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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

La Estafa Hollywoodense. Los Tramposos

Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.

Estafa 1. Parece que Nicholas Cage ha aprendido la lección. Después de que “la meca” del cine quiso convertirlo en un héroe de acción con películas dignas de ser dobladas y transmitidas en televisión abierta, ahora está regresando a sus raíces retomando papeles más complicados y por lo tanto más divertidos (desde el punto de vista actoral). ¿Quién no recuerda a Sailor, aquel criminal sobreactuado pero agradable de Salvaje de Corazón? ¿O la que sin duda es su mejor actuación, Ben Sanderson, el alcohólico de Adiós a Las Vegas? O más recientemente el doblete de hermanos Kaufman en Adaptation, dos personajes diferentes pero con un parentezgo innegable.

Y bueno, quizás ya no veremos a Nicholas como Superman (lástima por el cine camp) o como John Constantine (una verdadera tragedia para el mundo del comic) pero algunos podrán dejarse estafar por su decente aunque no excelente actuación en la más reciente cinta de Ridley Scott.

Estafa 2. Ridley Scott es la muestra perfecta para ejemplificar lo que Hollywood entiende por un buen director: un maquilador que sea capaz de producir millones aunque su producto carezca de ese pedacito de alma que toda obra artística debe poseer. Siendo un director tan disímbolo y habiendo manufacturado cintas tan taquilleras (Gladiador) como olvidadas (Leyenda) y teniendo en su haber la película de culto por antonomasia (Blade Runner), uno esperaría que sus películas tuvieran un toque algo más personal, que las hiciera aún más agradables, pero ni hablar, dinero mata verbo y quizás eso sea lo que le falte a esta película para convertirse en un clásico.

Estafa 3. Los Tramposos (Matchstick Men) es una película apantalladora. La dirección no tiene errores, la fotografía es perfecta, la historia es tan envolvente y tan bien contada que desde la primera escena uno quiere a Roy Waller (el personaje de Cage) a pesar de que sea un criminal que vive de engañar a la gente y además sufra de trastorno obsesivo compulsivo, un problema psiquiátrico que en este caso se manifiesta por una necesidad de higiene al máximo y un sinfín de tics nerviosos, lo que sin duda facilitó su interpretación, pues todo el tiempo Cage abusa de los clichés clásicos del loco (parpadeo de un ojo, tartamudeos, manotazos involuntarios, etc.) para hacer notar este problema en lugar de profundizar un poco más y entender el porqué algunas personas llegan a estos extremos. Repito, el trabajo de Nicholas Cage es decente, pero algo inconsistente, en momentos es genial y en momentos sobreactúa.

Los demás personajes cuadran muy bien. Frank Mercer (Sam Rockwell) es el aprendiz de estafador perfecto, confiable y sobre todo, leal, dispuesto a defender a su jefe ante todo y a apoyarlo cuando decide retirarse de la vida fácil. Angela (Alison Lohman) es la hija separada de Roy que no le guarda rencores, quiere conocer a su padre e incluso llegar a ser como él. Lo que ella no se da cuenta es que su encuentro cambiará la vida de él, o mejor dicho, sí lo sabe pero no se imagina cómo.

Estafa 4. El negrito en el arroz en esta película es el tono moralino con el que termina: el crimen no paga. La historia de siempre, el criminal descubre que una vida de vicio y depravación (Serrano Limón dixit) no es buena y menos para educar a una hija, por lo que decide retirarse, al fin que con todo el dinero que se tranzó le sobra para vivir dos vidas y media pero…

Estafa 5. Lo vuelvo a decir, esta película es apantallante. La gente saldrá del cine bien apantallada diciendo lo soberbia que fue la actuación de Nicholas Cage. Otros (incluyéndome) saldrán apantallados por la supuesta inocente belleza de Lohman y otras por la galanura de Rockwell. Un tercer grupo serán los apantallados por el final de la película (que los sabihondos tacharán de predecible; háganse un favor y no traten de imaginar el final, mejor dejen que los sorprenda). Sin embargo, a la película le falta algo, o mejor dicho, le sobra, quizás menos pretensión a la hora de querer sorprender al público, o quizás una actuación más realista por parte del actor principal. Admito que la película me gustó pero al terminar me sentí, irónicamente, estafado, tanto que de puro coraje voy a contar el final: resulta que al terminar la película descubrimos que el estafador y el estafado son hermanos.

LOS TRAMPOSOS
(Matchstick Men)
Dirección: Ridley Scott; Guión: Nicholas y Ted Griffin, basados en el libro de Eric Garcia; Producción: Sean Bailey, Ted Griffin, Jack Rapke, Ridley Scott, Steve Starkey; Fotografía: John Mathieson; Música: Hans Zimmer; Edición: Dody Dorn; Con: Nicholas Cage (Roy Waller), Sam Rockwell (Frank Mercer), Alison Lohman (Angela), Bruce Altman (Dr. Klein), Bruce McGill (Chuck Frechette), Jenny O´Hara (Sra. Schaffer), Steve Eastin (Sr. Schaffer).
Estados Unidos, 2003. 116 min .

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