La Justicia del Más Allá: El Cuervo.
Por: Espartaco C.V.
Violencia vs. Violencia.
¿Qué sucede cuando la justicia entre los hombres ya no existe? ¿Qué pensar cuando la violencia es usada en contra tuya y no puedes detenerla? ¿Qué hacer si tú eres la única arma para defenderte?
Parece que la respuesta inmediata sólo la encontraremos en el celuloide. Por lo pronto no tenemos más remedio que invocar a la Justicia de donde sea y por el medio que fuere. Porque autoridades y ejecutores de la ley se venden al mejor postor, o en el mejor de los casos “están ocupados (en otro asunto, ‘casualmente’) en el cumplimiento de su deber” y por supuesto no están a la vista; y si alguno de ellos -un policía o algún detective- se atreve a intentarlo, difícilmente podría aplicarla, pues ello significaría enfrentarse contra todo al aparato encargado de impartir justicia.
Ante tal panorama la mejor opción es traer a alguien de ultratumba: un No-Vivo. Ojo, no es un vampiro, pero parece uno de ellos. Este no-vivo, trae consigo mucha sed: de justicia (que no venganza… o tal vez una poca), y pondrá las cosas en el lugar correcto. Por la muerte no se preocupará: ya está muerto.
Gótico “Pusmoderno”
Nuevamente el concepto de “pusmodernidad” se hace presente en el cine: el regreso a las ideas, corrientes y conceptos del Pasado (en este ejercicio fílmico el Gótico, por ejemplo) convocándolas para aplicarlas a nuestro Presente (Ciudad caótica, como entorno).
Nuestro principal ingrediente será un amasijo de Cómic. Mezclamos una generosa porción de Expresionismo Alemán con otro tanto de Cine Negro. Agregamos Cine Fantástico sazonado con Cine de Aventuras. Acompañados -como debe de ser un buen banquete- de una botella de Vino-Sangre. Como postre, un gran pastel adornado con muchos elementos de la cultura Dark y encima un gran punto de chocolate Gótico.
¿Influencias cinematográficas? Varias. Las dos más inmediatas y visibles, en primer lugar Blade Runner (Ridley Scott, 1982), seguida de Batman (Tim Burton, 1989). ¿Similitudes con estos títulos? Numerosas. Con el primero de ellos: La toma inicial (panorámica nocturna de una ciudad), casi siempre es de noche, copiosas e incesantes lluvias -que le darán el toque triste y melancólico a las atmósferas-, grandes puntos de luz que penetran al interior de habitaciones, la utilización de fotografías como enlace directo con el pasado… Con la segunda: el uso constante del color negro en prácticamente todos los lugares y situaciones, arquitectura gótica, sus personajes como “criaturas de la noche” que recurren a la máscara y al disfraz para provocar miedo a sus contrincantes/víctimas… Con ambas: el Cómic como elemento estético y de inspiración.
“¿Necesitas un amigo que te acompañe a casa?”.
Inevitablemente un elemento de la época en que nos tocó vivir sobresale de nueva cuenta en la cinematografía contemporánea: el solitario. Un individuo que prefiere hacerse de la soledad como su mejor aliada (El Cuervo/El Policía/La Niña). Ellos tal vez acudan con algún amigo/conocido -por ayuda, un poco de compañía, un poco de cariño-. Pero será de esa manera y no de otra, en contadas ocasiones.
¿Quién sabe por qué extraña razón se encuentran mejor a solas?. ¿Será que quieren evitar decepciones, envidias, sufrimientos, mala vibra…? No queda más remedio que interiorizar y evitar las malas compañías.
Aunque queda otra opción: la compañía de los animales. Ellos no traicionan. Ellos sí pueden ser fieles. También pueden dar cariño y compañía. A veces hasta la vida. Que mejor entonces que hacerse de una mascota. O mejor aún, de compañía, la de un cuervo.
Padrino “Pusmoderno”
A pesar de la opinión de ciertos intelectuales e historiadores sobre la desgracia del Caudillismo con sus “terribles” consecuencias, y por consiguiente optar por las Instituciones, los veinte siglos -y un poco más- de calendario cristiano, nos demuestran lo innegable: siempre habrá caudillos y líderes.
Que en el camino esos guías se conviertan en reyes o tiranos, se verá después, pero el Hombre siempre ha necesitado de ellos. En el horizonte inmediato no se vislumbra que el mandar y ser mandado vaya a cambiar. (Hay excepcionales casos de hombres que han permanecido al margen, e incluso van sorteando su independencia para permanecer realmente libres). Hay aquellos que seguirán a un guía, así sea hasta el mismísimo infierno, o al cielo, según el pensamiento o la creencia.
Si bien algunos extrañamos aquella imagen grandilocuente, con voz pausada y rasposa, carácter contenido y agresivo, de El Padrino (un excelente Marlon Brando) que se encargaba de impartir castigo al que se lo mereciera, justicia a quien se lo pidiera y hasta repartir besos a sus hijos; provocando respeto y miedo por igual, tenemos forzadamente que entender que los tiempos cambian, para bien y para mal, y las maneras de ser se manifiestan de diversas formas.
Por ello nuestro Padrino “pusmoderno” ahora tendrá cabello largo, será sanguinario, pero elegante en el vestir. A diferencia de aquel, éste provocará más miedo que respeto. De igual manera tendrá poder absoluto sobre todo aquello que se mueva (y lo que no se mueva) a su alrededor. Nuestro tirano decidirá quien vive, quien muere. También llorará por su pasado: “Mi papá decía que la inocencia termina cuando sabes que vas a morir”.
“…Créeme. Nada es trivial”.
Es común escuchar a muchas personas expresarse sobre la trivialidad de las cosas o las acciones. De su nula o casi nula importancia y trascendencia en nuestro acontecer y en nuestro futuro personal. Agregan que los eventos realmente importantes que marcarán nuestras vidas serán otros y no los “pequeños detalles”.
Toda nuestra atención, dicen, debe enfocarse a los grandes eventos: un título escolar, conseguir un buen empleo, casarse (hijos incluidos), hacerse de un patrimonio, viajar… podemos estar en acuerdo con todo lo anterior, pero… ¿Qué hay de aquellos pequeños detalles como tu primer juguete, cuando aprendiste a manejar una bicicleta, el primer día de escuela, aquel primer beso (en la boca por supuesto), el primer pleito callejero, tu primera novia, la primera caricia erótica, tu “primera vez”, un poema, el anillo de compromiso, llegar sano y salvo a casa…?
Pues bien, como lo subraya Eric Draven al recordar a su novia muerta: “…para Shelley, las pequeñas cosas significaban tanto. Yo solía pensar que eran triviales. Créeme. Nada es trivial”.
“No puede llover todo el tiempo”.
Irónicamente al tratarse de un filme harto violento, la religión -como elemento de “paz y armonía”- está presente a todo lo largo de la trama en diferentes expresiones: templo, cementerio, altares.
Ángeles y Gárgolas contemplarán cual mudos e impasibles testigos las reverencias y combates de los protagonistas, en que se jugarán la vida misma y la de otros, para ahora sí, vivirla o morirla de manera definitiva.
A pesar de todo, nuestro “resucitado” anhela encontrar algo: tal vez encontrar la paz, tal vez encontrar la justicia, tal vez encontrar el amor perdido, tal vez todo lo anterior, para finalmente lograr Descansar en Paz.
EL CUERVO
(The Crow)
Dirección:: Alex Proyas; Guión: David J. Schow, John Shirley, basados en el cómic de James O’Barr; Producción: Jeff Most, Edward R. Pressman, Bob Rosen; Fotografía: Dariusz Wolski; Música: Graeme Revell; Edición: Dov Hoenig, M. Scott Smith; Con: Brandon Lee (Eric Draven), Rochelle Davis (Sarah), Ernie Hudson (Sargento Albrecht), Michael Wincott (Top Dollar), Bai Ling (Myca), Sofia Shinas (Shelly Webster), Anna Thomson (Darla), David Patrick Kelly (T-Bird), Ángel David (Skank), Laurence Mason (Tin Tin), Michael Massee (Funboy), Tony Todd (Grange).
Estados Unidos, 1994. 102 min.
Participaciones: Premio BMI a la Mejor Música para Cine. Premios BMI a la Música para Cine y Televisión. Estados Unidos 1995; Premio MTV a Mejor Canción (Big Empty, por Stone Temple Pilots), Estados Unidos 1995
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