El Amor Cuesta Caro
Los hermanos Joel e Ethan Coen se han distinguido de otros cineastas independientes gringos por hacer homenajes a los géneros clásicos de Hollywood, siempre con su particular estilo. En Blood Simple fue el film noir, en Miller´s Crossing los gangsters, en O Brother Where Art Thou? los musicales y en la fallida The Hudsucker Proxy las comedias screwball de los 30.
Su más reciente cinta, El Amor Cuesta Caro (Intolerable Cruelty es el título original y no tan soso como el que le pusieron en México), significa un afortunado regreso a las comedias clásicas de Hollywood, que se caracterizaban por su elegancia y sofisticación, en una época en la que el cine se consideraba un espectáculo y a nadie se le había ocurrido que fuese un Arte con la responsibilidad de reflejar la realidad y luchar por causas nobles.
En estas comedias se le ponía más atención al vestuario de las luminarias que a las implicaciones sociales de sus parlamentos. En esos tiempos los personajes siempre estaban impecablemente vestidos y vivían en lujosos departamentos aunque no siempre quedara claro cómo se las ingeniaban para pagar sus cuentas.
El Amor Cuesta Caro narra el encuentro de Miles Massey (George Clooney), un abogado especializado en divorcios que es una leyenda en el medio -hay un acuerdo pre-nupcial que lleva su nombre-, con la que será la horma de su zapato, la cazafortunas Marilyn Rexroth (Catherine Zeta-Jones). De acuerdo a las reglas de la comedia romántica Miles y Marilyn tendrán una serie de encuentros y desencuentros a lo largo de la película, en la que también intervienen otros personajes memorables, como el investigador privado Gus Petch (Cedric The Entertainer), el magnate de los mini-supers Rex Rexroth (Edward Herrmann), el inolvidable Barón Krauss Von Espy (Jonathan Hadary) y el sufrido abogado de Marilyn, Freddy Bender (Richard Jenkins).
Fieles al estilo de las comedias hollywoodenses de antaño y a su propio estilo, siempre excéntrico y disparatado, los Coen ubican la trama en un ambiente que les permite desplegar los personajes levemente caricaturescos y las anécdotas improbables que los han hecho famosos al mismo tiempo que respetan las leyes de la mercadotecnia y le dan a sus protagonistas papeles hechos para satisfacer a los que estén más interesados en ver a la pareja formada por George Clooney y Catherine Zeta-Jones.
Sobre esto último, que podría parecer una concesión a la taquilla, hay que decir que significa un gran acierto por la calidad actoral de ambos. Clooney está genial como el carismático abogado, un tanto pagado de sí mismo pero tan vulnerable como los clientes a los que habitualmente despluma, mientras que Zeta-Jones además de su deslumbrante belleza ofrece una excelente interpretación de la fría y manipuladora Marilyn, tanto que al final uno no está tan convencido de que realmente le haya dado un giro a su vida.
El trabajo de la pareja protagónica ciertamente es merecedor de alabanzas, pero se corre el riesgo de hacer a un lado a los actores de reparto, que como en el resto de la filmografía de los Coen son tan importantes como los principales. A falta de los nombres que ya conocemos de sus otras películas -John Turturro, Frances McDormand, Jon Polito- aquí los Coen trabajan con un elenco diferente pero igualmente eficaz. Además de los ya mencionados aparecen Geoffrey Rush en el papel de un rencoroso productor de televisión, Billy Bob Thornton como un millonario texano que oculta un gran secreto y Paul Adelstein interpretando a Wrigley, el socio de Miles que es en realidad un sentimental que no puede contener las lágrimas en una boda. Incluso los personajes que aparecen sólo de manera fugaz (la mesera en el café, la empleada del tribunal) están perfectamente delineados.
Mención aparte merecen los diálogos, una especialidad de los Coen, que son inteligentes y ridículos a la vez, como si los personajes no se tomaran muy en serio su situación incluso cuando están en un juzgado o contratando a un asesino profesional. Había razones para pensar que el guión podía no estar a la altura de sus trabajos anteriores, ya que en un principio fue un proyecto ajeno que le fue presentado a los Coen por el productor Brian Grazer, quien no se caracteriza por su refinamiento, sus máximos logros previos a El Amor Cuesta Caro eran El Profesor Chiflado y Mentiroso Mentiroso, con el insoportable Jim Carrey.
Por supuesto que Joel e Ethan Coen no hicieron la película solos. Contaron con la colaboración de varias personas con las que ya habían trabajado antes, como el fotógrafo Roger Deakins, la diseñadora de producción Leslie McDonald, el editor Roderick Jaynes, la diseñadora de vestuario Mary Zophres y el compositor Carter Burwell, lo que seguramente ayudó para que Intolerable Cruelty pueda reconocerse de inmediato como una obra de los Coen, a pesar de no ser ellos los creadores del concepto original.
Para los que estén hartos de la mediocridad de comedias gringas como American Pie o Scary Movie les puedo asegurar que al ver El Amor Cuesta Caro podrán disfrutar de una comedia inteligente donde los protagonistas son adultos y no adolescentes oligofrénicos. Una de las mejores películas del año.
EL AMOR CUESTA CARO
(Intolerable Cruelty)
Dirección: Ethan Coen; Guión: Robert Ramsey, Matthew Stone, Joel Coen, Ethan Coen; Producción: Ethan Coen, Brian Grazer; Fotografía: Roger Deakins; Música: Carter Burwell; Edición: Roderick Jaynes; Con: George Clooney (Miles Massey), Catherine Zeta-Jones (Marilyn Rexroth), Geoffrey Rush (Donovan Donnelly), Cedric The Entertainer (Gus Petch), Edward Herrmann (Rex Rexroth), Richard Jenkins (Freddy Bender), Billy Bob Thornton (Howard Doyle), Paul Adelstein (Wrigley), Jonathan Hadary (Barón Krauss Von Espy), Irwin Keyes (Asmático Joe).
Estados Unidos, 2003, 100 min.
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