Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Japón

Por: Mauricio Matamoros

Como si se tratara de un extraño que sale del mar, vimos y supimos en México de Carlos Reygadas y su Japón.

Salido de la nada, como producto de generación espontánea, Reygadas apareció en los diarios nacionales como un mexicano que concursaba en Cannes con una ópera prima absolutamente independiente a las productoras mexicanas. Poco después, las agencias de noticias anunciaban que Japón ganaba en Cannes y Reygadas, sin que lo pensaran dos veces, para muchos críticos europeos era una versión mexicana de ¡¡Andrei Tarkovski!!

Y pues así mismo: si no supimos qué pensar de la película antes de que llegara a tierra azteca, cuando finalmente arribó tampoco supimos qué pensar.

Sin duda, Japón se trata de una apuesta cinematográfica peculiar, interesante y aparentemente fresca en las inmediaciones del cine nacional.

Es una película que rompe totalmente con el cine de reciente manufactura en el país, sobre todo cuando el cine que se produce en México está dirigido casi en su totalidad al consumo masivo. Es una película realizada con escasos elementos técnicos, con las locaciones y los elementos humanos que estuvieron al alcance, y con una idea distinta de cómo hacer cine a la imperante en el cine nacional.

De entrada, Japón se encuentra despojada de cualquier look visual: los colores, la luz y las texturas son brindados enteramente por el clima, la naturaleza, los cerros y los rostros de un pueblo en Hidalgo. Reygadas, simplemente, construyó medianamente su historia, y entonces se dejó llevar por las circunstancias al momento de filmar.

Ha sido esa misma improvisación fílmica que aparenta naturalidad lo que le ganó respeto a Reygadas en Europa. Su ‘marca autoral’ es un curioso amasiato entre el formato frío del cine francés y los paisajes pobres del Mexican Curious.

Es de esa forma que los travellings eternos y los paneos aparentemente inexplicables sobre los parajes verdes y grises de árboles y terracerías en Hidalgo han provocado la necesaria confusión entre público y crítica quienes, o se declaran incompetentes para opinar o, sencillamente, se van por la salida más corta diciendo que se trata de una maravilla.

En realidad, Japón no es otra cosa que la obra de un hombre inteligente, aunque distante de ser un gran director. Educado en Nueva York y algunos lugares de Europa, Reygadas repentinamente decidió dedicarse al cine y dejar atrás una carrera como abogado especializado en Derecho Internacional. Según la semblanza de Reygadas, quiso estudiar cine en Londres, pero cuando presentó su examen le dijeron que ya estaba listo para filmar, y fue así que comenzó su aventura profesional en México.

Ahora, quién sabe cual haya sido la razón que llevó a este director a filmar en México, cuando toda su carrera profesional la ha desarrollado en el extranjero. Esas mismas circunstancias son las que hacen de Japón un filme difícilmente mexicano; es decir, la visión artística e, incluso mercadotécnica, de Reygadas está alejada de la imperante en el cine mexicano, como lo está Hidalgo de Japón.

Si bien, algunas secuencias y anécdotas del filme resultan interesantes en las pantallas mexicanas, su formato parece responder a las inquietudes del cine del viejo continente, y su tono de cinema verita a veces se pierde en la naturaleza documental del filme.

En realidad, referirse a Japón como una película mexicana es incorrecto y tratarla como una gran película es algo insensato e irresponsable. Este cine seudoartístico que parece sacar provecho de la curiosidad antropológica, pertenece más a las aulas escolares que a los festivales internacionales de cine.

JAPÓN
Dirección, Guión, Producción: Carlos Reygadas; Fotografía: Diego Martínez Vignatti; Música: composiciones de Johann Sebastian Bach, Arvo Part y Dmitri Shostakovich; Edición: Daniel Melguizo, Carlos Serrano, David Torres; Con: Alejandro Ferretis, Magdalena Flores, Yolanda Villa, Martín Serrano, Rolando Hernández, Bernabe Pérez, Fernando Benítez.
México – Alemania – Holanda, 2002, 122 min..
Participaciones: Festival de Cannes (Cámara de Oro – Mención Especial), Festival Internacional de Cine de Bratislava (Grand Prix y Premio del Jurado a Carlos Reygadas), Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (Mejor Actor a Alejandro Ferretis, Mejor Película a Carlos Reygadas), Festival de Cartagena (Premio India Catalina a la Mejor Película), Festival de Cine de Edimburgo (Premio al Director Debutante), Festival de Cine de La Habana (Coral a la Mejor Opera Prima), Festival de Cine de Estocolmo (Premio del Público), Festival de Cine de Sao Paulo (Premio de la Critica – Mención Honorífica), Festival de Cine de Tesalónica (Mejor Director).

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