Por: Francisco Campa

Deep Throat (Garganta Profunda, 1972) es el título del ya famosísimo filme setentero que protagonizara la ahora finada Linda Lovelace neé Linda Boreman.

En ella se expone de manera chusca -incluso absurda- la condición de una chica que se descubre anorgásmica. ¿La razón? El clítoris lo tiene localizado en lo profundo de su garganta. También de manera un tanto sátirica, se deja entrever una condición de la sociedad norteamericana que nadie se había atrevido a tratar: el sexo sin pudor, y que análogamente, la mismísima década del llamado “destape” sirvió de escenario para que estas manifestaciones fílmicas pudieran, si no lograrse, por lo menos sí permanecer en la inmortalidad por pioneras, y no tanto por ser ejemplos de calidad cinematográfica o histriónica.

garganta-profunda-1Linda Lovelace y Harry Reems en Garganta Profunda

La película comienza con una larga escena de más de 4 minutos con Linda conduciendo un automóvil hasta llegar a su casa, donde encuentra a Helen (Dolly Sharp), su mejor amiga, teniendo sexo en la cocina. Digamos que se trata de un día normal en la vida de estas dos mujeres. Posteriormente ambas charlan sobre el “problema” de Linda y encuentran lo que parece la solución ideal: organizar una pequeña orgifiesta con ayuda de una docena de amigos que colaboran desinteresadamente para ayudar a la desesperada mujer en su búsqueda de campanas, cohetes y explosiones fulminantes en el cielo, que acompañarán el tan esperado clímax. Aprovechando el viaje, los muchachos también le dan una repasada a Helen, faltaba más.

Después de experimentar esta “destapadísima” manera de socializar sexualmente y encontrar la felicidad, Linda aún no está satisfecha, por lo que su amiga le recomienda visitar al Dr. Young (Harry Reems), un psiquiatra erotómano que, ayudado de su ninfomaníaca y rubia enfermera (Carol Connors), revisan y atienden los casos más extraños en materia sexual, aunque claro, ellos no dejan pasar la menor oportunidad para dar rienda suelta a su lujuria.

El propio Dr. Young al ayudar a descubrir a Linda su punto G bucofaríngeo, comienza también a relacionarse con ella, quien experimenta cierta atracción-amor por el doctor. Éste, ni lento ni perezoso, continúa sirviéndose de su fiel enfermera y su ahora nueva sexoterapista para sus “necesidades” científicas. Al mismo tiempo se encarga de buscar una estabilidad emocional y sexo-terapéutica para Linda, quien si saberlo está siendo doblemente beneficiada. En fin, como dirían en la tele, son cosas de la vida.

Son muy divertidas las escenas del deterioro que va sufriendo el Dr. Young, quien ha arremetido con todo lo que le quedaba de vigor sexual contra la enfermera y Linda, terminando casi como un viejillo, pero aún libidinoso y sátiro. Es hacia el final de la película cuando uno de los mismos pacientes del Dr. Young -mezcla de vouyerista con algo de sumiso masoquista-, se enamora de Linda y… a vivir todos felices después de que su falo sea inyectado con algunas cuantas siliconas para alcanzar el tamaño ideal para nuestra heroína: nada menos que 9 pulgadas, o 23 centímetros, que es lo mismo. ¡¡¡Santas cuestiones métricas, Batman!!!

En 1972 las cosas se hacían de manera diferente, prueba de ello es la música original con letra acorde a la temática que se aborda en el filme. Sin embargo, no deja de ser absurda y hasta grotesca la manera en cómo la misma letra de la canción narra la problemática de Linda a manera de chascarrillo napolitano bastante psicótico (la letra va prácticamente esquematizando las felaciones de Linda a manera de metáforas que, digamos “armónicamente”, nada tienen que ver con el fondo musical funk-psicodelia de los 70´s que se proyecta en el filme).

La perspectiva abstracta -más bien absurda- de la historia y las sobreactuaciones (que ahora se suponen forzadas de Linda Boreman por su domador-marido-manager Chuck Traynor y de todo el elenco en general) hacen de ésta película todo un icono fílmico de su género, el ahora ya consolidado porno, pero que como mencioné, en aquel momento sólo era una especie de experimentalismo que permitía incluso una aproximación artística, como en ciertas películas que Andy Warhol hacía por esos mismos años.

Linda Lovelace, o Lovelance, o Boreman, que al fin y al cabo es la misma persona, emigra desde Texas hasta Nueva York en busca de oportunidades artísticas (su intención era convertirse en teibolera stripper, gracias a su novio de aquel entonces, un tal “JR” hasta donde pudimos indagar). Posteriormente, en una fiesta se supo de la facilidad de Linda para engullir falos, chisme que llegó a oídos del director de cine Jerry Gerard (o Gerard Damiano), quien interesado en lo bien que Linda hacía el sexo oral, la impulsa para que a partir de ahí inicie una carrera vertiginosa haciendo sus primeros pininos en filmes de 8 mm., varios realizados entre 1971 y 1972, poco antes de la filmación de Deep Throat.

El rodaje de Garganta Profunda tuvo una duración de tan sólo dos semanas y la película se estrenó en el New York Mature World en 1972. Se sabe que con sólo 6 meses de exhibición recaudó más de 600 mil dólares. También se calcula que desde su estreno hasta la fecha (2003) el filme a recaudado más de 600 millones de dólares en ganancias contra los 25 mil invertidos, de los cuales, apenas 1,200 fueron el salario de Linda por su “trabajo”.

Garganta Profunda vino a transformar radicalmente el cine para adultos conocido posteriormente como Porno o XXX, siendo incluso aclamado por la crítica más aguda y mordaz del momento, llegando a proyectarse -fuera de concurso- nada menos que en el festivalísimo de Cannes en el año de 1974.

También se le adjudica a esta cinta ser la causante de haber modificado los hábitos y comportamientos sexuales de la sociedad norteamericana de la época. No es de extrañar. A mediados del siglo XX en Estados Unidos sucedieron muchos acontecimientos de carácter sexual, sádico y masoquista en muchas esferas y circunstancias históricas que han llevado a esa nación a un completo desquiciamiento, tanto moral, como ideológico.

En su momento, Linda disfrutó mucho de la fama que el filme le estaba dando. Era la década del “destape”, en dónde las reminiscencias de los gloriosos y maravillosos 60´s aún perduraban en algunos espíritus hippiescos perdidos en el espacio. Paralelo a su éxito y felicidad, tras promulgar a todas voces “derecho a la libertad sexual” Linda pasaba el tiempo -cómo la hija de Augusto, el emperador romano-, en fiestas, vicios, orgías y demás placeres, que, cómo toda diosa de la farándula, parafernalia y demás, la metían en constantes líos con la policía.

Linda Boreman falleció tristemente un lunes de abril del 2002 a los 53 años al ser desconectada de las máquinas que la mantenían con vida tras sufrir un grave accidente automovilístico. Pasó las últimas décadas de su vida llena de problemas de salud y prácticamente en el olvido. Irónicamente, el filme pornográfico considerado hard core pasó a formar parte de la cultura popular estadounidense durante los años de la revolución sexual en la década de los setenta.

Esta fue la primera cinta que superó el estigma del género, ya que fue mostrada a un público más amplio y ocupó la portada de la revista Time, que la consideró la película más popular de la historia del cine pornográfico. Quizás gracias a esta popularidad, el título pasó a formar parte de otro fenómeno de los setenta, el escándalo político Watergate, que acabó con la presidencia de Richard Nixon.

En los artículos de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein donde se destapó este escándalo que sacudió a la Casa Blanca, el seudónimo utilizado para nombrar al principal informante fue, precisamente, Garganta Profunda. Toda esta popularidad rodeó a una aspirante a actriz que en aquel entonces tenía 21 años y que apenas contaba con alguna otra película porno amateur en su carrera.

Aunque Lovelace intentó aprovechar la ocasión para cambiar de carrera y convertirse en actriz de otro género que la alejara del hard core, sus intentos siempre fueron fallidos. Lovelace murió, como dije, en abril de 2002 (hace apenas un año y medio) y su trayectoria y trabajos fílmicos seguramente serán más recordados por Deep Throat que por su incansable e infructífera lucha en contra de la pornografía y el abuso a mujeres, prostitutas y nuevas estrellas jóvenes del porno en toda Norteamérica.

Descanse en paz, Linda Lovelace Boreman.

GARGANTA PROFUNDA
(Deep Throat)
Dirección, Guión y Edición: Jerry Gerard (Gerard Damiano); Producción: Lou Perry; Fotografía: Harry Flecks; Elenco: Linda Lovelace, Harry Reems (Dr. Young), Dolly Sharp (Helen), Bill Harrison (Mr. Maltz), William Love (Wilber Wang), Carol Connors (enfermera), Bob Phillips (Mr. Fenster), Ted Street, John Byron, Michael Powers, Al Gork
Estados Unidos, 1973, 67 min.