Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Sex Commandos

Por: Francisco Campa

La película, como era de esperarse, es un churrillo gabacho bastante bueno que involucra a cuatro voluptuosidades (entre ellas una oriental líder del sex commando), que hacen la delicias de un cuartel militar.

La cinta comienza con la aparición de éstas cuatro nenorras “penetrando” una base militar norteamericana muy bien vigilada. Al ser violado el cuartel, el oficial en turno -que se ha percatado del hecho- da aviso a los otros compañeros de guardia, sin contar con que ya ha sido sorprendido, sedado con una sustancia creada por el sex commando para ponerlo bien horny a él y a toda la flota de lujuriosos soldiers y encontrándose dispuesto a gozar de varios placeres carnales o como se dice: listo para ir al matadero por lo que harán de él, éstas niñas comandos. Esta sustancia es la que diluida en el agua o aspirada vuelve a toda la tropa del cuartel muy bien calientes.

Stacey Valentine es quién lleva la batuta en el primer encuentro fogoso, deleitando a más de una pupila con sus extraordinarios movimientos bucales que obsequian a uno de los soldados una excelente sesión de sexo oral, cómo nunca lo había tenido. Stacey haciendo gala de artimañas femeninas y sexuales, convence al soldado para que las ayuden a generar lo que será una revolución de amor (¡Love Revolution¡) en los Estados Unidos, a lo que el soldado accede.

Un trío lésbico (de dos integrantes del comando previamente capturadas, y una sexualísima custodio), es el siguiente cuadro del filme, que con algunas palmaditas vaginales y clítoriales de la comandante en jefe a una de sus soldiers, hacen de la película un evento formidable, digno de deleitar hasta a el más frío de los puritanos. Al paso de un “sex, sex, sex”, en todas sus formas y colores, destacan varias posturas entre éstas tres deliciosas chicas, con ataduras onda masoquista, entre otras felaciones semivirtuales y poco ortodoxas.

Frases como “Oh god, Oh yeah, Oh my commander…!!! Oh my soldier…!!!” son el éxtasis de éste filme, que nos lleva a casi sentir todo lo que estas hermosas chicas les hacen a los soldados. Los gritos, gemidos, berridos (que no es lo mismo, ojo) saturan las bocinas de lujuriosa estridencia, resultando demasiado exagerados, llegando a sonar casi como alaridos.

Este cuarteto de linduras, engulle placenteramente las macanas de los militares que ya se han unido al festín so pretexto de “detener los planes del Sex Commando”, que al ritmo de un “yes, sir!”, penetran con valentía al enemigo.

Lamidas desquiciadas de ambos bandos, armas escondidas de uso técnico militar (consoladores de colores, gel y preservativos dorados o plateados al por mayor) hacen de la acción bélica un festín de lujuria, vanidades perversas y odios convertidos en actos de amor.

Una de las chicas antes de ser penetradas (Flower), finca un textualísimo “No glove, no job”, refiriéndose al Lifesaver -mejor conocido como “salvavidas o condón”-, al momento de colocarlo oralmente en el fusil enemigo. Un sexo bastante agresivo el de la chidísima actriz “Flower”, hipercachondísima con su: “…Jesús christ, Oh my God, fuck..!!! fuck…!!!, fuck…!!!; faster… faster…, slowly… slowly…”, y así ad infinitum y más allá (como diría el buen Buzz Lightyear). Sin duda una historia de esas a las que no les sobran argumentos, como a la gran mayoría, por el contrario, se encuentra saturadísima de acción y de lujuria por donde la veamos.

Bien, no sé si es mi imaginación, pero no es la primera vez que me da la impresión de que la mayoría de los artistas porno salen dopados con alguna mafufada. Los argumentos siempre van con la historia mezclados de manera algo bruta o forzada; no dejan de entrelazarse los elementos modernos y/o que pertenecen a la realidad y otros irreales en dónde coexisten actor e historia dentro del filme. Cómo diría el bien Ceratti, “…divina obscenidad”.

En cuanto a la producción, pareciera que el inmobiliario de la película es más bien la casa de alguno de los cuates del staff. La mayoría de las y los artistas, lucen algún piercing bastante coqueto y también tatuajes, todos muy sexys, pero estratégicamente colocados en nalgas, cadera, parta baja de la columna, brazos, espalda, etc. Maripositas, ositos, balitas y corazoncitos son los motivos recurrentes de los tattoos. Zapatos plásticos, tubos de cristal y aluminio, ropa plástica y lencería bastante curiosa y llamativa, elementos que ya son iconos de la pornografía desde, por lo menos, el año 1992 a la fecha.

El vestuario es excelente y resalta mucho el maquillaje de las actrices y sus accesorios muy del nuevo milenio. Destacan igualmente una excelente iluminación y escenarios acorde con la temática de la historia (aunque cómo señalamos, más parece una casa habitación), sin duda un filme entretenido, “churresco”, que deja a un lado aquel cliché de “lo hecho en casa, no siempre está bien hecho”.

La moraleja de la historia, es ver al sexo como un arma para acabar con el odio, convirtiendo o haciendo del sexo “sucio” o hard, un arma amorosa con la cual hasta el más reacio de los soldiers se inca de pasión. Como dije, un churrísimo gabacho que nos invita a deleitarnos la pupila con éstas bellezas y galanes del cine porno norteamericano.

SEX COMMANDOS
Dirección y Guión: Michael Danze; Producción: Chanze; Fotografía: Jack Remy; Edición: Hugh Bris; Con:Stacey Valentine, Flower, Emily Jewel, Rebecca Wild, Christi Lake, Julian, Alec Metro, Ian Daniel, John Strong, Brian Surewood, Chris Handsome
Estados Unidos, 1998, 67 min.

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