisión del propio Abraham que heredó a generaciones posteriores la posición de víctima incapaz de levantar la voz en un grito de reclamo. Eso para Daniel es un trauma.

Daniel ha pasado su vida como un neonazi de cabeza rapada que reniega de su comunidad. Ataca a los judíos que encuentra a su paso y no se cansa de restregarle en su cara la ignorancia del verdadero significado de lo que según él debe ser la religión. Lo que busca son respuestas, y si no las encuentra en su comunidad, las busca en los grupos antisemitas. Así es como llega a casa de Lina Moebius y Curtis Zampf, quienes dirigen un grupo de corte neofascista, donde Danny conoce a Carla Moebius, una hermosa joven que le hará replantearse su situación.

Carla se comienza a interesar en la cultura y religión judía y se asombra del conocimiento que Danny posee acerca de ellas, hasta que descubre su verdadero origen, como también paulatinamente lo descubrirán los demás skinheads de la banda. Pero lo más interesante del filme no es el desarrollo de los hechos ni que el joven sea descubierto, ambas cosas son meros vehículos dramáticos para mostrar el desarrollo del personaje central, un joven atribulado por la duda y que golpea y humilla a los judíos como un reflejo del odio que siente por sí mismo.

El odio de saber a donde pertenece pero no quererlo aceptar, aun cuando desde lo más profundo de su alma brote la verdad. ¿A qué se debe entonces su negación como individuo? La respuesta no es difícil hallarla en estos tiempos, de hecho, cada joven carga con ella a sus espaldas: el nihilismo, la pérdida de creencia en todo, el cuestionamiento de normas caducas con las que aun pretenden dominarnos.

Danny es un emancipado, pero justo como lo reza el título, es un creyente. Un verdadero creyente que debe enfrentar su religión desde lo más profundo de la trinchera enemiga, por eso despierta la admiración de los demás, por eso se dedica a dar discursos de antisemitismo, al mismo tiempo que enseña a Carla a leer la Torah; porque él es el único que conoce la verdad que los demás se niegan a aceptar: Las costumbres sociales, igual que las enseñanzas religiosas, deben de saberse adaptar a la nueva era.

Por eso riñe con un grupo de viejos judíos supervivientes del holocausto con la misma fiereza con la que golpea a los propios rapados de su banda, porque finalmente, ninguno de los bandos logran abrir sus expectativas y se conforman con llorar lo que ya sufrieron o con atacar lo que tienen delante de ellos sin siquiera entenderlo, ni mucho menos respetarlo. Porque si algo tiene Danny, por increíble que parezca, es respeto hacia lo demás. Él mismo lo dice: sólo se puede odiar lo que se conoce y siempre se respeta al enemigo, quienquiera que sea.

El Creyente es un filme polémico, la propia comunidad judía se encargó de atacarlo y boicotear sus exhibiciones en los Estados Unidos, dejando ver lo mismo que el director ataca: la intolerancia hacia otra lectura del dogma, que no por nueva o comprometida deja de ser válida. Se escudaron con una estúpida etiqueta de “antisemita”, cuando en realidad es “una oda filo judía” según el propio director Henry Bean. Efectivamente, The Believer es un grito de búsqueda y reencuentro con uno mismo a través de la excelente actuación del joven Ryan Gosling como Danny Balint, y que está basada en un caso real ocurrido a medidos de los años sesenta y que salió a la luz pública cuando el reportero del New York Times, McCandless Philips fue informado de un joven neonazi arrestado en una reunión del Ku-Klux-Klan llamado Daniel Burros.

Burros era un judío de los suburbios de Queens, y así lo confirmó el reportero por medio de entrevistas con allegados y con el propio rabino de la comunidad, así que cuando dialogó con Burros -quien se dijo admirador de Hitler y del Holocausto y ferviente militante del Partido Nazi Americano- obviamente el entrevistador sacó a relucir el origen judaico del joven, quien desenmascarado amenazó con suicidarse si su secreto era revelado. “Al día siguiente el New York Times reveló el macabro secreto… y Burros cumplió su palabra” 1

En México, cuando las funciones de estreno estaban listas, a principios de junio del 2002, algo pasó, que sin mayores explicaciones la distribuidora Gussi-Artecinema canceló el lanzamiento, cuando la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía ya le había otorgado la autorización número 09799 y la clasificación B-15 2 también la hicieron cancelar dejándola enlatada hasta el momento y sin pistas de una edición nacional en video o DVD (sólo se consigue de importación), pero para todos aquellos que busquen una película contundente, propositiva y valiente en su propuesta, les informamos que pueden encontrarla en México gracias a las bondades de la piratería.

EL CREYENTE
(The Believer)
Dirección: Henry Bean; Guión: Henry Bean, basado en la historia de Mark Jacobson sobre “El Caso Burros”; Producción: Susan Hoffman, Christopher Roberts, Eric Sandys; Fotografía: Jim Denault, Música: Joel Diamond; Edición: Mayin Lo, Lee Percy; Con: Ryan Gosling (Danny Balint), Summer Phoenix (Carla Moebius), Theresa Russell (Lina Moebius), Billy Zane (Curtis Zampf), A. D. Miles (Guy Danielsen), Joshua Harto (Kyle), Glenn Fitzgerald (Drake), Garret Dillahunt (Billings), Kris Eivers (Carleton).
Estados Unidos, 2001 98 min.
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Moscú (Premio St. George de Oro y Premio de la Federación de Cineclubs Rusos), Rusia 2001; Festival de Cine de Sundance (Gran Premio del Jurado), Estados Unidos 2001; Entrega de Premios Gotham de Nueva York (Premio Open Palm), Estados Unidos 2001; Festival Internacional de Cine de Estocolmo, Suecia 2001

1.Datos obtenidos de la nota “Una película incómoda” firmada por Roberto Garza Iturbide para el suplemento cultural Arena del diario Excélsior el día 9 de junio del 2002, p. 10

2.Datos obtenidos de la nota “Cancelan el estreno de la película El Creyente” firmada por Roberto Garza Iturbide en la sección cultural del diario La Jornada del día 9 de julio del 2002, p. 16-a

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