Seres humanos
Por: Mauricio Matamoros
El desarrollo del cine mexicano contemporáneo (aquí entendamos de los años noventa al presente) como una labor colectiva que busca generar una industria parece, en mayor medida, ir hacia un punto en el que en pocos años resultará una tarea casi imposible llevar a cabo trabajos o ejercicios que vayan más allá de los requisitos dramáticos o estéticos que buscan provocar la reacción esperada en el público.
Es decir, el positivo desarrollo de las fórmulas del cine comercial en México parece ir en detrimento de la realización de ensayos u obras fílmicas más personales que las que comúnmente pueden observarse en carteleras comerciales. Es por eso que, conforme pasa el tiempo, trabajos como Vera o Seres Humanos componen una arriesgada afrenta a lo que parece el inminente futuro del cine nacional.
Al igual que la película de Francisco Athié, Seres Humanos ha tenido un estreno muy limitado en salas comerciales y sólo la Cineteca Nacional buscó darle un segundo aire a esta producción que, de no ser por el programa de Óperas Primas del CCC, difícilmente se hubiese concretado.
Como se mencionó, Seres Humanos, película de Jorge Aguilera, es un cine de sensaciones e imágenes que no se tejen de forma tan lineal como se acostumbra en el cine.
En esta cinta, coescrita junto con Andrés García Barrios, Aguilera desarrolla un ensayo sobre el resquebrajamiento del núcleo familiar a partir de la pérdida de uno de sus elementos. Padre, madre e hijo se enfrascan en distintas formas de evasión para borrar el recuerdo doloroso de la hija/hermana muerta. Pero a pesar de la búsqueda del olvido, el recuerdo regresa fuertemente tras once años, y ni la indiferencia a través de la locura, la soledad o el escarnio del dolor ajeno ayuda a que esta herida sane.
Resulta sorprendente observar el cuidado formal de esta película, si se toma en cuenta que se trata de una opera prima. Si bien, el realizador ya estaba curtido con trabajos más rentables y exitosos como lo es el videoclip (específicamente el galardonado Gimme the Power, que le da forma visual a la canción de la banda Molotov), Seres Humanos significa un alejamiento a su trabajo previo, pues aunque la peculiar estética manejada en la producción puede ser relacionada con la de productos de MTV, en la película el tempo dilatado y la estética están al servicio de la historia.
Es así, porque la historia tiene que ver con sentimientos de agobio y perdición. No extraña que el azul -el preferido por los melancólicos- juegue un papel importante en la atmósfera de este filme cuyo reto fue describir y montar la tristeza y depresión en distintos niveles de los integrantes de una familia. Aguilera ha explicado que la influencia de Kristoff Kieslowski está presente de forma “inconsciente” en este relato y, sea esto cierto o no, el azul y el blanco que se funden en negro conforman parte central del relato.
En Seres Humanos parece respirarse una atmósfera aséptica a partir de un manejo de colores que se acerca más al de una puesta teatral, o incluso, al de una instalación artística: los colores resaltan el estado anímico de cada personaje y le dan fondo al mismo escenario que parece ser una extensión de cada personalidad.
Pero esa misma asepsia dictada por colores bien definidos no es otra cosa que la ilusión de vida que todo ser humano trata de mantener cuando siente que la posibilidad de muerte es más cercana. Así, Seres Humanos resulta un interesante experimento de sensaciones.
SERES HUMANOS
Dirección: Jorge Aguilera; Guión: Andrés García Barrios y Jorge Aguilera; Producción: Centro de Capacitación Cinematográfica, Ángeles Castro, Hugo Rodríguez; Fotografía: Federico Barbosa; Música: Antonio Fernández Rus; Edición: Jorge Aguilera y José Antonio Hernández; Con: Rafael Sánchez Navarro (Derek), Clarissa Malheiros (Dulce), Osvaldo Benavides (Damián), Diego Jáuregui (Joaquín), Jerildy Bosch (Fabiana), Pedro Guerrero (Damián, niño), Giselle Kuri (Dalia), Ari Brickman (Wizard), Phillip Hernández (Phillip Dame), Carlos Cobos (productor de televisión), Martha Claudia Moreno (Emilia Morales), Alejandra Voge (Rony), Vicky Fox (Alba).
México, 2001, 80 min..
Participaciones: Festival Internacional de Cine de San Sebastián 2001; Festival |Internacional de Escuelas de Cine 2001; Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001; Muestra de Cine Mexicano de Guadalajara 2002; Festival de Cine Latinoamericano de San Diego 2002; Festival de Cine AFI Film Fest de Los Ángeles 2002; Nominación a los Premios Ariel por Mejor Fotografía, Diseño de Arte, Maquillaje y Ópera Prima, Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas 2003.
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