Los estudiantes se aburren: American Pie 3: La Boda
Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.
Recuerdo cuando era niño que había ciertas películas prohibidas, de las que uno se enteraba por los comerciales y que algunos suertudos llegaban a conocer porque sus hermanos mayores se las platicaban u obtenían la, en aquel entonces, rarísima copia pirata (en formato betamax) y la veían a escondidas mientras no había nadie en la casa.
Entre esas películas podemos encontrar tonterías como Los Estudiantes se Divierten y verdaderos clásicos como la sagas de Porky’s y La Venganza de los Nerds, todas ellas pertenecientes al subgénero de la comedia adolescente (aunque siempre interpretada por adultos) caracterizado por un supuesto alto contenido sexual ya sea en los diálogos o en las imágenes y siempre dirigido al público masculino (sería interesante hacer una comedia sexual para mujeres).
Ese supuesto contenido sexual nunca pasaba de mostrar un trasero o unas tetas al aire y uno que otro albur (gringo por supuesto) así que no es de sorprender que la gente descubriera lo engañoso de la publicidad de esas cintas y poco a poco le diera dando al espalda para voltear a ver el cine “serio” de adolescentes, encabezado por John Hughes (The Breakfast Club, Pretty in Pink, Sixteen Candles), que en los noventas degeneró en la comedia anodina suburbana.
Por eso cuando se anunció American Pie (la original) y con ella el regreso de la comedia sexual, pensé que ahora si iba a poder ir al cine a ver una película prohibida y que además traía la fama de que había sido suavizada pues su contenido era muy fuerte. En fin, esa primera parte, aunque no resultó lo que esperaba, permitió que me reconciliara con el pasado y trajo consigo a dos o tres gags bastante graciosos, que por lo menos desquitaron el precio del boleto.
Y como poderoso caballero es don dinero, las secuelas no se hicieron esperar. American Pie 2 resultó totalmente prescindible, con todo y su versión sin cortes del DVD, pero fue lo suficientemente redituable para garantizar la película que nos toca ahora: American Pie 3: La Boda, titulada originalmente American Wedding.
Para los que no conocen la historia va más o menos así: en la preparatoria un grupo de chicos deciden desvirgarse antes de su graduación , lo logran y uno de ellos, Jim (Jason Biggs) incluso es abusado por su compañera en turno Michelle (Alyson Hannigan), quien es una verdadera dominatrix bajo la máscara de nerd que trae siempre. En al segunda parte Jim descubre que está enamorado de Michelle y se dedica toda la película a darse cuenta de ello. Para esta tercera parte, donde ya todos están creciditos aunque siguen comportándose como en la primera, asistimos a los arreglos y problemas de la boda entre Jim y Michelle.
Uno esperaría que siendo un éxito seguro y con la clasificación R (equivalente a la C de México), los productores y escritores se quitaran la gazmoñería y hubieran hecho una comedia más atrevida y pasada de lanza, pero no, los chistes son reciclados de las dos primeras partes y solo dos o tres son verdaderamente graciosos y la cantidad de groserías sin sentido que se dicen llega a ser hartante. Incluso los publicistas cometieron la estupidez de poner en el corto unos de los escasísimos chistes buenos, matando así media película.
Incluso las actuaciones, aún cuando de antemano sabemos que no son de lo mejor, dejan mucho que desear. Jasón Biggs hace el papel de estúpido noble que hace en todas sus películas desde su debut en la primera parte. Alyson Hannigan es incapaz de mantener el personaje castrante de Michelle y por momentos vuelve a ser Willow, su personaje en Buffy, la Cazavampiros. Sean William Scott (Stifler) nos demuestra porque siempre lo contratan para actuar de imbécil y por qué nunca será un héroe de acción.
Lo que resulta curioso es que a pesar de ser una comedia pelada y vulgar, la mojigatería gringa siempre tiene su lugar, pues aunque todo gira alrededor del sexo, hay final hay matrimonio y toda la cinta los personajes nos repiten lo vació que resultan las relaciones sexuales sin amor y lo bonito que seria encontrar a una pareja para sentar cabeza.
Algo que resulta peligroso es la nula mención a los métodos anticonceptivos. En la primera película solo se menciona el uso del condón para retrasar la eyaculación, pero de ahí en fuera todo método de sexo seguro brilla por su ausencia con todo y los supuestos encuentros sexuales que se supone abundan en las cintas, lo que es realmente una falta de responsabilidad por parte de los escritores, tomando en cuenta el público hacia el que van dirigidas estas películas. No sería de extrañar la injerencia de grupos religiosos.
Si hay algo que hay que resaltar de la película, asó como de toda la trilogía es el uso de la cultura pop gringa. La primera parte es, como ya mencioné, el renacer de este subgénero olvidado La segunda nos muestra el comportamiento de los springbreakers, así como sus metas y objetivos. En esta tercera parte hay un vistazo a la subcultura homosexual, que aunque cómico, en ningún momento es ofensivo, pero tampoco reinvindicativo, y es de hecho una de las partes más entretenidas de la película.
En suma, si quieren ir a ver está película que sea en miércoles, para no desperdiciar ese dinero que tanto trabajo costó ganar. Pero si la idea es pasar un buen rato, mejor réntense una de las películas mencionadas al principio, júntense con unos amigos y pásense un buen rato recordando los buenos tiempos.
AMERICAN PIE: LA BODA
(American Wedding)
Dirección: Jesse Dylan; Guión: Adam Herz; Producción: Bruce Cohen y Dan Jinks; Fotografía: Jeff Cronenweth; Música: Marc Shaiman; Edición: Larry Bock; Con: Jason Biggs (Jim Levinstein), Seann William Scott (Steve Stifler), Alyson Hannigan (Michelle Flaherty), Eddie Kaye Thomas (Paul Finch), Thomas Ian Nicholas (Kevin Myers), January Jones (Cadence Flaherty), Eugene Levy (padre de Jim), Molly Cheek (madre de Jim).
Estados Unidos, 2003. 97 min.
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