Camino Hacia el Terror

Chris Finn (Desmond Harrington), un joven médico que se dirige a una cita de trabajo en Raleigh, Virginia del Oeste, encuentra la carretera bloqueada debido a un accidente en el que se derramaron químicos peligrosos. Mientras busca un teléfono, Chris encuentra una gasolinera donde un mapa indica la existencia de un camino de terracería que le permitirá llegar a tiempo a su destino.

Chris no lo sabe, pero al tomar este camino pone en peligro su vida. El primer susto se lo lleva al chocar contra una camioneta estacionada a la mitad del camino. Se trata del vehículo de cinco jóvenes que estaban en el bosque en una excursión y que se vieron obligados a detenerse cuando un trozo de alambre de púas tirado en el camino destrozó sus neumáticos.

Una de las chicas, Jessie (Eliza Dushku), cree que se trata de una trampa por lo que insiste en que deben regresar a la misma gasolinera donde Chris consultó el mapa y hablar por teléfono. El joven, que salió ileso del choque contra la camioneta aunque su auto quedó sumamente dañado, les informa que en ese lugar el teléfono no sirve, por lo que lo más prudente es seguir caminando hacia la carretera y buscar ayuda más adelante.

Lo que los jóvenes ignoran es que varios excursionistas han desaparecido en la zona en fechas recientes ya que -de acuerdo a los créditos de la película- la endogamia ha producido una serie de mutaciones grotescas, transformando a los lugareños en caníbales con una fuerza sobrehumana…

Tal vez los espectadores más jóvenes, de unos 25 años o menos, no recuerden una modesta cinta de terror de 1977 llamada The Hills Have Eyes (Las Colinas del Terror) dirigida por Wes Craven (Pesadilla en la Calle del Infierno, Scream). Esa película relataba el calvario de una familia de clase media que se adentraba en una zona desierta sólo para ser acechada por una tribu de antropófagos.

Otro clásico del terror con una anécdota muy similar a Camino Hacia el Terror es The Texas Chainsaw Massacre, de la que ya se prepara un remake a ser estrenado en EE.UU. el 17 de octubre. Esta última contaba la historia de cinco muchachos que visitaban la casa ahora abandonada donde dos de ellos habían pasado su niñez sólo para ser asesinados por una familia de dementes caníbales.

Quienes hayan tenido oportunidad de ver estas dos películas se podrán imaginar todo el argumento de Camino Hacia el Terror, incluyendo los nombre de los personajes que sobreviven hasta el final. Esto se debe a que esta producción se apega a la fórmula que el cine de terror gringo ha venido practicando ya con demasiado frecuencia.

Siguiendo con las odiosas comparaciones podemos decir que Camino Hacia el Terror desmerece antes sus predecesoras por no ahondar en los temas que le dieron a éstas una perturbadora verosimilitud. En The Hills Have Eyes la familia “normal” terminaba por actuar más salvajemente que sus perseguidores mientras que en The Texas Chainsaw Massacre el aislamiento y la marginación de una región de Texas hacía creíble la existencia de una familia de antropófagos.

Por el contrario, Camino Hacia el Terror presenta a cinco jóvenes fotogénicos y sin chiste que son perseguidos por tres imitadores de Jason Voorhees, sin que el argumento ofrezca ningún elemento para distinguir a esta cinta de cualquier otra producción de serie B, de las que normalmente se estrenan en video.

Tanto en Texas Chainsaw Massacre como en The Hills Have Eyes la dinámica interfamiliar hacía que los villanos tuvieran una personalidad bien definida, aun cuando fueran bestiales en su comportamiento. En Camino Hacia el Terror lo único que sabemos de los mutantes es que son un trío de tres, sin que quede claro si son hermanos, primos o compadres.

Incluso si nos olvidamos de la existencia de otras cintas del género, Camino Hacia el Terror deja mucho que desear. El guión es muy malo y los diálogos son de pena ajena, los jóvenes cometen todo tipo de torpezas al intentar huir de sus perseguidores, al grado que uno llega a preguntarse quienes son los subnormales. Los mutantes tampoco son villanos muy eficientes, con su conocimiento del territorio y el uso de trampas, deberían poder cazar a los citadinos en un dos por tres, pero inexplicablemente son incapaces de atrapar a tres tarados que se perderían en un mall.

Algunos críticos gringos se han quejado de la excesiva violencia, algo que se debe atribuir a su ignorancia del gore y no al contenido de la película. Uno esperaría que con la participación de Stan Winston como productor se incluiría más sangre y vísceras, pero a pesar de un par de asesinatos explícitos esta expectativa no se cumple.

Al menos Camino Hacia el Terror no es aburrida ya que sólo dura 84 minutos. Para los espectadores casuales la película puede ser efectiva aunque les recomiendo que mejor vean los clásicos ya mencionados. Otra opción es la tele. Según los entendidos hay un episodio de The X-Files llamado “Home” que cuenta la misma historia de forma más eficiente.

Pero lo peor de la película es que los productores amenazan con hacer una segunda parte, según el epílogo que aparece al final de los créditos.

CAMINO HACIA EL TERROR
(Wrong Turn)
Dirección: Rob Schmidt; Guión: Alan B. McElroy; Producción: Stan Winston; Fotografía: John S. Bartley; Música: Elia Cmiral; Edición: Michael Ross; Efectos Especiales: Con: Desmond Harrington (Chris Finn), Eliza Dushku (Jessie Burlingame), Emmanuelle Chriqui (Carly), Jeremy Sisto (Scott), Lindy Booth (Francine), Kevin Zegers (Evan), Julian Richings (Three Finger), Garry Robbins (Saw-Tooth), Ted Clark (One-Eye).
Estados Unidos-Alemania, 2003, 84 min.

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