Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Baby Blood

baby-blood-posterPor: Montgomery Guillaume Frankenheimer van der Beck

El cine de terror gore francés no ha sido particularmente significativo en cuanto al numero de sus producciones, sin embargo, recientemente Revista Cinefagia dedicó un texto a Trouble Every Day, película dirigida por Claire Denis que hurga de manera bastante balanceada en el cine de la sangre explícita y el esteticismo propio de la cinematografía gala, para presentar una historia de amor bizarro de dimensiones trágicas.

Trouble Every Day o Sangre Caníbal, finalmente conocerá exhibición comercial vía el Festival de Cine Macabro -a proyectarse en Cineteca Nacional-, y justo es que saquemos del cajón de los Cinéditos en nuestras carteleras un filme de 1989 que podría considerarse la primera muestra formal de cine gore francés, nos referimos al largometraje Baby Blood, dirigido por Alain Roback, uno de los participantes en Adrenaline, le film, un conglomerado de cortometrajes dirigidos por jóvenes franceses aficionados al cine de horror.

En Baby Blood, la bella Emmanuelle Escourrou, da vida a Yanka, una inexpresiva ayudante de un domador de felinos. En el circo donde viven, las bestias comienzan a aparecer salvajemente destrozadas sin ninguna explicación. Una noche, la joven es atacada por una entidad demoníaca que sexualmente logra incubarse en su vientre, donde habrá de esperar el periodo de gestación para salir a la vida. Ella debe de alimentarla con sangre fresca, por lo que se ve obligada por la criatura -que se comunica directamente con ella hablándole desde su interior- a asesinar y cometer canibalismo.

Baby Blood podría decirse es la actualización en clave gore de La Semilla del Diablo / El Bebé de Rosemary de Polanksi (Rosemary’s Baby, 1968), pero a diferencia de aquella, podemos observar una “visión negra y escalofriante de la maternidad, en la que el instinto femenino de la protagonista, de conservación y defensa del fruto de su vientre, llega a vencer al horror y la repugnancia de saber que se trata de un ser inhumano y monstruoso” 1 por lo que acepta su destino y se entrega a la tarea de buscar el sustento alimenticio de su criatura, a pesar de que tenga que asesinar para lograrlo.

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Emmanuelle Escourrou en Baby Blood

No obstante la premisa, más allá del festín gore nos enfrentamos a un filme, que ante todo, cuida su sello de producto europeo, guardando la distancia con los productos -estadounidenses en su mayoría- que se escudan en la serie B. Más allá de un feísmo propio de las cintas basura, la puesta en escena no carece de ciertos detalles de elegancia en el manejo técnico y estético, gracias a la pausada puesta en escena, que con un ritmo en ocasiones semi lento, se aleja por completo de cualquier intento de acelerada estética videoclipera propia de realizadores de Hollywood.

El propio Robak así lo ratifica. “… no me gusta que me comparen con algunos directores americanos por mucho que me gusten. Yo soy europeo y me interesa más una situación dada que una forma de dirigir pura hacia los efectos especiales. Ellos tampoco prestan mucha atención a las mujeres, y eso me parece un error imperdonable… mi película es cien por cien europea; si hubiese sido americana el bebé no habría hablado nunca…” 2

El desarrollo de la película confirma las palabras del director. Si hay algo que independientemente de las explosiones sangrientas eleva la sensación de inquietud, es precisamente la relación madre-hijo, a la que dedica escenas de desasosegantes diálogos con cierta ambición intelectual, ajenos por completo a planos gore. Poseedora de una belleza “lánguida”, por calificarla de alguna manera, Escourrou logra darle un hálito de indiferencia y “frialdad” al personaje ante la extraña situación.

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Parto antinatural en Baby Blood

La aparente indiferencia encuentra su contrapunto exacto cuando explota en desesperación ante lo inminente de sus crímenes. A partir de ese momento acudimos a su desmoronamiento vía la posesión y el dominio del ente que lleva en su vientre, al que a pesar de todo, acepta como su hijo y luchará por mantenerlo vivo hasta su nacimiento.

De esta forma, si hay algo que también diferencia a esta cinta de las demás producciones gore realizadas hasta aquel momento, es la fuerza del personaje femenino que define la cinta, no sólo por ser el vehículo por medio del cual nacerá el mal, sino por ser ella el sujeto activo en la trama. Finalmente deja muy en claro que para una madre no importan los medios ni las consecuencias que deba atravesar con tal de mantener a su hijo sano y salvo, aun cuando sepa que éste no es para nada motivo de felicidad ni orgullo.

NOTAS

1. Jesús Palacios, Goremanía, p. 26
2. Valencia y Guillot, Sangre, Sudor y Tripas, p. 207

BABY BLOOD
Dirección: Alain Robak; Guión: Serge Cukier, Alain Robak; Producción: Joëlle Malberg, Irene Sohm, Ariel Zeitoun; Fotografía: Bernard Déchet; Música: Carlos Acciari; Edición: Elisabeth Moulinier; Con: Emmanuelle Escourrou (Yanka), François Frappier, Rémy Roubakha, Christian Sinniger, Jean François Gallote, Thierry Le Portier
Francia, 1989. 82 min
Premios y Participaciones: Festival Internacional de Cine Fantástico, Thriller y Ciencia Ficción de Bruselas, Bélgica 1990

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