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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Sangre caníbal (Trouble Every Day)

Por Montgomery Guilleaume Frankenheimer van der Beck

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Las constantes del cine francés contemporáneo se han movido en los últimos años dentro de los márgenes del desencanto, el nihilismo y la frustración de las relaciones de pareja. Pareciera ser que la vivencia del amor como acto de pareja ha perdido credibilidad y parece estar condenada, per se, al fracaso.

Trouble Every Day (2001) –editada en DVD región 4 con el explícito título Sangre Caníbal–, es una película de la que podríamos decir que exuda “francesidad” por todos lados, pero agregando un elemento de género fantástico prácticamente jamás explotado por cinematografía gala: el gore. Más allá de las obsesiones erótico vampíricas de Jean Rollin durante los setenta y ochenta y ese raro ejemplo de terror gore francés llamado Baby Blood, firmado por Alain Robak en 1989, el filme que ahora nos compete, es dirigido por la cineasta Claire Denis dentro de las constantes del cine francés de los últimos años: la problemática de la pareja moderna, el amor maldito por las circunstancias y la soledad del individuo.

El problema diario al que se refiere el título original, es el que sufren Shane y Coré, infectados de un virus que les provoca una insaciable hambre de sangre humana. Dicho en un renglón pareciera una simple película de zombies o caníbales al más puro estilo de exploitation movie, pero no es así.

Shane es un científico exitoso que trabaja para una poderosa firma de laboratorios en los Estados Unidos, pero años atrás trabajó con el doctor Leo Semeneau en un proyecto sobre la libido humana. Ambiciosamente traiciona a su amigo y roba la fórmula, experimentándola en sí mismo y en Coré, amiga suya esposa de Leo y también científica. En ambos el resultado es desastroso, pues eleva su excitación a grados brutales que exigen a la par del orgasmo, el irrefrenable deseo de sangre humana, por lo que en pleno acto sexual matan con sus propias manos y dientes a su pareja en turno para comer de ellos.

trouble-every-day-vincent-gallo Vincent Gallo en Trouble Every Day

Ahora Shane vuelve a París para disfrutar de su luna de miel, viaje que sirve de pretexto para que busque desesperadamente a su viejo amigo, expulsado de la comunidad científica por sus teorías, quien ahora vive un infierno cotidiano al cuidar de su esposa, quien a cada momento escapa para dar rienda suelta a sus instintos. Mientras, Shane es incapaz siquiera de tocar a June, su esposa, sabiendo que por muy grande que sea su amor la condena a la muerte con tan solo tocarla, viviendo una frustración sexual tan grande como su sed de sangre.

Ese es el problema de todos los días de los cuatro protagonistas: la impotencia de poder consumar su amor. La directora pone en escena una película de amor maldito de manera delicada, con lentos movimientos de cámara y planos largos donde el uso del tiempo muerto transmite la pesadez de los personajes hastiados de soportar una maldición más allá de sus límites, baste observar la expresión frustrada y frustrante de Shane al tener ocasionales roces con mujeres en el metro o las escaleras, sediento de poseerlas, pero incapaz de alcanzarlas, más aun cuando al tener escarceos con su esposa debe encerrarse en el baño para masturbarse y evitar hacerle daño. Él logra, a su pesar, controlar su instinto, mientras que Coré da rienda suelta a él, aun en su propia casa, cuando asesina a un amante ocasional que se ha introducido a su mansión.

Pero lo que más puede helar la sangre del espectador es la forma impersonal de la directora de mostrar los hechos sin tomar partido por ninguna situación, ni siquiera permitiendo que el espectador sienta algún tipo de identificación con los personajes. Lo anterior se logra gracias a que introduce en medio de las ya de por sí sobrias secuencias, escenas de carácter documental de distintas pruebas efectuadas en los laboratorios, que sumadas a la utilización de la cámara en mano, refuerzan la sensación de inquietud. Se apoya básicamente en el uso de esas imágenes neutras, para dar continuidad y un ritmo semilento a la película, cuyos diálogos se han reducido al mínimo necesario, dando paso a sonidos ambientales y una opaca pieza de piano.

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Béatrice Dalle en Trouble Every Day

Aun las brutales secuencias gore son filmadas con una crudeza que, paradójicamente, las exenta de cualquier tremendismo, pues lo que vemos en pantalla más que una acción premeditada de un vulgar asesino, es el síntoma de una enfermedad patológica que deviene en trauma psicológico e inestabilidad social –la auto segregación de Shane, la reclusión de Coré– donde sólo existen dos opciones a seguir: la tomada por ella es la muerte voluntaria.

Él, por su parte, acepta su mal cuando al no poder reprimirlo más, seduzca, viole y mate a la atractiva camarera del hotel donde se hospeda. Escena que va in crescendo, desde los besos y gemidos de placer de ella, hasta los más aterradores gritos de deseperación y muerte, cuando el beba la sangre directo de su vagina, en un perversa y mortal muestra de sexo oral. El horror en estado puro. Mismo horror que experimenta June, en el último plano de la cinta, claramente revelador, con ella mirando hacia fuera del espacio de la pantalla mientras abraza comprensivamente a su desdichado marido –que pide tristemente volver a casa–, desnudo en la regadera acabando de limpiar las huellas de sangre de su cuerpo y del baño, que ambos observan. Sabe que su amor será inconsumado y que lo peor aun está por venir, y sin embargo, lo acepta.

Claire Denis ha utilizado el gore para hacer una película aparentemente ceñida al género de horror. Pero si leemos con más atención, se trata de una amarga reelaboración sobre la soledad, pero sobre todo de la pérdida de la afectividad humana –y sobre el riesgo del sexo sin control, si se quiere caer en un reduccionismo moralista. Trouble Every Day, se trata, pues, de una de las últimas vueltas de tuerca en el escaso gore francés como vehículo de expresión filosófica, utilizando la carne y la sangre como medios para la deconstrucción del individuo perdido social y emocionalmente.

SANGRE CANÍBAL
(Trouble Every Day)
Dirección: Claire Denis; Guión: Claire Denis, Jean-Pol Fargeau; Fotografía: Agnés Godard; Música: Tindersticks; Edición: Nelly Quettier; Con: Vincent Gallo (Shane), Tricia Vessey (June), Béatrice Dalle (Coré), Alex Descas (Léo), Florence Loiret-Caille (Christelle)
Francia, 2001.
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Cataluña Sitges, España, 2001. Festival Internacional de Cine Francófono de Namur, Bélgica, 2001. Festival de Cine de Cannes, Francia, 2001.

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