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Bad Boys II – Vuelven Más Rebeldes

Por: Marco González Ambriz

Bad Boys II llega a las pantallas mexicanas precedida de una pésima respuesta por parte de la crítica gringa. Un alto porcentaje de los columnistas estadounidenses se sintió ofendido por la película, tachándola de machista, sádica, misógina, racista, cruel y desagradable, entre otras lindezas. Un ejemplo típico es el comentario de la Rolling Stone, que la calificó como “the cinematic equivalent of toxic waste”. En nuestro país los críticos han sido un poco más benévolos. Solamente la han acusado de ser vacía y superficial.

Tal vez esta reacción se deba a un malentendido. Estos críticos, tanto gabachos como nacionales, deben haber pensado que Bad Boys II – Vuelven Más Rebeldes era el título de una comedia romántica o una película de aventuras infantiles. De otra manera no me explico que les haya sorprendido tanto que la historia esté al servicio de la acción y que sea poco más que un pretexto para filmar espectaculares balaceras y persecuciones en autos de lujo.

La dupla conformada por el director Michael Bay y el productor Jerry Bruckheimer nunca se ha caracterizado por la sutileza o la profundidad de sus películas. Por lo tanto no es de sorprender que Bad Boys II use la fórmula ya muy vista de dos policías rebeldes que le sacan canas verdes a sus superiores por la forma en que combaten a las organizaciones criminales.

Los guionistas Ron Shelton y Jerry Stahl no hacen el menor esfuerzo por apartarse de este trillado argumento. Se limitan a presentar los métodos poco ortodoxos usados por los agentes de la división de narcóticos de la policía de Miami, Mike Lowrey (Will Smith) y Marcus Burnett (Martin Lawrence), para ponerle un hasta aquí a las fechorías del narcotraficante cubano Johnny Tapia (el español Jordi Mollá). Según la película, las medidas de seguridad implementadas por el gobierno de los Estados Unidos a raíz de los atentados contra el World Trade Center le han hecho la vida imposible a los contrabandistas (yeah, right). A pesar de esto Tapia se sirve de una agencia funeraria y de una alianza con la mafia rusa, representada por Alexei (Peter Stormare), para surtir de tachas a todos los antros de Miami.

Los gringos no pueden permitir que los cubanos inunden su país con droga. Eso es algo que le corresponde a la CIA. Para complicarle las cosas a Will y Martin… perdón, a Mike y Marcus, la DEA también está involucrada y en su afán por realizar su propia investigación llegan a obstaculizar el trabajo de la policía de Miami. Peor aún, la agente encargada de infiltrar la organización de Tapia es nada menos que la hermanita de Marcus, Syd (la bellísima Gabrielle Union). Como todo eso no era suficiente para los guionistas, también hicieron que Syd y Mike mantuvieran una relación a espaldas de Marcus, quien jamás permitiría que su inocente hermana se revolcara con su mejor amigo y colega, por considerarlo un mujeriego irredento.

Todo es absolutamente predecible pero no por eso deja de ser entretenido. Como todas las películas de acción made in Hollywood Bad Boys II contiene escenas cómicas y frases “chistosas” hasta en las escenas de acción más brutales. Algunos chistes son bastante biberones y otros parecen un homenaje a las frases de doble sentido de Three´s Company, como cuando Mike y Marcus sostienen una conversación íntima y bastante comprometedora sin darse cuenta que los clientes de una tienda de artículos de video están oyendo cada palabra gracias a una cámara indiscreta.

Ya que mencioné la brutalidad de las escenas de acción, esto es lo que más molestó a los críticos gringos, que se escandalizaron al máximo por el cinismo con que se muestran cadáveres llenos de droga, balas destrozando cuerpos en cámara lenta y sangre salpicando por doquier. Los aficionados al mejor cine de acción del mundo (el de Hong Kong, claro) seguramente reconocerán elementos de las películas de Chow Yun-Fat, John Woo, Jackie Chan y Ringo Lam con la ventaja que el despliegue de producción del cine hollywoodense puede brindar en cuanto a la espectacularidad de las escenas violentas. Una de las más impactantes es la que muestra una persecución en una autopista y que se puede comparar con la de Matrix Reloaded.

Bad Boys II se podría considerar una de las mejores películas de acción del año si no fuera por el desenlace. Cuando Tapia secuestra a Syd y se lleva a Cuba (y que conste que no estoy contando el final, esto sale en todos los anuncios) nuestros héroes se encuentran con que, ante la imposibilidad de que el gobierno de EE.UU. intervenga, la única forma de rescatarla es incursionando en la isla. Aquí es donde Bad Boys II se descompone y se transforma en una película de Chuck Norris. Desde el momento en que Mike y Marcus, al frente de un comando, entran a Cuba como Pedro por su casa hasta que eliminan a Tapia frente a la base de Guantánamo con la ayuda de la resistencia cubana (!) estamos en el terreno de la autoparodia.

Es una lástima porque la mayor parte de la película, la que está ubicada en Miami, es bastante buena y de ninguna manera merecía los calificativos que los afeminados críticos gabachos le asestaron. Si no les espanta la sangre y la violencia, Bad Boys II es recomendable siempre y cuando se salgan del cine antes de que Will Smith y Martin Lawrence lleguen a Cuba.

BAD BOYS II – VUELVEN MÁS REBELDES
(Bad Boys II)
Dirección: Michael Bay; Producción: Jerry Bruckheimer; Guión: Ron Shelton, Jerry Stahl; Fotografía: Amir Mokri; Música: Trevor Rabin; Edición: Mark Goldblatt Con: Will Smith (Mike Lowrey), Martin Lawrence (Marcus Burnett), Jordi Mollá (Johnny Tapia), Gabrielle Union (Syd Burnett), Peter Stormare (Alexei) Theresa Randle (Theresa Burnett), Joe Pantoliano (Capitán Howard), Henry Rollins (instructor).
Estados Unidos, 2003, 146 min.

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