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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

El Club de la Pelea: Por una filosofía de puño.

Por: Roberto Barajas Chávez

¿Sabes algo del tipo que lo inventó?
Se dicen muchas cosas sobre él.
Se supone que nació en un manicomio
y duerme una sola hora por noche.
Es un tipo sensacional.
¿Conoces a Tyler Durden?

- Robert Paulsen

En el Club de la Pelea (Fight Club, 1999) se guarda no sólo la complejidad de una magnífica adaptación a la novela homónima de Chuck Palahniuk, un manejo impresionante de cámaras y técnicas que hoy en día podríamos identificar como estilo Fincher, además de atmósferas oscuras con calles sucias similares a Seven (1995), una muy buena edición de música electrónica por demás oportuna en cada una de las escenas -y por incluir a los Pixies-. El Fight Club encierra una cuestión simple y complicada al mismo tiempo, tan real como abstracta. El propio Robert Paulson, (personaje interpretado por el conocido músico de rock Meat Loaf) personaje del film, hace la pregunta en el momento tal vez menos indicado, en un momento en que ni siquiera el mismo implicado hubiera podido responder. ¿Quién diablos es Tyler Durden?

Tyler, personaje protagónico interpretado por Brad Pitt , es la conciencia viva de un individuo que acepta que estamos solos en este mundo y que nadie va a cuidar más de nosotros. Que nuestros padres nos enseñaron a ir a la escuela como imperativo categórico, y cuando la terminamos ¿qué sigue? …ellos sólo dijeron: busca un empleo.

Jack, el narrador de la historia (Edward Norton) cuenta cómo después de seis meses sin dormir y bajo los efectos del insomnio uno nunca está totalmente despierto ni completamente dormido. Su realidad parece una extraña ficción en la que no encuentra cabida. Desesperado se refugia en deprimentes grupos de enfermos terminales buscando alguna esperanza de vida hasta que aparece ella, la gran turista, Marla Singer (Helena Bonham Carter) como manifestación inmediata de su propia decadencia. Esta mujer le ayudará no sólo a desenmascararlo sino también a saber quién y cómo ha deseado ser siempre.

Más allá de un caso psiquiátrico con problema de doble identidad, el Fight Club refleja la vida de los Jacks y Tylers que todos traemos dentro y que en cualquier momento puede explotar y simplemente surgir. Lo más interesante es que esto no es nada nuevo, todos parecen tenerlo en la punta de la lengua, ellos (Jack y su alter ego) sólo le pusieron nombre.

Esta metáfora dentro de un contexto filosófico nos hará pensar en quiénes somos, si realmente sabemos lo que hacemos con nuestra vida y de que en el Club hay reglas, que en palabras de Tyler: Tocar fondo no es un fin de semana, ni un seminario. Necesitas dejar de controlarlo todo y soltarte. Si ahora que lo sabes crees sentir más que nunca esa rabia que te hace desear darle una lección al mundo sobre ti, felicidades eres un iniciado. Bienvenido al Club.

Una generación sin ideales, jóvenes de futuro incierto y, sobre todo, la revelación absoluta de su propia soledad en el mundo, son los temas presentados en el Fight Club de David Fincher con una estética visual maravillosa y una estupenda interpretación de los chicos hollywodenses y casualmente paradojas del Fight Club, Edward Norton y Brad Pitt.

El Club te enseña que no hay nadie allá afuera, que el mundo se ha encargado de convertirte en un torpe muñeco dentro de un programa globalizante de individuos personificando el papel de consumidores compulsivos, masturbados en su propia y monótona idea de autosuperación.

Nos han vendido las imágenes frívolas de las grandes estrellas de cine y cuerpos perfectos que nunca seremos. Somos los hijos no deseados de Dios, eso lo supieron tus padres y no lo quisieron reconocer ¿tú qué dices ahora?

¿No crees que ya es hora de recordar tus más íntimos deseos? ¿Que te manifiestes sobre lo duro que es crecer? Y sobre todo ¿No crees que es hora de comenzar a sentir el necesario y temido dolor de tu miserable vida? Porque ¿sabes? Sólo cuando lo has perdido todo eres realmente libre.

El Fight Club propone toda una filosofía de rencor hacia una sociedad contemporánea que se olvidó de nosotros y no le importamos. Veo en el Club a los hombres más listos y fuertes, veo tanto potencial y veo que se desperdicia. Dios mío, una generación vendiendo gasolina, sirviendo mesas, esclavos de cuello blanco y todos esos anuncios que promueven el desear autos y ropas con marcas de un tipo que nos dicta cómo debemos vernos. Hacemos trabajos odiosos para comprar lo innecesario, hijos en medio de la Historia sin propósito ni lugar… dice Tyler una de las noches antes de iniciar la pelea. Nuestras posesiones terminan por poseernos en una absurda obsesión por el estilo, sin darnos cuenta hasta que grado hemos perdido la cabeza. Tyler jode como desearías joder, se ve como quieres verte, vive y piensa como tú no te has atrevido, pero siempre has deseado.

Una de las propuestas más profundas es reconocer la necesidad de nuevos ideales para nuestras vacías vidas, Dios se ha ido, como lo había profetizado el Zaratustra. Dios ha muerto, nosotros lo matamos, ahora deseas darle una lección al mundo sobre ti porque tu vida no es nada de lo que siempre esperaste y porque te sientes enfadado con todos y eso te hace sentir infeliz.

¿Qué más se puede hacer sino aprender a pelear? Tendrás que saber interpretar el sentido de las cicatrices que te harán recordar tu mortalidad y el dolor. Aprender a pelear y jamás huir. Necesitas reconciliarte con tu pasado, o de lo contrario, vivirás por siempre tan lejos de ti mismo que un día te perderás sin poder regresar.

El Club se convierte en la filosofía práctica más violenta como terapia para sanar el ser en todo individuo atrapado en su angustiosa y triste realidad materialista, invitando a una exploración interna que de una manera un tanto extraña y radical descubre cómo esta metáfora del Club es en realidad una pelea espiritual.

En este Club deberás saber que no eres tan especial, que eso que tanto te confunde es tu vida terminando minuto a minuto, y sin temer, debes aceptar que algún día vas a morir. Sólo si has comprendido esto, tu vida dejará de ser inútil. Pero aún crees sufrir una gran depresión y ahora lo sabes. Tu gran depresión eres tú y hasta que no te hayas despojado de todo podrás comenzar de nuevo. Debemos sentir la necesidad de tener nuevas ideas, una nueva forma de vivir y sanar nuestra realidad.

Una arriesgada y sangrienta lucha por nuestros propios deseos, el devenir, una evolución interna que te hará sentir el ser más feliz al día siguiente. Eso es lo que puedes esperar aquí, porque El Club de la Pelea no es cosa de ganar o perder, no es cosa de palabras, los gritos vienen a ser el idioma, como en un ritual religioso, la pelea acaba sin resolver nada… pero eso que importa. Después todos nos sentimos a salvo.

Es por eso que en 1999 el Fight Club se vuelve una propuesta educativa y de protesta a punto de culminar los 90′s. Pocas películas logran abarcar tanto acerca de su propio contexto histórico-social de una manera tan ingeniosa, sobresaliendo además con un buen toque de calidad. Los detalles específicos acerca de escenas claves se mantendrán en el anonimato sólo para contribuir a la invitación y admirar una de las películas más importantes de la década pasada.

Sólo recuerda que esta película sí está dirigida a un determinado sector de iniciados, y para quienes pretenden iniciarse, deben saber que para disfrutarla realmente, necesitan verla más de una sola vez… pero recuerda que si te atreves, no olvides la última regla: si es tu primera noche en el Club, entonces tienes que pelear.

Siempre dudé de la existencia de Dios.
Ahora sé que existe… soy yo.

- Homero Simpson

EL CLUB DE LA PELEA
(Fight Club)
Dirección:: David Fincher; Guión: Jim Uhls, basado en la novela homónima de Chuck Palahniuk; Producción: Ross Grayson Bell, Cean Chaffin; Fotografía: Jeff Cronenweth; Música: Tom Waits; Edición: James Haygood, Robert Longstreer; Con: Edward Norton (Jack, el narrador); Brad Pitt (Tyler Durden); Helena Bonham Carter (Marla Singer); Meat Loaf (Robert Paulson); Zach Greiner (Richard Chesler); David Andrews (Thomas).
Estados Unidos – Alemania, 1999. 139 min.
Participaciones: Nominación al Óscar por Mejor Edición de Sonido, 2000; Premio Empire a Mejor Actriz Británica (Helena Bonham Carter) Gran Bretaña 2000.

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1 Comment

  1. gran película, gran libro. me cambio la vida….

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