Héroe

Por: Marco González Ambriz

Para el público occidental, El Tigre y el Dragón significó el encuentro con el wu xia pian, un género muy popular en Oriente pero que hasta ese momento era conocido en el otro lado del mundo sólo por grupos de fanáticos capaces de hacer hasta lo imposible por conseguir copias en video y DVD, algunos llegando incluso a aprender por su cuenta cantonés y mandarín para poder ver estas películas sin tener que esperar a que fueran traducidas.

El wu xia ha gozado de gran popularidad desde las décadas de los 50 y 60, época en la que los Estudios Shaw al cultivar el género se convirtieron en la compañía productora dominante en la región. Entre los directores que lo practicaron con mayor fortuna podemos mencionar a Chor Yuen, quien realizara cintas como Clans of Intrigue (1977) o Magic Blade (1976) y que apenas comienza a ser reconocido en Occidente.

A todos los que se sorprendieron con la forma en que Chow Yun-Fat y Zhang Ziyi volaban por los aires en El Tigre y el Dragón habría que aclararles que la principal característica del wu xia es el elemento fantástico. Los héroes de estas cintas han alcanzado un nivel tan alto en las artes marciales que poseen una serie de poderes sobrehumanos conocidos como shen´gong, mismos que les permiten flotar, escalar paredes, moverse a velocidades increíbles o paralizar a sus oponentes con tan sólo tocarlos. Si se tuviera que comparar al shen´gong con algún elemento de la cultura popular en Occidente tendríamos que mencionar la Fuerza de los caballeros Jedi.

Así como Ang Lee dió un giro de 180 grados en su carrera al pasar de Sense and Sensibility y The Ice Storm a El Tigre y el Dragón y más recientemente Hulk, ahora le corresponde a Zhang Yimou embarcarse en un cine más cercano a lo que tradicionalmente se considera “comercial”. Zhang Yimou se convirtió en uno de los consentidos de la crítica con películas como Sorgo Rojo y Ju Dou y ya desde hace algunos años había optado por un estilo más accesible, haciendo concesiones al público en lugar de exigirle que se ponga a su nivel, como es costumbre entre los cineastas que padecen el síndrome del artista incomprendido. Es cierto que en ocasiones se le pasaba la mano, como en El Camino a Casa, de 1999, a la que sólo le faltó la participación de Brad Pitt y Winona Ryder para ser un churro hollywoodense.

De todas formas, cuando se anunció que Zhang Yimou seguiría los pasos de Ang Lee en la realización de un wu xia, los fans del cine “de arte” y los freaks que coleccionan las obras completas de Jimmy Wang-Yu pusieron los ojos en blanco al unísono. Otro motivo de júbilo para los conocedores era que Hero retomaría una de las historias clásicas de la tradición china, la del intento por asesinar al rey de Qin, quien al conquistar los otros reinos que hace más de dos mil años integraban el territorio chino se convertiría en el primer emperador. Esta misma historia ya había sido filmada en diversas ocasiones por cineastas tan destacados como Chen Kaige.

Para distinguirla de las otras versiones, Hero cuenta la historia desde varios puntos de vista, ya que está estructurada alrededor de una larga plática entre un sujeto sin nombre y el rey de Qin, en la que ambos discuten sobre las diferentes formas en que los asesinos más renombrados de la región podrían intentar quitarle la vida al futuro emperador. Muchos críticos la han comparado con Rashomon, otro factor para que los fanáticos del cine oriental la esperaran con ansias. Su gozo se fue al pozo cuando Miramax, compañía encargada de distribuir la cinta, empezó a poner pretextos para estrenarla. Según las malas lenguas, el director fue obligado a cortarle más de veinte minutos para que Miramax aceptara estrenar Hero en los cines de Estados Unidos (y por consiguiente, los de México), algo que hasta la fecha no ha sucedido.

Pese a todos los dimes y diretes, para los fans del género valió la pena esperar la aparición de Hero, en el formato que sea. Para muchos lo más destacado de la película es la aparición de actores que se han vuelto iconos del cine de artes marciales y que han alcanzado la fama a nivel mundial. Jet Li, Maggie Cheung y Tony Leung son nombres que se han vuelto referencia obligada para cualquier interesado en el género de las patadas y aunque algunos espectadores han manifestado su decepción con sus actuaciones, diciendo que son frías e inexpresivas, la verdad es que ellos y el resto del elenco logran transmitir versiones diferentes de cada personaje, según el punto de vista del narrador en cada momento.

Para los que duden que una película de espadazos puede ser artística, un vistazo a la fotografía de Christopher Doyle servirá para sacarlos de su error. A lo largo de la cinta el color predominante en cada escenario va cambiando. Empezamos con el negro en la corte real, donde el monarca espera ser asesinado en cualquier momento, para de ahí pasar al rojo en la escuela de caligrafía en Zhao, donde se desarrolla una mortal historia de celos, y así pasamos por los diversos ambientes de la película, siempre asociados con un color en particular. Esto puede parecer poético o pretencioso. Ambas interpretaciones son válidas lo que no le resta méritos al trabajo de Doyle, quien se ha destacado por sus colaboraciones con Wong Kar-Wai y para muchos es el mejor cinefotógrafo del mundo. Después de ver Hero no me cabe la menor duda de que esto es cierto.

A mucha gente le resulta difícil comprender el lado espiritual de las artes marciales, pensando que se trata sólo de un método muy eficiente para romperle la crisma al prójimo. El mismo cine oriental ha contribuido a la idea de que el kung fu es el arte de arrancarle la columna vertebral al adversario y mostrársela antes de que caiga muerto. Sin embargo, Hero deja muy en claro que estas disciplinas también exigen un esfuerzo mental. Sin dejar de ser espectaculares, las secuencias de pelea están dotadas de una belleza que el género pocas veces alcanza. Hay ocasiones en que, en el momento culminante de la batalla, cuando cualquier otro director optaría por mostrar el efecto de la violencia, Zhang Yimou prefiere enseñarnos una gota de agua recorriendo las espadas, las hojas de los árboles arrastradas en un remolino o una melodía tradicional.

Precisamente en la primera escena de acción el enfrentamiento entre Jet Li y Donnie Yen pasa a un segundo término cuando los combatientes le piden a un anciano músico que no deje de interpretar su melodía. En ese momento, ambos dejan de pelear físicamente y se enfrascan en un combate mental no menos encarnizado. El personaje de Jet Li explica que las artes marciales y la música requieren el mismo grado de concentración para ser practicadas eficazmente. De igual forma, la secuencia en la que el ejército de Qin ataca la ciudad de Zhao, ya bastante impresionante por la aparición de miles de extras, todos perfectamente caracterizados, y por la lluvia de flechas que cae sobre la población, adquiere un sentido más profundo cuando los maestros de caligrafía del lugar continúan su labor y prefieren perder la vida antes que permitir la desaparición de su cultura. Aquí también se nos enseña que las artes marciales y la escritura comparten la misma esencia.

Si no están dispuestos a esperar hasta que Miramax decida lanzarla, Hero se puede conseguir en DVD por internet o en VCD pirata a la salida de cualquier metro. Lo ideal sería verla en cine, pero como eso parece que no va a suceder en un futuro próximo, la recomendación es que la consigan como sea. Una advertencia: el VCD es en versión full screen, con lo que se pierde la mitad de la imagen.

HÉROE
(Ying Xiong)
Dirección: Zhang Yimou; Guión: Zhang Yimou, Li Feng y Wang Bin; Producción: Zhang Yimou y Bill Kong; Fotografía: Christopher Doyle; Música: Tan Dun; Edición: Angie Lam, Ru Zhai; Con: Jet Li (Nameless), Maggie Cheung (Flying Snow), Tony Leung (Broken Sword), Chen Dao Ming (Rey de Qin), Zhang Ziyi (Moon), Donnie Yen (Sky).
Hong Kong-China, 2002. 93 min
Premios y Participaciones: Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Estados Unidos, 2003 (nominada al Oscar como mejor película en idioma extranjero); Festival Internacional de Cine de Berlín, 2003 (Zhang Yimou, Premio Alfred Bauer y nominado al Oso de Oro); Globos de Oro, 2003 (nominada como mejor película en lengua extranjera); Premios de Cine de Hong Kong (Ching Siu-Tung, mejor coreografía de acción, Huo Tingxiao y Yi Zhenzhou, mejor dirección de arte, Christopher Doyle, mejor cinematografía, Emi Wada, mejor vestuario y maquillaje, Tan Dun, mejor música, Tao Jing, mejor sonido, Murray Pope, Richard Schlein, Luke O´Byrne y Ellen Poon, mejores efectos visuales)

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