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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Atracción

Por: Marco González Ambriz

Con un año de retraso llega Atracción a la cartelera comercial de México perdida entre las películas de acción y comedia que las productoras de Hollywood consideran de segunda, es decir, aquellas que no tenían argumentos para competir con los estrenos “fuertes” de la temporada. Con toda certeza Atracción no va a durar mucho en cartelera (cuando la vi había tres personas en el cine, incluyéndome) y tal vez sería más apropiado calificarla de semanazo y ceder este espacio a algo como La Estafa Maestra o El Guardián.

Hemos decidido no hacerlo por dos razones. La primera es el escaso interés de los otros estrenos de la semana, que las mismas productoras consideran poco relevantes (con todo y Chow Yun-Fat), y la segunda y más importante es que a pesar de ser una película que mucha gente va a odiar, Atracción merece algo más que un fugaz paso por los cines antes de ser relegada al mercado del video.

Cabe señalar que cuando se estrenó en Estados Unidos la segunda cinta dirigida por el guionista de Pulp Fiction, Roger Avary (la primera fue Killing Zoe), fue calificada como una de las peores del año por algunos cronistas y como una obra maestra por otros. Se trata, pues, de una obra capaz de despertar pasiones, ante la que el espectador difícilmente puede tener una opinión neutral. Es una de esas cintas que uno odia o ama, pero que no admite medias tintas.

La película narra los eventos de un semestre en la universidad de Camden en los 80 donde el cuerpo estudiantil incluye a Sean Bateman (James Van Der Beek, el de Dawson´s Creek), que se dedica a perseguir a las estudiantes como un depredador y que se ayuda vendiendo droga a sus compañeros de estudios. Es un tipo cínico y arrogante que siempre está a punto de ser asesinado por su proveedor, el ex-militar Rupert (Clifton Collins Jr.) por inventar todo tipo de pretextos para no pagarle la lana que le debe. Tomando en cuenta que el guión está basado en una novela de Bret Easton Ellis, famoso por exponer el lado menos amable de los yuppies norteamericanos, es natural que Sean Bateman sea un tipo repelente y al mismo tiempo carismático. De hecho, el título de la película podría ser American Psycho: The College Years, con la salvedad de que Sean no mata a nadie, al menos directamente. Para sorpresa de todos, Sean también tiene su corazoncito y este lado romántico lo despierta una admiradora anónima le deja recaditos en su casillero, retándolo a que adivine su identidad.

Otro caso es el de Paul Denton (Ian Somerhalder), un estudiante gay con afición por los bugas, lo que lo lleva a enfrentar el rechazo constante de los chicos de los que se enamora. Está también la nalgafácil Lara Holleran (Jessica Biel), de quien dicen las malas lenguas que en cierta ocasión, encontrándose en estado incróspido, se tiró al equipo de futbol americano completito aunque ahora sea la respetabilísima esposa de un Senador. Su compañera de cuarto es la jipiosa Lauren Hynde (Shannyn Sossamon), quien está decidida a entregarle el tesoro a Victor (Kip Pardue), cuando éste regrese de su viaje por Europa, aunque la atracción que existe entre ella y Sean es un secreto a voces. Para aguantarse las ganas Lauren recurre a un libro que contiene fotos de chancros, llagas e infecciones varias, todas transmitidas por vía sexual.

Para contar todas estas historias Avary recurre a una narrativa que recuerda su trabajo en Pulp Fiction. La película empieza en La Fiesta del Fin del Mundo en la que Lauren finalmente pierde el quinto pero no en la forma que ella había planeado. De ahí regresamos algunos minutos, con los personajes moviéndose en reversa hasta retomar la narración normal para contar los intentos de Paul por enseñarle los placeres del sexo anal a uno de sus compañeros, sólo para ser rechazado y humillado. Una vez más regresamos unos cuantos minutos para encontrar a Sean rompiendo los recados de su admiradora secreta.

El resto de la película transcurre de una forma más tradicional, con un flashback que abarca el semestre previo a dicha fiesta. Aunque la mayoría de los críticos gringos decidió escandalizarse al máximo por la falta de valores de los protagonistas, la verdad es que el tema de película es la historia de amor no correspondido entre Sean y Lauren, así como las dificultades amorosas del resto de los personajes. A diferencia de las comedias románticas hollywoodenses, aquí se presenta una versión mucho más realista de las relaciones de pareja, donde los idilios son frustrados por la aparición inoportuna de un tercero en discordia, los malos entendidos y la falta de comunicación entre los interesados.

Puede parecer que esto convertiría a Atracción en una película deprimente o aburrida, pero sucede todo lo contrario y es que la cinta contiene todos los elementos de una comedia: hay orgías, cocaína, mota, tachas, intentos de suicidio, violencia gratuita y una violación. Uno de las escenas más divertidas es aquella donde Victor recuerda su viaje por los tugurios de Europa en cámara rápida y en un par de minutos pinta de cuerpo entero al típico universitario gringo que nos honra con su visita cada spring break. En esta escena y en algunas otras se recurre a la estética del videoclip, pero ésta nunca llega a apoderarse de la película. Es más, Avary recurre a uno de los elementos menos cinematográficos que hay, el de la voz en off, para compartir con el espectador los pensamientos de los personajes, que frecuentemente son contrarios a sus acciones. El monólogo interior es un elemento fundamental en las novelas de Ellis, por lo que su aparición en la película está justificada.

La mayoría de los críticos gringos se sintieron ofendidos por la forma en que la película de Avary retrata a la jeunesse doreé norteamericana como una runfla de drogadictos hijos de papi cuya única preocupación en la vida es asistir a fiestas para fornicar con la mayor cantidad de gente posible, sin respetar edad, sexo o nacionalidad. Esta práctica no se limita a los estudiantes, sino que los maestros también aprovechan su posición para conseguir carne fresca. Tal vez lo que más molestó a los cronistas del vecino del Norte fue que Avary en ningún momento condena a los personajes por portarse mal. No se trata de un film de denuncia.

Habría que advertirle a los chavos despistados que vayan a ver Atracción esperando una anodina comedia gringa al estilo de American Pie que la cinta de Avary es lo opuesto, pero nos perderíamos el espectáculo de ver cómo la sala se va quedando vacía, lo cual siempre es divertido. A los que quieran olvidar las travesuras que hicieron en sus años mozos también les puede molestar la franqueza con la que se aborda el ambiente estudiantil, donde lo único que importa es ponerse chachalaco aunque luego uno no sepa ni con quién perdió. Para los que sí recuerden su época universitaria Atracción seguramente los hará revivir esa etapa conflictiva donde andas con una pero quieres con otra y te andas tirando a una tercera porque te tiró el calzón. Si recuerdan esa época con agrado seguramente podrán identificarse con los personajes de esta película.

ATRACCIÓN
(The Rules of Attraction)
Dirección: Roger Avary; Guión: Roger Avary, basado en la novela homónima de Bret Easton Ellis; Producción: Greg Shapiro; Fotografía: Robert Brinkmann; Música: tomandandy; Edición: Sharon Rutter; Con: James Van Der Beek (Sean Bateman), Shannyn Sossamon (Lauren Hynde), Ian Somerhalder (Paul Denton), Jessica Biel (Lara Holleran), Kate Bosworth (Kelly), Kip Pardue (Victor Johnson), Thomas Ian Nicholas (Mitchell Allen), Clifton Collins Jr. (Rupert Guest), Joel Michaely (Raymond), Eric Stoltz (Lance Lawson), Jay Baruchel (Harry), Faye Dunaway (Eve Denton), Swoosie Kurtz (Mimi Jared).
Estados Unidos – Alemania, 2002. 110 min.

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